A parques públicos llega El Carretón de la lectura

El Parque de la Marimba y el Parque Central de Tuxtla Gutiérrez son por segunda ocasión los espacios públicos donde instalará sus mesas móviles “El carretón de la lectura”, un proyecto de convivencia a través de los libros emprendido hace un año por Beatriz Espinosa González, estudiante de la licenciatura en Gestión y Promoción de la Artes de la UNICACH.
Martes y jueves, respectivamente, a partir de las 6:00 de la tarde, estarán puestos a disposición de los lectores y paseantes de las plazas antes mencionadas libros de contenido vario, muchos de ellos de la autoría de cuentistas y poetas chiapanecos, quienes también son invitados ocasionalmente a leer en voz alta junto a los asistentes.La extensión de la lectura a escenarios ajenos a la academia y la biblioteca ordinaria fue una inquietud que Espinosa González tuvo desde su ingreso a la universidad, trasladó después a Sonora, como becaria del programa de movilidad estudiantil y finalmente propuso para desempeñar su prestación de servicio social: “las expectativas y objetivos —dice— eran reunir a 12 lectores asiduos en cada presentación, pero luego de rebasar esta cifra en nuestro libro de registro y metroflog, muchas otras instituciones y empresas particulares se involucraron para darle continuidad a esta iniciativa.”
Este 2009 el carretón recibe financiamiento del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC), el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes (CONECULTA) brindó acervo bibliográfico y empresas privadas como la librería Braulios ha invertido en publicidad, playeras y obsequios a los lectores.
Actualmente la UNICACH también ha incorporado el carretón a su proyecto editorial, asumiendo gastos de difusión a través de spot televisivos y de radio, donación de acervo bibliográfico y pago por servicios adicionales, inherentes al espectáculo casi circense de un auto disfrazado de carreta atravesando la avenida central capitalina, cortejado por arlequines gigantes y perifoneando su arribo como una buena nueva.
El acervo ofrecido al público consta de 500 libros procedentes de librerías participantes e incluso de bibliotecas personales; los libros se depositan en las mesas e invitan a quienes pasan a sentarse un rato a leer. La estrategia empleada el pasado martes, por ejemplo, consistió en representar un fragmento de El Gesticulador, de Rodolfo Usigli, a modo de anzuelo para después acercar la obra completa a quienes se quedaron intrigados sobre la suerte de los personajes. ASICh

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