Punto de Vista

Mario Tassías

Me preguntaba por qué es tan comentado el próximo cambio de dirigente del Partido Revolucionario Institucional. A muchas posibles respuestas agregaría, que sin los tricolores la contienda electoral en el 2012 sería descolorida.
En muchos medios impresos y electrónicos se menciona la publicitación de la convocatoria para elegir a su dirigente nacional, que por lo que se avizora ya los priístas saben quién será. Como en los viejos tiempos, nada más que ahora ya no juegan al tapado. Es tanto el descrédito, que muy pocos les creerían.

Y si a nivel nacional el nombre de Humberto Moreira ya suena como el elegido, en Chiapas, la lista ha crecido. A los nombres de Aquiles Espinosa García, Jorge Enrique Hernández Bielma, Mariano Díaz Ochoa, Mario Carlos Culebro Velasco, Oscar Salinas Morga y Roberto Albores Gleason, podrían enlistarse otros, en una muestra de pluralidad que no garantiza, por supuesto, ejercicio democrático.

La disputa por ese lugar de privilegio tiene connotaciones de honor, prestigio y grandes retos. Entre 2011 y 2015, que es el período para el cual será electo el próximo dirigente, serán electos gobernador, diputados locales y miembros de ayuntamientos, diputados federales y senadores, además de que cabe en la fecha, la elección del presidente de la república.

Así que la carta que se juegan Espinosa García, Hernández Bielma, Díaz Ochoa, Culebro Velasco, Salinas Morga y Albores Gleason, más que un lugar de privilegio es llegar a la cúspide de poder de decisión, aunque quien sabe si en los hechos la ficción adquiera carta de realidad.

No falta mucho para saberlo, emitida la convocatoria se sabrá de cierto, con los que se inscriban para contender, por ahora sólo especulaciones de politólogos que en papel de pitonisas auguran una contienda cerrada entre contrincantes que visten del mismo color.

Por ahora la responsabilidad de organizar que la contienda interna sea lo más equitativa posible, corresponde a un equipo provisional encabezado por Sergio Lobato García designado como encargado de la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal. De su trabajo dependerá que el otrora invencible no sufra desgarros y menos fracturas, so pena de enfrentar una batalla electoral diezmados por los correligionarios.

Autores de celebradas frases de contundencia mediática, discuten por una fórmula llamada “candidatura de unidad”, que en los ejemplos anteriores han actuado en contrario, para encubrir la llamada pluralidad o diversidad de intereses que se disparan en sentidos opuestos a la coincidencia a favor del tricolor.

En el espacio y tiempo de los otros partidos, PAN y PRD, también se ha iniciado la reestructuración de sus cuadros directivos. Acción Nacional, ya eligió. En el Partido de la Revolución Democrática, en breve se sabrá el nombre del sustituto de Jesús Ortega. A nivel estatal en estos dos institutos políticos el ruido para la renovación de sus respectivos comités estatales es casi imperceptible. Se dice incluso que en el PRD estatal quien asuma la dirigencia no es necesariamente un perredista y esa es otra razón por el que los cambios en el PRI despiertan tanto interés político y mediático.

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