Marco Tulio Carrascosa
Durante décadas hemos cometido un error estratégico: mirar a Chiapas como el lugar donde termina México.
Basta observar un mapa con una visión diferente para comprender exactamente lo contrario.
Chiapas no es el final de México. Es el principio de México hacia Centroamérica.
Y puede convertirse, además, en uno de los grandes puntos de conexión entre Guatemala, México y Estados Unidos.
La geografía no cambia. Lo que cambia es nuestra capacidad para comprenderla.
Hoy el mundo está reorganizando sus cadenas de suministro, sus corredores logísticos y sus relaciones comerciales. En ese nuevo escenario, Chiapas posee algo que ninguna política pública puede fabricar: una ubicación estratégica extraordinaria.
Al norte pertenece a una de las economías integradas con mayor fuerza a Estados Unidos; al sur comparte frontera con Guatemala y abre la puerta hacia Centroamérica; al Pacífico cuenta con Puerto Chiapas y, hacia el interior, comienza a fortalecerse una infraestructura ferroviaria y logística capaz de modificar su posición económica.
En 2025, México y Guatemala reafirmaron compromisos para impulsar infraestructura ferroviaria, integración económica, energía, seguridad y desarrollo fronterizo. Entre los proyectos planteados está fortalecer la conexión ferroviaria entre ambos países para estimular comercio, turismo e integración regional.
La pregunta entonces es inevitable:
¿Estamos preparando a Chiapas para aprovechar ese momento histórico?
## De frontera a corredor de prosperidad
Durante demasiado tiempo hemos asociado la frontera sur casi exclusivamente con migración, pobreza, seguridad y rezago.
Son desafíos reales. Pero una frontera también puede significar comercio, inversión, turismo, cooperación, infraestructura, empleo y oportunidades.
En 2024, México y Guatemala acordaron fortalecer su cooperación en seguridad, conectividad ferroviaria, infraestructura aduanera, movilidad humana, comercio e inversión. Particularmente significativo es el corredor Suchiate II–Tecún Umán II, donde las autoridades mexicanas señalaron que se concentra alrededor del 80% del comercio bilateral.
Eso nos dice algo fundamental.
Guatemala no debe ser vista únicamente como nuestro vecino del sur.
Debe ser vista como nuestro socio estratégico inmediato.
Y Chiapas tiene condiciones para convertirse en la plataforma donde esa relación produzca prosperidad.
Puerto Chiapas puede conectarnos comercialmente con Guatemala y otros mercados internacionales; la infraestructura ferroviaria puede acercar a Centroamérica con las cadenas productivas mexicanas; y la propia ubicación del estado permite pensar en una ruta económica que mire hacia el mercado estadounidense. Desde hace años, autoridades federales han identificado el potencial de Puerto Chiapas como nodo logístico para Centroamérica y otros mercados.
En mayo de 2026, además, Estados Unidos fue el principal destino de las ventas internacionales registradas de Chiapas, mientras Guatemala apareció como el principal origen de sus compras internacionales durante ese mes. Más allá de las variaciones mensuales, la fotografía resulta simbólica de la posición que Chiapas puede ocupar entre ambos espacios económicos.
## Diplomacia que produzca resultados
Aquí aparece una palabra que debemos recuperar: diplomacia.
Pero no me refiero solamente a aquella diplomacia de embajadas, protocolos, fotografías y discursos.
Hablo de una diplomacia para el desarrollo.
Una diplomacia capaz de sentar en una misma mesa a empresarios de Guatemala, inversionistas mexicanos, autoridades de Chiapas, cámaras empresariales, universidades, organismos internacionales y actores económicos de Estados Unidos.
Necesitamos construir una auténtica Agenda de Amistad, Cooperación y Prosperidad Chiapas–Guatemala, con una visión que posteriormente pueda proyectarse hacia Estados Unidos.
Una agenda que hable de carreteras, ferrocarriles y puertos, pero también de turismo, universidades, cultura, agroindustria, tecnología, inversión, seguridad fronteriza, intercambio empresarial y generación de empleos.
