Punto de Vista

Mario Tassías

Lo ocurrido el pasado domingo en Baja California Sur, es como para pensar que el 2012, no nos debe agarre por sorpresa. Ahora fue un perredista metido en el PAN el que ganó la gubernatura. La adjetivación de la política en México, no tiene sentido si se trata de sustantivar a los contendientes electorales. Los tiempos son estructuras de monolito y quien no lo entienda que siga con su canto, dirían en mi pueblo.

Si habláramos de cualquier deporte y la política tiene su encanto, expresaríamos que al PRI ya le ganaron dos equipos diferentes. En Guerrero, le ganó un perredista, que fue priísta de toda la vida. En el momento, es un perredista metido a panista quien le hizo el honor. Aunque hay que decir que quien deja la gubernatura de BCS es el PRD que la ocupó desde hace doce años y que en 2008 obtuvo carro completo.

Lo cierto es que el triunfo del diputado Marcos Covarrubias Villaseñor, exalcalde de Comondú, un agricultor jalisciense avecindado en BCS, es una prueba más, por si faltara, al rechazo de los ciudadanos hacia una estructura en particular. En lo general es un vaivén con oscilaciones eufemísticas.

Para quienes deseen aprender de las dos elecciones, hay lecciones que pueden sustentarse en cualquier camino de participación política. Quizás la más pedagógica es aquella que dicta que quienes buscan el poder por el poder, no importa cómo y en alianza con quién, terminan convirtiéndose en un poder organizado para oprimir. Otra está emparentada con la decisión que media entre la cumbre del aprendizaje y el precipicio de la ignorancia, cuando se ejerce un poder absoluto.

Otra lección es la que demuestra que aún con todos los factores a favor, los ciudadanos, no son una masa simplemente manipulable o estrictamente conducible, quien lo crea así desconoce de la práctica política y mucho más de la participación electoral.

Dicen los que saben que la política tiene entidad propia, que su sentido es autónomo y su índole específica. Nace, crece y se sostiene según una legalidad específica y presenta una significación determinada y distinguible con respecto a la vida en sociedad. La política tiene su propia base y no es una simple máscara de otras realidades no políticas, supuestamente más profundas, dicen los clásicos.

Lo que ha pasado en Guerrero, antes en Oaxaca, Puebla, Sinaloa y ahora en Baja California Sur debería alegrarnos a los espíritus democráticos, debería advertir a quienes pretenden ignorar los nuevos esquemas que algo diferente está ocurriendo.

No basta con aparecer todos los días en campaña. La sociedad electoral, que no toda la ciudadanía, tiene ya otros valores, discute en otros esquemas, participa en otros escenarios. Abrió los ojos y la realidad no es en claroscuro o en contrario entre discurso y práctica. Discriminación en indiferencia no son buenos términos para captar al electorado.

Otros puntos… La salida de la periodista Carmen Aristegui de MVS Radio es una pésima noticia para la sociedad mexicana. La voz crítica que Carmen Aristegui ha construido a lo largo de una sólida carrera profesional se ha convertido en una de las más relevantes en la vida pública mexicana. La decisión que cancela ese espacio radiofónico es desafortunada para todos. Pierde la empresa MVS, cuya independencia editorial queda en cuestión debido a la supresión de ese espacio crítico. Pierden la periodista y su amplia audiencia. Pierde la Presidencia de la República, de donde surgieron las exigencias para que Carmen Aristegui se disculpara por un comentario que hizo el viernes 4 de febrero. La opinión que Carmen Aristegui dio a conocer acerca de la salud del presidente de la República no estaba sustentada en hechos sino en apreciaciones subjetivas –a partir de una fuente de muy cuestionada verosimilitud–. Puede ser una opinión debatible, pero fue manifestada en ejercicio de la libertad de expresión. La Presidencia de la República tenía derecho a difundir una aclaración. Pero ni el gobierno, ni la empresa, lo tenían para obligar a la periodista a ofrecer una disculpa. Al preferir la vía de las presiones privadas, en vez de las aclaraciones públicas, el gobierno reedita los peores tiempos de las relaciones autoritarias entre el poder político y los medios de radiodifusión. Exigimos a la Presidencia de la República que, con hechos y específicamente en este caso, garantice el derecho a la libertad de expresión así como el derecho de los ciudadanos a la información. (Carta resumida de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información. Raúl Trejo Delarbre, Presidente)… Hasta la vista.

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