No más plazos: cuatrienio presidencial
José Carreño Carlón
Borrado desde sus bases, el primer tercio del sexenio
Otros escenarios en seguridad, economía y el mundo
Más que un informe de 100 días y, desde luego, más que el planteamiento de nuevos plazos para ganar la guerra contra el crimen, lo que habría que esperar de la reunión del Consejo de Seguridad Pública de mañana es el replanteamiento de esta prioridad en un nuevo plan de gobierno.
Porque menos que completar los primeros dos años de gobierno, al llegar este lunes al primer tercio de su sexenio el presidente Felipe Calderón tendría que asumirse en un nuevo inicio de mandato, reducido ahora a un cuatrienio.
Y es que en unas semanas han sido barridos los supuestos que marcaron el arranque de su periodo, el 1 de diciembre de 2006. Y también ha sido borrada la mayor parte de lo realizado bajo aquellos supuestos, ante los nuevos escenarios de la inseguridad pública, de la crisis económica y del entorno mundial.
Desde que en aquel diciembre de 2006 anunció que la prioridad de su gobierno sería el restablecimiento de la seguridad pública, a Calderón se le han quemado ya todos los plazos: desde el primero —de tres meses— que se impuso hace dos años para presentar un programa de reorganización de las fuerzas del orden, hasta el de 100 días —que se cumple este fin de semana— y que se dio en agosto pasado para presentar resultados convincentes en este campo.
Sólo que en estos 100 días se recrudecieron las acciones de las bandas criminales: más decapitados, emboscados, ejecutados, levantados. Y más granadas contra la población civil, entre otras atrocidades.
No más frustraciones
También se intensificó en este periodo el activismo social: el auténtico, por parte de deudos y familiares de las víctimas, y el logrero —de protagonismo y otros apetitos— que tristemente exhibe las precariedades de la participación ciudadana en esta causa.
En el mismo lapso han caído importantes cabezas del crimen, además de que se han empezado a rasgar las redes de infiltración de las bandas, desde los municipios hasta las más altas esferas de la administración federal. Y en esta nueva perspectiva se ubica la elogiada exposición del procurador Eduardo Medina Mora en El País del domingo, por la crudeza de su diagnóstico y la claridad ante las tareas a emprender y profundizar.
Esta acumulación de agravios y de nuevas condiciones y aprendizajes en los campos más sensibles que dejan las severas crisis de inseguridad y de la economía que ahora se agolpan, exige ya un mensaje gubernamental que deje atrás confusiones, lastres, traspiés y promesas irrealizables del pasado.
Es hora de trazar un discurso más de inicio de un cuatrienio en pie de guerra ante esta doble crisis, que un informe de controvertibles resultados del primer tercio del sexenio, con nuevos plazos y prórrogas para el cumplimiento de lo ofrecido en espera de sus respectivas, nuevas frustraciones.
Porque si al Presidente se le quemaron los plazos en la prioridad de la guerra contra el crimen, en las últimas semanas se acabaron de incinerar las expectativas de atender como había planeado sus otras prioridades de diciembre de 2006: el combate a la pobreza y la creación de empleos.
Nuevo discurso
En este campo, un crecimiento prácticamente de cero: 0.36%, en contraste con 3.3% que se esperaba para 2009; una caída en picada de los precios petroleros con su rudo impacto en el gasto del gobierno; el desplome de las exportaciones al deprimido mercado estadounidense; el adelgazamiento de las remesas de los trabajadores migratorios; un escaso y caro financiamiento para la producción, y alta volatilidad y riesgos en los mercados, son factores que tendrían que llevar al gobierno a hacerse a la idea de empezar de nuevo, de diseñar un nuevo inicio, en medio de un estado de emergencia que durará al menos dos años, en lugar de insistir en ajustar el diseño y los supuestos de los dos años anteriores.
El Presidente apenas está en tiempo —acaso de aquí al lunes— de estrenar un nuevo discurso reinaugural con un nuevo plan de gobierno que redimensione las prioridades nacionales en el arranque de su agitado cuatrienio que empieza este 1 de diciembre.
