¿Qué es el amor?, ¿Porqué celebramos este día un 14 de febrero?, ¿Qué entendemos por amor? Erróneamente se piensa que es sexo, alcohol, y pasa de algo real y hermoso, a lo más majadero.
El amor, desde una mirada cristiana, no es solamente un sentimiento que nace del impulso humano, sino una fuerza, es promesa, es misión y es entrega. El amor no se guarda, se comparte; no se impone, se ofrece. Su centro no es el yo, sino el otro, especialmente el más frágil, el olvidado, el que carga dolor.
Amar, en este sentido, significa encarnar la esperanza. Significa creer que Dios, puede habitar incluso en la noche más larga. El amor no huye del sufrimiento, lo acompaña; no niega la herida, la toca con compasión. Es un amor que camina, que se ensucia los pies, que mira de frente la injusticia y responde con misericordia activa.
Desde esta visión, el amor no es pasivo ni ingenuo. Es una decisión profunda de servir, de cargar con el peso del mundo sin perder la ternura. Es la palabra que consuela, pero también el gesto que libera. Es el perdón que rompe cadenas y la verdad que incomoda, pero sana. Amar así implica cruzar, esperar y resucitar una y otra vez en la vida cotidiana.
El amor proclama que toda vida tiene valor y que cada historia puede ser redimida. No busca aplausos ni recompensas; su sentido está en dar vida, en restaurar vínculos, en reconciliar lo humano con lo divino. En el fondo, el amor es una llamada. Invita a vivir para los demás, a convertir el dolor en servicio y la fe en acción. Amar es, entonces, participar en una obra mayor: sembrar justicia, sostener la esperanza y recordar, con cada acto, que el amor es el camino.
ERA
Me inquieta, cuando veo en las redes sociales, el abuso de libertad para externar opiniones y supuestos criterios, de gente que no tiene la más mínima idea de que es política y que representa una persona en el puesto que está.
En ocasiones, me pasan o veo en mis redes sociales, como hablan del gobernador, haciéndose pasar como sus voceros, la crítica es bienvenida cuando es constructiva, pero no cuando el daño va implícito por las razones que sean, como la envidia, soberbia y hasta orgullo de no ser nada.
Saco a colación esto, porque hay quienes desde el Facebook, aseguran que va ver cambios de funcionarios, que ya hay nuevas renuncias, como si el gobernador Eduardo Ramírez, les llamara de manera personal, para decirles, por favor, saca esto, di esto, presenta esto.
El periodismo, no es chisme, el periodismo es profundo, es real, no es una falacia, lo que me hace analizar y considerar que son enemigos del gobierno, quienes están de manera desesperada, agrediendo a todo lo que pueden.
Pondré un ejemplo, la salida de María Eugenia Culebro de Turismo, muchos se fueron en contra, como si hubiesen estado en ese lugar, antes y durante su administración por la dependencia, el gobernador, hace cambios, pero no por lo que se escribió, sino por las razones que solo él conoce.
La maledicencia, es algo que sigue abrazando al pueblo de Chiapas, la foto donde aparece el mandatario con ella, es el mejor ejemplo que lo que viene es mejor, Eduardo Ramírez, para quienes si lo conocemos, es por demás educado, respetuoso, nunca lo vi en el Congreso, agrediendo a una mujer.
Sin embargo, recuerdo muy bien, como una mujer si lo agredió, a cambio, la dejó en el mismo lugar de la Mesa Directiva, una mujer que le levantó falsos, a cambio de no llegar a trabajar e incrementar su sueldo, esa mujer sigue en el Congreso. Eduardo ya ni lo recuerda, pero es claro que la envidia crea eso.
Lo mismo se dijo de otras mujeres en el gabinete, “la corrieron”, “que bueno que se fue por tranza”, entre otros calificativos sacados de la nada, es triste ver, como la gente piensa por otros, que quiere ver mal a los demás, entre ellos al gobierno en turno, lástima que ese encono que tienen, no regresa, porque de ser así, seguramente ya no existirían.
Cuando el gobernador, hace anuncios sobre la seguridad, por ejemplo, nunca falta alguien que no le parezca, que no le gusta, por el simple hecho, de que no fue él o ella, quien lo dijo o hizo, pese a todo ello, Eduardo Ramírez, guarda silencio, respetando la supuesta libertad de opinión.
Y como no, si el mandatario, quiero exponerlo también, es un hombre de fe, que ha aprendido que Dios es primero, con el respeto y admiración también a otras doctrinas religiosas. Como católico, no solo personal, sino de familia; ha demostrado que lo aprendido de callar y no juzgar, da paz a su interior.
IGLESIA
Con la recuperación del templo de San Sebastián en Chiapa de Corzo, queda sellado un pacto entre la fe y el pueblo; no es un simple hecho, ni un espacio arquitectónico, es la representación viva, de lo que significa el catolicismo en este caso, dando un paso gigantesco al amor a Dios, a través de su Iglesia.
Es claro que no todos son católicos, ni se pretende que sea así, pero es real que, se tiene un proceso abierto de conversión a través de la cultura, de las tradiciones, de las festividades patronales, que forman parte de un todo, que por cierto es complejo y que ha sido afectado por la ingesta de alcohol que ingresa por gente no católica.
La imagen más antigua de San Sebastián, implica también regresar a su templo, por eso mismo es catalogado como el segundo patrón del pueblo de Chiapa, ¿pero que hay detrás de todo esto?
Para que San Sebastián recorra la ciudad y sea una devoción a el, como verdadero héroe católico, se debe a dos personas, una de ellas, quien donó la Imagen que fue el señor Juan de Dios Gómez, y que poco se habla de él, quizás nada, pero que es quien quería tenerlo sobre la calle 5 de febrero, pero finalmente donó.
La segunda persona, es el sacerdote Augusto Escobar González, quien poco más de 50 años, promovió que los Parachicos escucharan misa, y así, ha hecho que la fiesta, que era pagana, pasara a ser de alta religiosidad, por ello, su importancia en la vida de Chiapa, es fundamental, para conocer, que somos y porque somos así.
También hay que reconocer el trabajo del presidente municipal, Limbano Domínguez Román, quien con principios católicos, fue quien concretó que el templo, sea lo que ahora será, un espacio digno para la veneración, no adoración, de una imagen, una escultura que nos dice a diario, que tenemos que santificarnos para Dios.
