Paco Andrade
SUMAS QUE SUMAN
La reaparición de Manuel Espino Barrientos en la vida activa de la política nacional, fue lapidaria para el panismo mexicano.
El presidente Calderón y sus esbirros más allá de expulsarlo del PAN, lo dejaron ser, lo dejaron pasar, le permitieron retomar su segundo aire; pero oh, sorpresa, su regreso no fue con la cola entre las piernas a sus filas, sino a respaldar y apuntalar el trabajo proselitista que viene realizando el candidato presidencial PRI-Verde, Enrique Peña Nieto.
Seguramente habrán cuestionamientos, hasta debates en torno a; lo exhibirán y pondrán hasta en el banquillo de los acusados; pero la actual posición de Espino con el Movimiento Volver a Empezar (VAE), que ya está conformado con alrededor de un millón de integrantes, ya es vendible y libre de promover el voto a favor de cualquier candidato presidencial; pero con quien decidieron sumarse y ofrecer la estructura fue con Peña Nieto, ni modo.
Tan seguro está Manuel de ofrecer lo que tiene que en el marco de la firma de compromisos entre el VAE y EPN, expresó su satisfacción con el Manifiesto por una Presidencia Democrática presentado por candidato presidencial.
Públicamente anunció que está decidido a buscar, a partir del pasado martes, el voto a favor de Peña Nieto, “incluso entre miembros de otros partidos distintos a los que integran la coalición Compromiso por México”.
Por su parte el ex gobernador del Estado de México, resaltó las coincidencias entre el proyecto que encabeza rumbo a la Presidencia y el VAE, para reactivar el proceso de transición hacia la democracia y concluirlo en una nueva forma de relación entre gobierno y sociedad que, acorde a los tiempos que corren, sea auténticamente democrática y libertaria, sin cortapisas.
“Esta es una competencia democrática –insistió Peña Nieto-, y la democracia exige la participación de distintas fuerzas políticas que compitan en equidad, que den a los ciudadanos oportunidad de conocer de sus propuestas, pero también tener una actitud responsable para con la sociedad mexicana, de respeto, de tolerancia y de escuchar y hacer sentir la posición que se tiene sobre los distintos temas del debate político”.
Y para dejar claro la unificación del proyecto priista-verdecologista, Peña Nieto fue acompañado por la candidata a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal Beatriz Paredes Rangel y de dirigentes de diversas expresiones políticas como René Arce, Ramón Sosamontes, María Elena Ochoa, Patricia Durán y Marcelino Mijares, entre otros que le dan importancia y reconocimiento al VAE que encabeza Manuel Espino Barrientos.
Queramos o no, es un as bajo la manga muy bien utilizado tanto del candidato priista como del expanista. A tal grado que ya hubo reacciones, por mencionar cualquiera: “El vocero del CEN panista Javier Lozano Alarcón, calificó de traidor y de ser despreciable al ex líder de ese instituto político, Manuel Espino”. Digo, sino les importa y es un tipo cualquiera cual es la preocupación a tal grado que dijo que la señora Vázquez Mota le restó importancia a la fusión del VAE y EPN “porque tiene cosas más importantes que hacer”, ¿entonces?
Y para que quedara muy bien establecido el manifiesto Espino le dijo a Peña Nieto, con esa sinceridad que lo caracteriza: “…confiamos en tu palabra, cuando seas presidente cuenta con el apoyo de los ciudadanos que conforman este movimiento”; y reconoció: “nos separa la filiación partidista, pero tenemos coincidencias. Cuentas con mi voto personal, estoy muy satisfecho de conocer tu manifiesto democrático y eso me da plena y absoluta confianza para ayudarte a ser presidente de México. Queremos ser parte de tu triunfo y estaremos atentos a tu desempeño”.
JUEGO SUCIO
Mientras tanto en el estado de Chiapas, el PAN no canta mal las rancheras en eso de jugar a las “candidaturas ciudadanas”, al juego de la traición y en aquello de tomarle el pelo a la gente.
Mariano Díaz Ochoa había aceptado la invitación del CEN panista para contender a la Presidencia Municipal de San Cristóbal de Las Casas –por tercera ocasión- y a la directiva estatal del POCh; pero el PAN chiapaneco quería utilizarlo nada más para llegar a como diera lugar al gobierno municipal y que fuera su títere, imponiéndole en la planilla a gente que no cuenta con la menor representatividad ni en su barrio.
Hasta priistas pretenden imponerse como candidatos, pero con una fama que está por los suelos, totalmente desacreditados. Así como colocar a como de lugar a sus secueaces.
De seguir las cosas, lo ideal es que Díaz Ochoa se vaya solo con el POCh, una fórmula por demás sui géneris, pero que podría dar positivos resultados; hay que recordar nada más cuando triunfó Enoc Hernández Cruz.
Tanta es la desesperación de algunos engendros priistas, que se colaron en una reunión que sostuvieron –según algunas fuentes- el gobernador Sabines y el dirigente estatal del PAN, Carlos Palomeque.
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