Punto de Vista

Mario Tassías

La resistencia del pueblo de Haití, está probada. El terremoto que le devastó la tarde del 12 de enero de 2010, es una prueba que marca el aguante de quienes, a pesar de la desgracia continúan de pie. Pasada la contingencia. Haití es una referencia histórica, siempre lo ha sido. Mucho, pero mucho más allá del impacto mediático. De los días aciagos después del temblor y sus múltiples réplicas, los haitianos siguen en pie de lucha por sobrevivir. El tiempo ha mostrado extremos y grandes contrastes.

Ahora, varios miles de los haitianos campesinos y campesinas de todo el país, se han manifestado en contra Monsanto una empresa que se promociona como “proveedor global de tecnologías y productos para la agricultura que mejoran la productividad del campo y la calidad de la alimentación” y sus socios en Hinche, una ciudad que se encuentra en la isla La Española y que comparte insularidad con República Dominicana.

La protesta es en respuesta a una serie de acciones llevada a cabo por la empresa, que con el disfraz de ayuda humanitaria y aprovechándose de la necesidad de miles de campesinos y campesinas, se realiza en aquella asolada zona del continente.

Encabezadas por el Movimiento de Papaye (MPP), de las organizaciones Movimiento de los Campesinos del Congreso de Papaye (MPNKP), de TK (Tèt Kole), de la Coordinación Regional de las Organizaciones del Sur Este (CROSE), del Movimiento Reivindicativo de los campesinos de Artibonite (MOREPLA), de la Plataforma haitiana de apoyo por un desarrollo alternativo (PAPDA), Red Nacional Haitiana por la Seguridad y la Soberanía Alimentaria (RENAHSSA), de la Plataforma de las organizaciones campesinas haitianas (PLANOPA), del grupo “Kaba grangou” (para acabar con el hambre) junto con la Vía Campesina (Haití , Republica Dominicana, Brasil y Canadá) y otros países amigos como Estados Unidos, Francia e Italia, y periodistas de varios medios de comunicación nacionales e internacionales.

El orden temporal da cuenta de que el viernes 4 de junio del 2010, se manifestaron hombres y mujeres. Salieron del centro de formación del MPP “centro Lakay” hasta Hinche (alrededor de 7 Km.) para exigir el respeto a la soberanía alimentaria del país y en contra de Monsanto. Un día antes, por la noche, se emitió un documental en la sala cultural de la iglesia Católica en Hinche, explicando las consecuencias negativas de los productos de Monsanto en lugares como América Latina y el apoyo que recibe dicha empresa multinacional por parte de la Administración para el Control de Alimentos y Medicinas de EEUU (FDA) para distribuir sus productos en el territorio americano.

Antes de iniciar la marcha, los manifestantes sembraron maíz criollo en una granja experimental de MPP que simboliza la determinación de consumir maíz criollo a partir de semillas locales orgánicas y también plantaron árboles para marcar el día internacional de medio ambiente. Después, al ritmo del tambor e instrumentos de viento como el bambú, la música y los gritos, los manifestantes caminaron hasta Hinche con sombreros artesanales en los que se podía leer “ABAJO Monsanto” y “ABAJO Preval” y con camisetas rojas reclamaron, el fin de la soberanía alimentaria. En la plaza Charlemagne, el director ejecutivo de MPP y miembro de la CCI de la Vía Campesina, D. Jean Baptiste Chavannes, leyó la declaración final escrita por las organizaciones campesinas y movimientos sociales haitianos para luego quemar parte del maíz venenoso como gesto de rechazo del regalo mortal de Monsanto al gobierno haitiano. Después de quemar el regalo, se distribuyeron semillas criollas como maíz y varios tipos de frijoles.

Los participantes se solidarizaron con el sector campesino y también aprovecharon el momento para mostrar su oposición a la política del gobierno de René García Preval (Presidente desde el 14 de mayo del 2006) y Joseph Jean Max Bellerive (Primer ministro desde el 11 de noviembre del 2009), acusándoles de ser cómplices del imperialismo al vender el patrimonio nacional del país.

La lucha es sórdida. Los lobos acechan, la oportunidad está en ciernes. Los haitianos continúan en resistencia, siempre lo han estado.

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