Semáforos

AZVI responsable de reparar puentes ¡No FONDEN!

Exal Baltazar Juan

Verde. De acuerdo al contrato firmado por la constructora AZVI, es esta quien debe de darle mantenimiento a la carretera y no el FONDEN.
Amarillo. Independientemente de quien sea el culpable, mucho cuidado deben tener las autoridades estatales y municipales de hacerse cargo de la reparación de los puentes (rio Cahoacan, entre otros) y carreteras los cuales resultaron afectados por los últimos fenómenos atmosféricos que han azotado nuestra región, ya que en la concesión a 20 años otorgada al grupo español AZVI, ellos son los responsables de reparar cualquier daño que estas sufran, mientras existan las condiciones de la concesión, no es de que el FONDEN o el Municipio, el Estado o la Federación tengan que subsanar la situación, hay obligaciones contractuales las cuales pueden ser revisadas a través del IFAI o con los documentos que podamos aportar los que le hemos dado seguimiento a esa fatídica autopista.

Rojo. En caso de que alguna dependencia gubernamental federal, estatal o local se haga cargo, se está prestando a un FRAUDE.

Semáforo descompuesto.

Campo. Las políticas públicas agropecuarias no dan soluciones a la problemática del campo.

Aspectos de la crisis del campo son: falta de seguridad alimentaria; pobreza rural; transformaciones demográficas difíciles, debidas al crecimiento de los pequeños productores, y el impacto negativo del cambio climático en la producción agropecuaria.

Además, las zonas rurales manifiestan una dualidad preocupante social y económica, en la que convive una minoría de productores exitosos con una gran mayoría de pequeños agricultores que sobreviven en una agricultura de autoconsumo de baja productividad y muy poco rentable.

El éxito de la revolución verde, en cuya investigación básica expertos mexicanos hicieron importantes aportes en los años sesentas, ha sido innegable. Sus resultados en términos de productividad provinieron esencialmente de la combinación eficiente de la utilización de semillas mejoradas, riego y aplicación de agroquímicos en aquellas zonas rurales donde esa mezcla de factores pudo ser viable técnica y económicamente.

No cabe duda que esos progresos científicos, debidamente aplicados, evitaron problemas graves de hambre en países como la India, cuya enorme expansión demográfica requirió duplicar su producción de granos en muy poco tiempo.

Los resultados de la revolución verde, integrados con planteamientos económicos que consideraban al mercado casi como la panacea de soluciones para el desarrollo, dieron pie a una mentalidad oficial según la cual se había encontrado respuesta alimentaria al rápido y sostenido aumento poblacional, porque se podían producir y conseguir productos en los mercados agropecuarios a precios razonables.

Como consecuencia de ese razonamiento, confirmando en los años noventa por el llamado Consenso de Washington, el financiamiento tanto nacional como externo, a las políticas y programas agropecuarios disminuyo de manera drástica. En 1980 el apoyo de la cooperación internacional dirigido a la agricultura era de 18%. En el 2004 descendió al 3.5%.

Cuando los precios de los alimentos se incrementaron, desde 2007, y llegaron a niveles nunca vistos en el 2008, los criterios que relegaron las políticas públicas a favor del campo a un lugar secundario, entraron en crisis.

La situación se complico con los gravísimos problemas financieros y económicos de finales del 2008 y comienzos del 2009, todavía presentes. Se constato su enorme impacto global, reflejado en el aumento de la pobreza urbana y del campo, del desempleo y del debilitamiento generalizado y crítico de la economía mundial. La realidad forzó a una serie de modificaciones importantes en materia de las políticas públicas para el sector agropecuario y rural.

En ese difícil momento de crisis global, los jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en julio de 2009 en el grupo G20, del que México forma parte, estuvieron de acuerdo en impulsar de inmediato un cambio de enfoque en las políticas públicas para el campo.

Sin disminuir importancia de la gran agricultura comercial, el G20 no vacilo en subrayar el papel clave de la pequeña agricultura, la de la inmensa mayoría de la población rural del planeta, sin la cual no se puede dar respuestas adecuada a los problemas alimentarios de los países, principalmente en vías de desarrollo.

Considerando esencial procurar un mayor equilibrio, en el contexto de las políticas públicas agropecuarias nacionales, entre la producción de carácter esencialmente comercial, el mercado interno y externo, y la agricultura familiar de autoconsumo. Así respondieron a las necesidades reales de los países, en base al criterio de sustentabilidad económica y ecología del medio rural.

Se debe revertir esa tendencia para ofrecer soluciones concretas a los problemas de abasto, pobreza rural y seguridad alimentaria de los países, de manera particular de los menos desarrollados y en los que habita la mayoría de la humanidad.

Concluye diciendo Francisco Escobar Vega, integrante en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacion.

Denuncias y comentarios: exalbja64@hotmail.com Cel. 962 10 80 934.

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