Walter Rincón Rovelo/ASICH
El reciente ataque perpetrado por integrantes de “Los Machetes”, del municipio de Pantelhó contra las periodistas Patricia Espinosa y Mary Jose Díaz, es un acto que merece el más enérgico rechazo y condena. Es una transgresión hacia el ejercicio periodístico y la libertad de expresión.
Este lamentable suceso, ocurrido en el corazón de la capital chiapaneca, hoy por la mañana y ante la mirada pasiva de elementos policiacos debe tener un castigo ejemplar ante la ley.
Las periodistas fueron retenidas e intimidadas mientras realizaban su trabajo en el contexto de un bloqueo realizado por miembros de este grupo en el parque central y frente al Congreso del Estado.
En el caso de Patricia Espinosa, fue amenazada con palos y machetes al intentar tomar fotografías del bloqueo. Mary José Díaz no corrió mejor suerte: fue despojada de su teléfono, revisado y sus gráficas borradas por este grupo, mientras la policía observaba pasivamente sin intervenir. Es inaceptable que se enfrenten a tales niveles de violencia e intimidación.
La pasividad de las autoridades policiales no solo es preocupante, sino indignante. El papel de las fuerzas del orden es proteger a los ciudadanos y garantizar que se respete el estado de derecho, algo que evidentemente no ocurrió en esta situación.
No se vale que estos delincuentes, porque no encuentro otro calificativo, violenten a mujeres periodistas bajo el escudo de encabezar un movimiento social, más cuando una mujer gobierno México y ha prometido estándares de calidad de vida.
Nos solidarizamos con Paty y Marí José, periodistas agredidas, cuya labor fue en ese momento informar a la sociedad sobre los hechos que acontecen.
Exigimos a las autoridades una investigación exhaustiva que lleve a la sanción de los responsables de estos actos violentos y de las omisiones policiales.
Ni la intimidación ni el miedo deben ser herramientas para silenciar la voz de quienes tienen la misión de informar.
¡Ya basta!
