QUÉ MÁS PUE…/Carlos Rafael Coutiño Camacho /Pilares del gobierno…Carrera

Los pilares de la honestidad en Chiapas, radica en la acción que cada funcionario hace, por lo tanto, sin desacreditar a nadie, solo hay que citar que son muchos los que lo hacen, pero ahora expondremos como el estilo masónico, la “J” y la “B”, o como el báculo católico que es el diseño de la rectitud.

La transformación profunda de una administración pública no se consolida únicamente con discursos de palabras alegres, ni promesas de campaña; se edifica, peldaño a peldaño, mediante la solidez moral y la eficacia técnica de sus instituciones clave.

En el gobierno de la Nueva ERA, esta premisa ha dejado de ser un anhelo abstracto para convertirse en una realidad palpable, sostenida por un rediseño institucional donde la transparencia y la rendición de cuentas operan con precisión milimétrica, diré que en el epicentro de este viraje histórico se encuentran dos figuras fundamentales, cuya labor ha sido un auténtico trabajo de filigrana: Ana Laura Romero Basurto, titular de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, y José Antonio Aguilar Meza, al frente de la Auditoría Superior del Estado (ASE).

Ambos perfiles, caracterizados por ser personas de entera confianza del gobernador Eduardo Ramírez, encarnan el motor de una administración decidida a reescribir el destino chiapaneco, con un estilo de amor a la geografía estatal.

La política actual en la entidad se define bajo una máxima estricta y sin precedentes “funcionario que toca un peso público que no le corresponde, peso que devuelve y es debidamente sancionado”. Esta política de tolerancia cero no es una simulación mediática; es un sistema de engranajes riguroso que ha devuelto la dignidad al servicio público. Los funcionarios de este calibre son, sin lugar a dudas, el pilar central de esta gestión, la base indispensable para poder colocar a Chiapas en el lugar de excelencia que merece a nivel nacional.

Aunque formalmente la Auditoría Superior del Estado pertenece al ámbito del Poder Legislativo y posee autonomía técnica, su participación activa incondicional en la fiscalización resulta completamente corresponsable y partícipe de las acciones integrales que buscan desterrar la opacidad del panorama estatal.

Ana Laura Romero Basurto se ha consolidado como un ejemplo nacional dentro de su ramo; su relevancia no estriba en una simple cuestión de cuotas de género, sino en su probada valentía y en una determinación inquebrantable. Romero Basurto ha demostrado una decisión feroz por cumplir con su deber más sagrado: no fallar, en primera instancia, al pueblo de Chiapas, y desde luego, corresponder con creces a la confianza depositada por el titular del Ejecutivo.

Su gestión al frente de Anticorrupción y Buen Gobierno ha sabido tejer alianzas preventivas, implementar mecanismos sofisticados de control interno y actuar con mano firme cuando las circunstancias lo exigen, convirtiendo la dependencia en un escudo real contra el desvío de recursos públicos.

Por su parte, la trinchera de la fiscalización externa encuentra en José Antonio Aguilar Meza un liderazgo idóneo, al frente de la ASE, Aguilar Meza ha optado por una estrategia donde impera la discreción constructiva por encima del protagonismo estéril; su capacidad para conducirse siempre por el camino de la rectitud y la legalidad ha permitido consolidar un trabajo técnico específico, riguroso y, sobre todo, blindado contra cualquier presión externa.

El auditor chiapaneco camina con paso firme, avanzando de manera contundente y sin temor alguno a los miedos infundados o las amenazas veladas que suelen esgrimir los sectores corruptos moralmente derrotados. Bajo su guía, la auditoría dejó de ser un garrote político para volverse un laboratorio de estricta justicia financiera.

El éxito de este binomio institucional radica en que actúan como vasos comunicantes de la decencia pública. Mientras que la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno limpia la casa desde adentro, vigilando los procesos diarios y capacitando a los servidores, la Auditoría Superior del Estado revisa de manera externa que cada centavo invertido se traduzca en bienestar social.

La sinergia responde a una misma visión de Estado: sanear las finanzas locales para potenciar el desarrollo integral de una de las regiones más ricas en cultura, pero históricamente castigadas por las malas administraciones del pasado.

Hoy, Chiapas camina con la frente en alto. La labor contundente de Romero Basurto y Aguilar Meza demuestra que la honestidad es la mejor inversión pública. Con estos dos pilares firmes, la administración estatal no solo cuida el patrimonio común, sino que hereda un modelo de gobernanza ejemplar que sitúa al estado a la vanguardia nacional de la honestidad, el gobernador no se equivocó en depositar en ella su confianza y en él, saber que su honestidad está bien cimentada para no dejar escapar nada.

CARRERA

El asfalto caliente de Chiapa de Corzo no solo vibró con el enérgico impacto de los tenis deportivos, sino con el latido de un pueblo unido por el deporte y la fe. La carrera pedestre en honor al santo patrono Santo Domingo de Guzmán, concluyó con un éxito rotundo, dejando una huella imborrable en el corazón de la comunidad y consolidándose firmemente como un gran referente del atletismo regional chiapaneco.

Este logro no es obra de la casualidad, sino de la inmensa generosidad de nuestros estimados bienhechores. Es de total justicia reconocer públicamente a aquellas nobles personas y empresas locales que, de manera completamente desinteresada y con una enorme sonrisa, entregaron sus aportaciones económicas y en especie.

Su valioso desprendimiento no fue un simple acto de caridad; representó una inversión directa en el bienestar, la salud y el tejido social de nuestra gente. Ver la genuina alegría y el enorme gusto con el que cada patrocinador sumó su granito de arena nos demuestra claramente que la solidaridad activa sigue siendo el motor más potente de la gran Chiapa de Corzo.

No hay necesidad de poner sus nombres, solo Dios y ellos, saben quiénes son, pero gracias a ese pilar fundamental, las calles coloniales se transformaron en un espectacular escenario de sana competencia y sana convivencia familiar. El evento logró una convocatoria verdaderamente histórica, reuniendo a numerosas delegaciones de atletas que viajaron entusiasmados desde distintos rincones del estado. Tuvimos el gran honor de recibir a destacados corredores de Comitán, Acala, San Cristóbal de las Casas, Berriozábal, Tuxtla Gutiérrez, Villaflores, Coita y, desde luego, los orgullosos y apasionados anfitriones de nuestra heroica Chiapa de Corzo.

La verdadera magia de la jornada pedestre radicó en su asombrosa diversidad generacional. Sobre la ruta se pudo observar la inspiradora estampa de la continuidad de la vida: desde jóvenes entusiastas de apenas 13 años que empiezan a forjar su propia disciplina, hasta experimentados atletas veteranos de 60 años que corrieron con la sabiduría y la resistencia que otorgan las décadas. Todos compartieron la misma meta, cobijados por los aplausos del público.

Hoy, con profunda gratitud, miramos el saldo positivo de esta gran fiesta deportiva. La emotiva carrera demostró con creces que cuando los comités, el pueblo entero y los bienhechores caminan unidos en la misma dirección, las metas más complejas siempre se alcanzan con absoluta felicidad. Muchas gracias a los generosos bienhechores de Chiapas; ustedes son los verdaderos y legítimos campeones morales de esta inolvidable contienda.

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