El crimen, el peso y la comunicación
José Carreño Carlón
El narco como sistema de control social
¿Téllez se “blinda”? Renuncia y chantaje
Esta semana se agudizaron las crisis dentro de las crisis. La de inseguridad, con la nueva escalada de desafíos del narcotráfico a la sociedad y a todos los órdenes de gobierno. La de inestabilidad de los mercados, incluyendo la caída récord del peso con las nuevas incertidumbres para planta productiva y empleo. Y la crisis de (in)comunicación del Estado.
Arraigado ya en las peores expresiones del corporativismo y el clientelismo de los sistemas político y de comunicación del país, el crimen organizado apareció esta semana como un sistema corporativo más de control social, con capacidad para activar todos los resortes de la presión política y la mayor visibilidad en la agenda del debate público.
El despliegue del martes fue impresionante: desde los bloqueos de ciudades y puentes fronterizos por bases sociales o clientelas pagadas, atemorizadas o manipuladas, a la ocupación de los principales espacios mediáticos por esa aparatosa maniobra de propaganda contra la persecución del Ejército a las bandas.
Pero ante este nuevo campo de inversión del narco en la compra de bases sociales y ante la poderosa acción comunicativa desplegada por sus efectivos, la reacción comunicativa del Estado ha sido tardía e imprecisa. El prolongado vacío informativo de la mañana del martes fue seguido esa tarde-noche por escuetos recuentos de víctimas, incongruentes entre sí, por parte de autoridades locales y federales.
¿“NARCOPRESIDENTE” A LA VISTA?
El discurso rector del gobierno en la materia aparece escindido. Marca una línea de apaciguamiento con mensajes inverosímiles: de acotamiento del control criminal a zonas aisladas del país. Pero por otro lado el mismo presidente Calderón se sorprende públicamente de los grados de penetración del narco en la sociedad, mientras su secretario de Economía se enreda en una pormenorizada descripción de las “funciones estatales” que ejercen las bandas en algunas partes.
Entre este atentado a la comunicación pública —de alguien que forma parte de un gobierno que lucha contra la percepción de que México se dirige a esa condición de “Estado fallido”— y la cruenta guerra que este mismo funcionario sostiene con la gramática, el secretario Ruiz Mateos terminó ayer por traer a la agenda del debate el escenario de que el próximo Presidente de la República surja del narcotráfico.
Su sintaxis no dejó claro si el esfuerzo del gobierno ha alejado ese riesgo o si se puede caer en él si flaquea en ese esfuerzo. Pero su mensaje adquiere dimensiones peligrosas en la agenda del debate en que se coloca: la de estos avances del crimen organizado en sus prácticas corporativas de control social. De raptos de inspiración como éste está empedrado el camino de la incomunicación gubernamental.
COMUNICAR LAS CRISIS
El saldo neto de las legiones de émulos de Rubén Aguilar que salieron a precisar lo que nadie entendió que dijo el jefe supremo, en este caso, Carlos Slim, parecería a la postre trazar un propósito de acercamiento de los mensajes de las élites del Estado y del capital hacia una deseable estrategia compartida para comunicar la crisis, sus efectos y sus salidas. Faltaría afinar ahora la comunicación del Estado (Hacienda y Banxico) para evitar vacíos como el que ahora envuelve la nueva caída del peso, entre especulaciones de apocalipsis.
Y en su propia crisis, Luis Téllez acertó finalmente a una reacción comunicativa alineada a lo que ha demostrado ser su objetivo vital superior: afianzarse o columpiarse en posiciones de dinero, privilegio y poder. Su control de daños no se dirige a corregir lo que dejaron a la vista las grabaciones: sus torpezas, deslealtades o ineficiencias. Tampoco a resolver la parálisis interna de la SCT ni sus controversias, hoy insalvables, con la Cofetel, el Congreso y la industria. Pero ligar la exigencia de su renuncia a quien supuestamente lo chantajea es lo que sí podría sostenerlo… salvo lo que empezaba a replicar ayer Purificación Carpinteyro al momento de concluir esta columna.
