Agenda del debate

Vuelven signos vitales con Gómez Mont

José Carreño Carlón

Falta aún la reacción de quien descarriló a Mouriño
Accidente y martirio: doble discurso en el avionazo

Con el nombramiento de Fernando Gómez Mont como secretario de Gobernación, el gobierno pareció recobrar signos vitales.

Dejó atrás una controvertida semana de duelo que lo escindió entre un discurso que colocó al crimen organizado como difuso autor de la muerte del anterior secretario, y dictámenes oficiales inclinados a la hipótesis de un accidente en la tragedia de Las Lomas.
En cambio, los mensajes del nombramiento del nuevo titular de la cartera del interior han generado mayores expectativas que críticas. Aunque queda una señal de alerta: todavía falta la reacción de Andrés Manuel López Obrador, quien descarriló en enero pasado el nombramiento del ahora fallecido Juan Camilo Mouriño como titular de la misma cartera.

Y no está claro si los cuestionamientos contra el nuevo secretario por parte de algunos de los más allegados a AMLO anticipan sus pretensiones demoledoras de principios de año. Ni se sabe si el gobierno está preparado esta vez para prevenir una crisis como la desatada con la demolición del nombramiento de Mouriño 10 meses atrás. Pero por ahora, la del lunes pasado es la primera designación presidencial, desde diciembre de 2006, que no se desvanece de inmediato en el cuestionamiento —como ocurrió con Mouriño— o la indiferencia, como la que acompañó los cambios en Desarrollo Social y Economía.

Los mensajes

Finalmente se atiende un punto básico de la comunicación de las instituciones públicas. Ahora sí el gobierno se hace cargo de la enorme importancia de la gestión comunicativa en los cambios de personal, en las remodelaciones del equipo.

Y es que se trata de movimientos que suelen ser materia del más rudo escrutinio político y mediático, de especulación y filtraciones, como lo padeció Mouriño. O que, en el otro extremo, pueden ser condenados a la irrelevancia informativa, a su ausencia de la agenda del debate público, como ocurre con casi todos los miembros del actual gabinete presidencial. A diferencia de esos casos, los mensajes del nombramiento de Gómez Mont se han colocado con eficacia en la agenda pública.

Es el mensaje de un abogado criminalista con energía y carácter, llamado a terminar de resolver los problemas de descoordinación de los aparatos de combate a la criminalidad y la inseguridad. Y es el mensaje de un político con experiencia parlamentaria en la construcción de acuerdos de alta densidad reformista en los 90 y con capacidad de concluir el proceso de normalización alterada por la elección de 2006. Este mensaje incluye su cercanía con el Presidente pero también su distancia de los enconos que todavía obstaculizan el diálogo entre los protagonistas de aquellas campañas.

Doble discurso

Quedaría pendiente el desenlace de la contradicción entre los discursos paralelos del gobierno sobre el avionazo, independientemente de cuál prevalezca en la percepción colectiva.

El discurso del accidente sirve al propósito de generar confianza en que el crimen no está tan organizado (todavía) como para suprimir las cabezas de la seguridad del Estado a unos metros de la residencia presidencial de Los Pinos.

Mientras el discurso del martirio de Juan Camilo Mouriño: su muerte vinculada a su lucha contra el crimen, estaría al servicio de la construcción de un símbolo de esa lucha, de un mito ligado al gobierno del presidente Calderón y su partido, con fines de cohesión y proselitismo políticos.

Una estrategia de ganar-ganar: con un discurso de fortaleza estatal para afirmar la confianza de mercados y audiencias modernas, al lado de un discurso para las audiencias que necesitan mitos y mártires para funcionar en el mundo. Claro: siempre hay el riesgo de traslapes y contaminaciones entre unas audiencias y otras. Y si bien es cierto que “todo personaje es susceptible de ser transformado en mito”, de acuerdo al ensayo contra los mitos del argentino José Sebreli, también es cierto que el azar es un factor con frecuencia más influyente que la voluntad en la construcción de los mitos.

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