Recuperar Tonina es para el pueblo y el gobierno de Chiapas un acto de Justicia social /Enoc Hernández Cruz

La recuperación de la zona arqueológica de Toniná, en Ocosingo, Chiapas, representa un acto de justicia histórica y social que impacta directamente en la identidad, la economía y la conservación del patrimonio maya.
Tras años de disputas legales y el cierre del sitio, la restitución de más de nueve hectáreas al pueblo de México, formalizada mediante un decreto federal en marzo de 2026, tiene los siguientes impactos relevantes:
Se considera un acto de “triunfo de la luz” que devuelve el patrimonio a sus herederos legítimos, las comunidades indígenas de Chiapas.
Toniná recupera su papel como símbolo de identidad y memoria maya para el municipio de Ocosingo.
El pueblo vuelve a tener acceso libre a su legado ancestral, fortaleciendo el orgullo nacional y local.
La reapertura programada para el 21 de marzo de 2026, reactivará el flujo de visitantes nacionales e internacionales, beneficiando a hoteles, guías y transportistas.
El proyecto incluye la rehabilitación de la carretera Ocosingo-Tonina y mejoras en áreas comunes para consolidar el sitio como un destino de talla mundial.
Se espera que la derrama económica alcance a pequeños comercios y ejidatarios bajo la filosofía del “Buen Vivir”, buscando prosperidad compartida en armonía con la tierra. Al pasar a manos del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) mediante el proceso de expropiación, se garantiza que el terreno no sea utilizado para fines privados que pongan en riesgo los monumentos.
La recuperación permite ampliar el resguardo de la zona, facilitando nuevos estudios sobre una de las ciudades-estado más poderosas del periodo maya clásico.
La coordinación entre los tres niveles de gobierno y los ejidatarios busca establecer un entorno de paz y legalidad en la región.

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