Mario Tassías
En algún momento de nuestra existencia, nos obsesionamos por algo o por alguien. Muchas veces ese empeño nos marca el resto de nuestras vidas, al grado que sin ella o él, o sin eso, motivo de nuestra ofuscación, la vida no tendría sentido. Es una parte vulnerable que casi todos tenemos. Acaso habrá alguien que se deslinde sin sonrojarse.
Con la aparición en español del Libro de los muertos. Apuntes 1942-1988 de Elías Canetti. Traducción de Juan José del Solar. Texto establecido por Tina Nachtmann y Kristian Wachinger. Galaxia Gutenberg; Círculo de Lectores. Barcelona, 2010. 208 páginas), Canetti (Rustschuk, Bulgaria, 1905- Zúrich, Suiza, 1994) Premio Nobel de Literatura 1981, muestra una parte sensible del ser humano ante un trance que tarde o temprano nos llega a todos.
Canetti decía que “Se muere con demasiada facilidad”. El extracto del libro publicado por El País el pasado 10 de abril, muestran la perturbación del autor de Auto de fe; Masa y poder; Historia de una vida y La escuela del buen oír, ante la muerte.
“Martes, I de noviembre de 1983. Apuntes contra la muerte. Aquí doy comienzo por fin al libro que me había propuesto escribir hace años y decenios.
No basta con insistir una y otra vez en que estoy contra la muerte. Se ha comentado y no se ha dicho nada con ello. El tiempo apremia: si aún se me ha concedido más tiempo, las fuerzas pueden menguar y luego quizá no me sea posible encontrar todo cuanto había que decir al respecto. Empiezo hoy y ya no me es lícito dejar de hacerlo.
El formato de la defensa: es importante saber cuánto tiempo y cuánta conciencia y resolución se ha defendido uno contra la muerte.
Cada día de una vida larga se debería escribir sobre ello algo nuevo y que nunca haya sido pensado”. (p. 125)
La obsesión es una idea, un deseo, una preocupación, que no se puede apartar de la mente. Pregúntese ahora si es usted obsesionado u obsesionada. Por supuesto que el tema tiene que ver con la ofuscación, esa oscuridad de la razón cuando no podemos apartar de la imaginación aquello que nos causa inquietud como cuando nos llega el amor. El extremo es enamorarse perdidamente. Porque la obsesión nubla el entendimiento. Aquí la lógica es una abstracción del lenguaje simbólico. Teoría que el instinto no alcanza a procesar. La obsesión, es condición humana que nos vuelve insistentes, reiterativos. Tercos dirían en mi pueblo. Que puede llegar a la monomanía, un asunto de la psiquiatría y está relacionado con la preocupación o afición desmedida y obsesiva por algo. ¿Eso es bueno o malo? o simplemente es.
Pedir a los propietarios de “Lola”, por ejemplo, que la aparten de su mente es lucha perdida de antemano. “Lola” es una perra que a fuerza de espectaculares y pendones, diarios y anuncios en radio, televisión, informando su desaparición y ofreciendo rescate por su regreso a casa, se volvió famosa en Tuxtla Gutiérrez. Los vehículos de perifoneo también se encargaron de ratificar la testarudez de sus dueños interpretando el sentimiento de esta hembra de perro. Esa actitud es una muestra de cuan obsesionados somos cuando se trata de nuestras preferencias, gustos e intereses.
Canetti se angustió de por vida contra la muerte. “13 de noviembre de 1983. En las regiones altas de Nueva Guinea vivía un pueblo cuyos miembros eran tan viejos que no se acordaban de nada. Lo habían olvidado todo, incluso las palabras de su idioma, movían los labios solo en apariencia, se adormilaban al comer y despertaban cuando sentían ganas de evacuar. Este era el único movimiento que parecía medianamente intacto. También habían olvidado que la gente muere y por eso ninguno de ellos había muerto hacía tiempo.” (pp 127-128)
Antonio Machado decía: “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”.
