Mario Tassías
Del 27 de julio al 3 de agosto, Chimaltenango, Guatemala ha sido la capital del II Encuentro Continental de Formadoras y Formadores en Agroecología.
Agroecología, es una palabra relativamente nueva, surgió en la década de los setenta del siglo XX. La Agroecología, es entendida como una disciplina científica que frente a la agronomía convencional, se basa en la aplicación de los principios de la ecología, al diseño, desarrollo y gestión de sistemas agrícolas sostenibles.
Uno de los principales teóricos de la Agroecología ha sido el investigador chileno Miguel Altieri, que trabaja en la Universidad de Berkeley; es cofundador del Centro Latinoamericano de Desarrollo Sustentable (CLADES), marco en el cual se desarrollaron las bases sobre las que se ha ido fundamentado este nuevo enfoque científico.
Sin embargo, la agroecología, no es bien vista por los depredadores del planeta y los gobiernos copados por los intereses económicos, criminalizan la lucha de las campesinas y campesinos que defienden la Madre Tierra y el derecho que tienen a una mejor alternativa de vida, se ha discutido en el Encuentro que reúne a representantes de diversos países, principalmente latinoamericanos.
La lucha por la defensa de la tierra y territorio en América Latina y el Caribe continúa. El enfoque por la defensa de los bienes naturales que siguen saqueando las empresas mineras transnacionales que han ingresado a los países, es otro de los temas abordados en Chimaltenango o B’oko’, pueblo de origen k´iché a 1,800 metros sobre el nivel del mar.
El defender la madre tierra por parte de quienes la trabajan e implementan alternativas ancestrales en la agricultura, ha provocado que los gobiernos criminalicen la lucha de las campesinas y campesinos. Aquí una pequeña muestra.
Pormenio Poveda de Colombia señala que en su país a quienes se organizan para demandar y defender sus derechos, se les vincula con fuerzas terroristas.
A pesar de la criminalización las y los campesinos colombianos continúan defendiendo su territorio e impulsando proyectos de agroecología como escuelas permanentes locales, regionales y nacionales.
En su caso, Yolanda Gómez de México y residente desde hace 37 años en Estados Unidos, compartió su experiencia de lucha en el país del norte. Emigrante desde los 9 años, considera que la vida ha sido difícil porque de forma constante se confrontan violaciones a sus derechos “Parece que quisieran tener nuestras manos pero no nuestro cuerpo completo, nos ven como trabajadores pero no como personas sujetas de derecho.
Señala que a pesar de la criminalización que se hace por defender sus derechos humanos cientos de familias se han sumado a la lucha por defender su alimentación y transmitir a las nuevas generaciones que el acceso a la tierra para cultivar sus propios alimentos a través de las prácticas agroecológicas, es un derecho de todas y todos.
Las mujeres tienen más retos. Son barreras por condición de género. Ellas son sujetas de violencia, falta de respeto, acoso y pocas oportunidades de empleo. Sin embargo, como mujeres organizadas comparten sus experiencias para que todas se empoderen de sus derechos y participen con voz y voto.
En otro momento, Francisco Mateo de la Asamblea Departamental de Huehuetenango dio a conocer que la lucha del pueblo indígena y campesino en Guatemala ha sido criminalizada fuertemente durante los últimos años.
A pesar de las políticas implementadas las comunidades siguen organizadas, y ejerciendo su derecho a decidir a través de las consultas comunitarias que se han realizado en diferentes departamentos del país donde hombre mujeres niños y niñas le siguen apostando a la vida y no a lo que las empresas mineras ofrecen “contaminación saqueo de los bienes naturales como el agua”.
