UNACH: AUTONOMÍA

Augusto Solórzano López /ASICh

Universitarios de la Facultad de Medicina con sentido respetuoso y hasta con ciertos miedos plantearon una valiente defensa de la autonomía universitaria impidiendo lo que supone una “intromisión de gobierno” y un “no” a la política, un “no” a intereses particulares y equidad en la vida académica de la Universidad.
La ceremonia comenzó y transcurrió como corresponde al estatus universitario, sobria y bien proyectada, incluso con transmisión vía Internet en vivo. Al cierre fue la petición, respetuosa, pero, firme.
Primero se puso de pié un grupo compacto. Uno de ellos abordó tribuna y planteó. En la medida que explicaba y pedía; que explicaba con fundamento y exigía, otros más se levantaron, poco a poco, uno a uno de sus asientos y al final todos de pié aplaudieron.
A diferencia de los “gritos y sombrerazos” reflejados en amenazas estudiantiles o las marchas, plantones y toma de edificios. Los muchachos mostraron una forma diferente de hacer las cosas y hablar de frente y directo a sus autoridades.
Pidieron el espacio con expresiones atentas al final del evento de certificación ocurrido el último viernes 28 y lo lograron ante el Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica, COMAEM, del propio rector Jaime Valls y de otras autoridades.
Apelaron al ejercicio de la libre expresión. Documentaron y pidieron; documentaron y exigieron, documentaron, fundamentaron y fueron escuchados. Dejaron a prudente tiempo y a la reflexión la respuesta y evitaron el ya y el ahora.
Fueron cautos, educados y aun cuando se reflejaba en los líderes rictus de temor y hasta de miedo por su defensa crítica y autocrítica, no se detuvieron, siguieron y al final todos se solidarizaron con ellos, hasta los docentes.
Sus peticiones y exigencias trazadas con evidente conocimiento. Anteponían siempre artículos de las leyes y luego el planteamiento: Y así demandaron plazas de internado rotativas; material didáctico de calidad, antes que grandes edificios.
Así como becas económicas y alimenticias. Evaluaciones para mejorar la calidad de los docentes; Maestros realmente capacitados; Que el gobierno ayude, pero, que saque las manos el gobernador y finalmente; seguimiento a sus peticiones.
En términos generales ese fue el planteamiento que les dejaron a sus autoridades, nunca levantaron la voz, no gritaron, no alardearon, no exhibieron. Solo manifestaron y expusieron su digna manera de pensar.
Alguien talvez pudo pensar que la petición del espacio fue para echar a perder el evento haciendo aparecer el “negrito en el arroz” o “la mosca en el pastel”; sería una corta mirada, una visión retrógrada y una falta de sensatez.
Venida la inquietud de la Facultad dos veces certificada, con producto académico asegurado. Esta juventud en formación no está a media calle, sabe, analiza y algo ha observado que lo llevó a un planteamiento ecuánime, absolutamente decidido.
Implica un alto en el camino, una reflexión porque “muchas veces para nosotros” decía una docente veterano, “podemos creer que lo estamos haciendo muy bien”, pero, “con esto podemos revisar y enmendar lo que se deba corregir”.
No faltó la jovencita universitaria preocupada cuestionando qué le podría pasar al que habló o los que se mostraron en grupo; “nada” reconfortó otro maestro, “no puede pasarle nada, además están todos y estamos nosotros. No pasa nada”.
“Al contrario, nuestras autoridades deberán hacer un ejercicio receptivo, analítico y si es necesarios corregir que se corrija, enderezar el rumbo y avanzar. El tramo logrado es bueno, puede ser mejor”.
El maestro entrado en años comentaba con un grupo de muchachos (en su mayoría muchachas) que por su actitud mostrada y demostrada no podría considerarse como inconformes, sino, más bien inquietos:
Finalizó con la insistencia: “En estos tiempos y con este avance universitario; no hay marcha atrás. Debemos seguir. Sin venganzas ni cobro de afrentas. Más bien escuchar, atender y resolver”. ASICh

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