En marzo de 2026, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo volvió a colocar sobre la mesa proyectos fronterizos con Guatemala con componentes sociales, productivos y ambientales, incluyendo reuniones con el Gobierno de Chiapas para impulsar el desarrollo regional.
La oportunidad está ahí.
Lo que necesitamos ahora es convertir cooperación institucional en resultados económicos visibles para la gente.
## Chiapas puede sentarse en otra mesa
Durante generaciones hemos preguntado cuánto necesita Chiapas del centro del país.
Quizá debemos comenzar a formular una pregunta diferente:
¿Qué puede aportar Chiapas al nuevo mapa económico de América?
Puede aportar agua.
Puede aportar energía.
Puede aportar alimentos.
Puede aportar turismo.
Puede aportar cultura.
Puede aportar territorio.
Puede aportar conectividad.
Y, sobre todo, puede aportar posición geográfica.
La modernización de la Línea K del Ferrocarril del Istmo busca precisamente conectar la red ferroviaria mexicana con Centroamérica en la frontera guatemalteca y vincular Puerto Chiapas con este sistema.
Esto cambia la conversación.
Porque una frontera conectada por ferrocarril, carreteras, puertos y aduanas eficientes deja de ser periferia.
Se convierte en corredor.
Y donde existen corredores comerciales aparecen centros logísticos, parques industriales, hoteles, bodegas, empresas de transporte, servicios financieros, restaurantes, turismo y empleos.
## La amistad también genera economía
México y Guatemala comparten mucho más que una línea fronteriza.
Compartimos historia, familias, cultura, comercio y raíces profundamente vinculadas.
Chiapas posee una relación histórica singular con Guatemala que, lejos de convertirse en motivo de distancia, debería utilizarse para construir una nueva etapa de cooperación.
Necesitamos más encuentros empresariales.
Más intercambios culturales.
Más hermanamientos.
Más misiones comerciales.
Más cooperación universitaria.
Más turismo bilateral.
Más reuniones entre liderazgos sociales.
Y más espacios donde Guatemala encuentre en Chiapas una puerta hacia México y donde México encuentre en Chiapas su gran plataforma hacia Centroamérica.
Estados Unidos completa esta visión.
No porque Chiapas deba sustituir la política exterior del Gobierno mexicano —eso constitucionalmente corresponde a la Federación—, sino porque el estado puede desarrollar una intensa agenda de promoción económica, cooperación internacional y vinculación institucional, coordinada con las autoridades competentes.
La meta debería ser sencilla de expresar y ambiciosa de ejecutar:
Guatemala + Chiapas + México + Estados Unidos.
Un corredor de amistad.
Un corredor logístico.
Un corredor comercial.
Un corredor turístico.
Y, finalmente, un corredor de prosperidad.
## El futuro de Chiapas también está fuera de Chiapas
Hay momentos en la historia donde los territorios tienen la oportunidad de redefinir su destino.
Creo que Chiapas está frente a uno de ellos.
No podemos continuar administrando únicamente nuestros problemas. Tenemos que comenzar a administrar nuestras oportunidades.
La frontera que durante décadas fue presentada como una desventaja puede convertirse precisamente en nuestra mayor ventaja competitiva.
Pero necesitaremos visión internacional.
Necesitaremos empresarios.
Necesitaremos infraestructura.
Necesitaremos seguridad.
Y necesitaremos algo que frecuentemente olvidamos cuando hablamos de desarrollo:
amigos.
Amigos en Guatemala.
Amigos en Estados Unidos.
Amigos en Centroamérica.
Amigos capaces de invertir, cooperar, visitar, comerciar y construir junto con Chiapas.
Porque la diplomacia no solamente sirve para evitar conflictos entre naciones.
Bien utilizada, también puede construir carreteras, abrir mercados, atraer inversiones, generar empleos y acercar pueblos.
Durante muchos años vimos a Chiapas como la última puerta de México.
Es momento de cambiar esa narrativa.
Chiapas puede ser la primera puerta de México hacia una nueva integración de América.
Y quizá nuestra mayor oportunidad no esté en escoger entre mirar hacia el norte o mirar hacia el sur.
Está en convertirnos en el puente que conecte a ambos.
Continuará… ✒️
