Punto de Vista

Mario Tassías

La 16ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16) y 6ª Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto (COP6), a celebrarse del 29 de noviembre al 10 de diciembre próximo en Cancún, serán aparadores internacionales que nos permitirán mostrar al mundo que falta mucho para funcionar como sociedad comprometida con su entorno.
Y es que los esfuerzos individuales y corporativos, se minimizan ante la inoperancia que como humanidad mostramos ante lo que se avecina por el mal trato que se le ha dado al planeta.

El cambio climático es un tema universal que debiera importar a todos. Sin embargo, la lucha de unos cuantos, que no son pocos, aún no logra convencer que el ser humano es parte de la tierra y no a la inversa.

Los menos pesimistas auguran que se ha avanzado, en eso cifran esperanzas, sin embargo, es un avance que no resulta suficiente para lograr un acuerdo macro que comprometa a todos los gobiernos, a trabajar a favor del planeta.

La tierra sobrevive con muchísimos problemas derivados del cambio climático, una amenaza que sigue retrasando el progreso a la que debería aspirar la humanidad.

Por eso el interés por la COP16. Es que en Cancún, se reunirán mandatarios de muchos países, funcionarios gubernamentales, representantes de representantes de organizaciones de la sociedad civil, sector privado, legisladores, académicos, observadores y activistas que dejarían de serlo si se lograra un acuerdo macro.

Circunstancia que no ocurrirán por la magnitud de las negociaciones y los intereses que mueven al mundo. De una lado están los poderosos, de otro los más pobres, quizás a un lado aquellos que tienen beneficios de las macroeconomías y que por lo mismo ignoran las necesidades de los desheredados de la tierra.

Una leve esperanza podría extenderse si en la COP16 se garantiza la inclusión y transparencia de todos los países participantes. Las cuatro reuniones celebradas este año con miras a Cancún 2010, han flexibilizado las relaciones y podrían obtenerse resultados sobre la aceptación al cambio climático y a la creación de un fideicomiso para administrar los recursos.

El fondo verde propuesto por México podría ser uno de los aciertos de la COP16. En este proyecto se plantea la necesidad de un acceso rápido y ágil para los países más pequeños y también para los menos desarrollados. Lamentablemente, como dice el comercial “hay cosas que el dinero no puede comprar”.

“El planeta se vuelve dinero, / el dinero se vuelve número, / el número se come al tiempo, / el tiempo se come al hombre, / el dinero se come al tiempo. (Fragmento “Entre la piedra y la flor de Octavio Paz)

En las cosas que no se pueden comprar es en donde hay que trabajar. Despertar conciencias y entender que este planeta es la única casa que tenemos y que todo lo que hagamos o dejemos de hacer para protegerla de la depredación nos sirve a todos. Hay que razonar que la naturaleza se defiende sola, la agresión es contra nosotros mismos.

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