Ciudad de México. El reclamo central de Estados Unidos en la revisión del T-MEC será el incremento de las reglas de origen para la región, pero el principal obstáculo para México se encuentra en el sector energético, señaló Víctor Gómez Ayala, director de análisis económico de Finamex.
Al presentar las perspectivas económicas para 2026, el directivo de la casa de bolsa indicó que se estima que el producto interno bruto (PIB) del país concluya en 1.1 por ciento a tasa anual, mientras que la inflación rondaría en 4.1 por ciento y el tipo de cambio en 18.50 pesos por dólar.
“El reclamo central de Estados Unidos en la revisión va a ser cómo incrementamos las reglas de origen”, señaló Gómez Ayala en conferencia.
Explicó que el principal obstáculo para que México pueda cumplir con más reglas de origen es incorporar las cadenas productivas, procesos de manufactura de necesidades energéticas intensivas.
“Eso quiere decir que la moneda de cambio para México en cumplir con Estados Unidos en mejores reglas de origen pasa por otra vez fomentar mayor participación privada en el sector energético”, abundó.
El director de análisis económico de Finamex subrayó que el comercio exterior ha pasado de reglas de libre comercio a reglas con restricciones, pues incluye aranceles.
Después de recordar que parte del comercio se realiza bajo el T-MEC y otra parte fuera de él, en capítulos excepcionales del sistema integrado de Estados Unidos, comentó que México paga un arancel promedio del 4.2 por ciento, dato más bajo respecto al 10 por ciento que se cobra en el promedio general.
Apuntó que para Estados Unidos está utilizando los aranceles para contener el riesgo fiscal en Estados Unidos. Abundó que al igual que México, el déficit estadounidense sigue una trayectoria preocupante.
Subrayó que el año pasado, los ingresos por aranceles financiaron alrededor del 15 por ciento del déficit estadounidense, por lo tanto, los aranceles son una fuente de ingresos importante, lo que le da a México poder de negociación con Estados Unidos.
Anotó que hay dos posibles escenarios en la negociación, el primero es que los tres países acuerden extender el tratado 16 años, hasta 2042. “Este es el resultado más probable y positivo para México”, señaló.
No obstante, comentó que si no se ponen de acuerdo, entrará un proceso de revisión anual, similar a 2025, por hasta tres años. Si acuerdan extenderlo, se extiende por seis años, con revisiones posteriores. Si no se ponen de acuerdo, el tratado termina en 2036.
Resaltó que no hay riesgo de que el tratado se rompa, pero habrá ruido político y declaraciones de Trump. La estructura del tratado y los canales de revisión se colocan entre estos dos escenarios: una resolución prolongada de la incertidumbre o un proceso de revisión de varios años que podría generar incertidumbre como la del año anterior.
Con información de LA JORNADA
