Paco Andrade
CALIDAD DE VIDA
De acuerdo a diversas lecturas e investigación, la calidad de vida “es un concepto utilizado para evaluar el bienestar social general de individuos y sociedades por si. El término se utiliza en una generalidad de contextos, tales como sociología, ciencia política, estudios médicos, estudios del desarrollo, entre otros.
“No debe ser confundido con el concepto de estándar o nivel de vida, que se basa primariamente en ingresos.
“Indicadores de calidad de vida incluyen no solo elementos de riqueza y empleo sino también de ambiente físico y arquitectónico, salud física y mental, educación, recreación y pertenencia o cohesión social”.
Ahora, en lo que concierne al índice de desarrollo humano, podemos citar que un indicador comúnmente usado para medir la calidad de vida es precisamente el IDH, establecido por las Naciones Unidas para medir el grado de desarrollo de los países a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuyo cálculo se realiza a partir de la esperanza de vida, educación, (en todos los niveles); PBN per Capita.
Ejemplos concretos nos hablan que quienes gozan con un alto IDH, son –hablando de países- Islandia, Noruega, Australia, Suecia, Canadá y Japón.
Por otra parte, la producción industrial y el crecimiento económico eran, en el pasado, los únicos elementos considerados en el nivel de desarrollo de un país.
Si bien el IDH, se considera más adecuado para medir el desarrollo, este indicador no incorpora algunos aspectos considerados importantes como medición del desarrollo, como lo es el acceso a la vivienda, a la buena alimentación y a la cultura y las artes; entre otros aspectos.
Por ejemplo, hablando en el caso concreto de la salud, la Organización Mundial en su grupo estudio de Calidad de Vida (WHOQOL Group) la ha definido como “la percepción de un individuo de su situación de vida, puesto en su contexto de su cultura y sistemas de valores, en relación a sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones”.
Por esto y más, la capital del estado de Chiapas goza de esa “calidad de vida” que exigen los estándares, porque –como dice la Chimoltrufia- una cosa es una cosa y otra cosa es otra: El hecho de que Tuxtla Gutiérrez esté calificada como la “Ciudad Más Segura”, no significa que se goce de calidad al vivir en ella.
La administración municipal encabezada por el hoyAñadir un evento para hoy gobernador de Chiapas Juan Sabines, solo fue el arranque de una noble labor; la continuó Rosario Pariente, le siguió Jaime Valls Esponda; fue el propósito de darle continuidad a Yassir Vázquez, pero todo indica que las buenas intenciones de hace más de seis años se toparon con pared al arribo de Felipe Granda, quien debido a su inexperiencia e incapacidad, no se “ha hallado” para continuar con el trabajo emprendido.
Menuda bronca tendrá quien lo suceda en el cargo, ya que se va a encontrar a una maraña de indefiniciones; porque viéndolo de fuera, la calidad de vida a la que aspira todo tuxtleco se ha agudizado; robo a mano armada a plena luz del día, calles y avenidas bloqueadas; no a todos les llega puntualmente el agua potable, carencia de iluminación en zonas que da terror transitar en las noches.
Las puertas y ventanas de casas con estructura metálica son cada vez más, gracias a la creciente inseguridad que priva en algunas colonias; no hay trabajo; el ambulantaje crece, no hay eficiencia en la vialidad de la ciudad y todo esto origina que la ciudadanía se comporte indiferente a los problemas para con sus cohabitantes. La necesidad colectiva se vuelve individual, ven por sí mismos, los demás no les interesa.
El aroma, el clima, lo tradicional de aquella Tuxtla se ha perdido; la amabilidad de los ciudadanos aquellos de antaño ya no existe, ha desaparecido; la confianza en ellos mismos ha desaparecido, ni que decir de sus autoridades.
Aunque pocos los meses que estará Felipe Granda al frente de la administración municipal (poco más de cuatro), bastarán para dejar a la capital de los tres poderes en la inmundicia, el abandono y la desesperación de sus habitantes.
En peores manos no pudo haber quedado aquella Tuxtla aspiracional, de esperanza y desarrollo.
Quienes contenderán para la Presidencia Municipal tuxtleca, tendrán que centrarse en el tema, para trascender a la posteridad; porque actualmente Tuxtla está hundido en la inmundicia.
MADRE
Madre solo hay una, son únicas y no se repiten. A unas horas antes de su festejo, van las madres en estadísticas, según el INEGI: En 2010, del total de mujeres de 15 años y más, 71.6 por ciento han tenido al menos un hijo nacido vivo.
De acuerdo con los datos de la ENADID 2009, la tasa global de fecundidad indica que las mujeres tienen en promedio 2.3 hijos durante su periodo fértil. Durante 2009, 38 de cada 100 partos fueron cesáreas.
La preeclampsia moderada o severa es la complicación más frecuente de los trastornos hipertensivos; las mujeres de 20 a 24 años son las más afectadas (186.34 por cada 100 mil mujeres de este grupo de edad). En el segundo trimestre de 2011, la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo es de 42.2 por ciento y entre las madres solteras de 72.4 por ciento.
Conforme a la ENDIREH 2006, 47.4 por ciento de las mujeres unidas y con hijos padece eventos violentos por parte de su pareja.
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