A fin de enriquecer las distintas visiones que se dan en nuestro entorno con relación a los cambios y retos, oportunidades y desafíos del actual sistema político mexicano, particularmente sobre el tema educativo, laboral y sindical que involucra tanto al magisterio en general, así como a la sociedad y sus distintos sectores y, por supuesto, a las instituciones republicanas y servidores públicos, pretendo aportar algunos referentes e ideas a partir de mi experiencia mayormente en el campo del sindicalismo magisterial.
Estoy convencido que el ejercicio de la docencia –incluida la de sus dirigentes sindicales- necesariamente debe verse a partir de la era digital que vivimos, pues estamos ante una ruptura permanente de paradigmas. Y tenemos que leerlos casi de manera anticipada.
México cuenta con 3.5 millones de estudiantes y 1.8 millones de docentes. Más del 50 por ciento de la población usan internet en celular móvil y más del 40 por ciento dispone de iPad. Solo el 17 por ciento aún mantiene internet fijo.
La inestabilidad política en el magisterio derivada de las modificaciones legislativas en materia educativa, representa solo una parte a la que se le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo por parte de las instituciones del Estado. Finalmente la reforma educativa sigue siendo una coyuntura.
Hoy el magisterio tiene el reto de identificar quién o quiénes tienen la capacidad de dirigir a la Organización magisterial frente al nuevo entramado de la legislación laboral. Hay nuevos mecanismos y control sindical que no deben pasar desapercibidos.
Tenemos que analizar el mundo desde todas las causas: entorno internacional. Es ley la autonomía de las escuelas. Qué consecuencias, riesgos y oportunidades representa para la educación gratuita y el sindicalismo magisterial?
Hemos valorado poco lo que tenemos. Es mucho y vale mucho. Por eso, debe haber claridad sobre las conexiones que tienen las cosas que suceden en el país con las maestras y los maestros. En el plano internacional, sigue el embate contra el sindicalismo.
El servicio de salud en poco tiempo estará en crisis. Sobre todo en lo relativo a las jubilaciones y pensiones, donde los maestros suman al ISSSTE un alto número en el País.
Los maestros habíamos sido el acervo educativo, político y cultural de México.
Sin embargo, estamos comunicando mal lo que hacemos a diario. Hay quienes dejaron de honrar la profesión, la educación y su significado. Los maestros somos tiempo y vida de nuestros alumnos.
Es importante que los maestros deban moverse hacia nuestra razón histórica. No en la arenga y la ofensa pública. Sino desde el respeto y la responsabilidad educativa y de cara a los nuevos desafíos de la Nación.
Vale la pena la autocrítica con rigor. Sin autocomplacencia. Hay regiones en las que la Organización sindical dejó de atender y comunicar mejor la coyuntura política del país. Parece atrapada en ella.
Sobre todo desde el retorno de la certeza labora en el artículo 123, apartado B, y los ejes filosóficos rectores del artículo 3º Constitucionales.
La educación pasa necesariamente por lograr la conectividad en todas las escuelas del país, pero también porque el maestro domine el uso de las herramientas tecnológicas, proveedora, en gran medida, del conocimiento de los educandos.
Si los maestros no entendemos el cambio y no somos capaces de transformarnos, vamos a correr el riesgo de quedarnos educando a los marginados.
La organización sindical debe ser para las maestras y los maestros una fortaleza en la defensa de sus derechos laborales y profesionales, no una carga de conflictos e intereses por la disputa del poder.
El tamaño de los riesgos en materia educativa y de los derechos laborales y sindicales en Chiapas, bien vale la pena la construcción de alianzas estratégicas y operativas para volver a poner al centro la causa educativa.
En el mundo sigue la disputa por el control de la educación. Esto es real. Opera desde lo ideológico-individual y por grupo; también desde lo económico-negocio y, desde lo político-conflictos, demandas, negociación, acuerdos, pactos y división de los trabajadores.
Pocos hablan del estado que guarda la infraestructura educativa, desarrollo educativo tecnológico, conectividad escolar, recursos humanos, materiales educativos, presupuesto, administración y producción de parcelas escolares, liderazgo de directivos, relación normalizada del personal docente, respeto y responsabilidad social de los maestros, actualización y capacitación profesional, transformación de las normales del país.
Son tiempos difíciles en Chiapas, pero tenemos que contribuir hacia la búsqueda de equilibrio sindical como una forma de recuperar espacios de participación propositiva. Si somos capaces de unirnos y brindar justicia sindical magisterial, la educación recuperará su esencia entusiasta en la formación de ciudadanos honestos y capaces desde el aula y la sociedad tendrá una mayor certeza y futuro a partir de sus maestras y sus maestros.
