Cosme Vázquez/ASICh
El reto ahora es pasar de las políticas de la transparencia a las políticas de fondo que impliquen sanciones graves a quienes vulneren las leyes como funcionarios públicos desde el sistema penitenciario, en tanto no podemos seguir con políticas de cero tolerancia por sí sola, lo cual ha fracasado a nivel mundial, señaló la directora de la ONG Activa de Chile, Gloria Requena Berendique. Consultada en Tuxtla en donde participó en el 1er. Congreso Internacional de Criminología y Criminalística precisó actualmente seguir con mano dura, mano dura no es la clave, sino que la mano dura tiene que ir acompaña de otras políticas, a efecto que la persona cumpla la pena que el Estado le ha establecido, y después tiene que darse la mano acogedora del mismo Estado que se encargue de resolver los problemas de origen.
No hay que centrarse en las políticas de mano dura, y pensar cuál es la verdadera puerta giratoria para atender la problemática, y esta puerta es que no se tienen políticas de rehabilitación y de reinserción en cantidad suficientes y programas suficientes.
Efectivamente, ahora los encerramos en la cárcel pero algún día van a salir, y el problema que en la cárcel se termina transformando en una escuela que profesionaliza y genera más rabia a la que ya tenía antes de ingresar el individuo.
Por eso, la puerta que hay que cerrar es esa y fortalecer la rehabilitación y la reinserción, así como mejorar los programas de prevención en donde se ha sido débil, porque la prevención de ahora no solo debe estar focalizada en el control de espacios públicos, sino expresada en programas que eviten que los jóvenes abandonen el hogar y la escuela.
Hay que apostarle a los subsidios para mantener dentro del sistema escolar a los jóvenes y ni busquen trabajo porque el Estado sea capaz de sostenerlos en su educación.
Indicó que mediante estudios que han realizado han detectado, algo de lo cual los niños de México no están exentos, que quieren ser militares por el reconocimiento que tienen estos entre la sociedad, pero en todo caso también quieren ser narcotraficantes, por la falta de valores.
Dijo que si la familia no tiene capacidad de inculcar buenos valores, entonces el Estado tiene que jugar el rol de la familia, sobre todo en aquellos menores que carecen de una familia, a efecto de evitar que esas futuras generaciones lleguen a ser la mayor pesadilla el día de mañana por pasarse al crimen organizado.
Asimismo, exhortó a los padres de familia a evitar seguir fomentando la violencia a través de juegos; no seguir fomentando las armas desde los juegos bélicos. ASICh
