Por Jaime Arizmendi
*Minisalario Sube Poco; Alimentos Básicos, ¡No!
*Escamotean Bono Sexenal a Sindicalizados en Inifed…
Argonmexico / Crisis que no mata, ¿Fortalece?… De enero 2007 a octubre 2012, el precio promedio de alimentos básicos como maíz, frijol y arroz se elevó más del 60 por ciento; en tanto, el costo nominal promedio de la alubia y lenteja chica se incrementó 110.58 y 112.31, respectivamente. Esta alza contrastó con el Salario Promedio Mínimo General vigente, que sólo aumentó 23.77 puntos porcentuales, en términos nominales durante ese periodo.
En su “Análisis mensual de productos básicos. Noviembre de 2012”, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, alerta que la tendencia alcista podría seguir en los meses siguientes, y provocaría que las familias moderen su consumo, o decidan sustituir algunos alimentos por otros más baratos.
Anota que la inestabilidad de los mercados y la vulnerabilidad del sector agropecuario ante los fenómenos climatológicos, los precios de tortilla, arroz, maíz, frijol, trigo y huevo podrían mantenerse altos, por lo que sigue latente la posibilidad de un mayor deterioro del poder adquisitivo de la mayoría de los trabajadores.
Ante ese panorama, el CEFP remarca que los principales retos que la agricultura nacional enfrentará en el corto plazo, se asocian a la desaceleración del crecimiento mundial, las condiciones climáticas extremas y la volatilidad en los precios internacionales.
Por ello, urge a impulsar programas de rotación de cultivos de bajo rendimiento por los de mayor rentabilidad, como maíz, trigo, sorgo y garbanzo; lo cual permitiría reducir el proceso de erosión y aprovechar las ventajas comparativas de la agricultura mexicana.
El CEFP pronostica en el documento que para el año venidero, ante un aumento de la volatilidad de los precios, los efectos del clima y la demanda internacional de productos agrícolas adquirirían mayor importancia. Cuando los productos agrícolas serían más caros en el largo plazo; ya que el ritmo de crecimiento de la demanda es mayor al de la oferta y por la mayor variabilidad climática.
Debido al impacto que puede ejercer el estancamiento de sus principales mercados, como a la baja en el ingreso por un deterioro en los términos de intercambio, las perspectivas de inversión en el sector agrícola no son favorables, y podrían registrar un crecimiento demasiado lento.
No obstante que los altos precios internacionales siguen siendo un incentivo para la expansión de los cultivos, representan un reto para los países de clima tropical; pues son los que muestran una creciente dependencia de las importaciones de esos productos básicos.
Frente a la desaceleración de la economía mundial, toda vez que la agricultura latinoamericana se encuentra inmersa en un escenario de estancamiento provocado por la fragilidad de los mercados europeo y estadounidense, que explican la tendencia a la baja en exportaciones de productos básicos; recomienda fortalecer el mercado interno y el comercio intrarregional. Se juntaron el pan, con las ganas de comer…
¡No hay milpa sin huitlacoche, ni fiesta sin un maldito!… Aunque desde octubre pasado la FSTSE y la Fedessp negociaron con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que a los dos millones de trabajadores al servicio de la Federación se les otorgue un bono sexenal de tres mil 500 pesos; directivos de organismos y dependencias federales han escamoteado dicha prestación.
Tal es el caso del titular del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed), Ernesto Velasco León, quien aunque en breve dejara dicho encargo, ordenó a sus huestes que el bono de fin de sexenio (que desde 1982 se otorga al personal de base), sólo les sea concedido a empleados de confianza del organismo, y no a los sindicalizados; como acordaron con la SHCP los dirigentes de empleados burócratas.
Al respecto, el senador priísta Joel Ayala Almeida, máximo dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, dio a conocer a fines de octubre pasado que el llamado bono sexenal se ha convertido en una conquista laboral que se ha otorgado a los trabajadores de base del gobierno federal desde la conclusión del mandato de José López Portillo.
Desde noviembre de 1982 –adujo el legislador del PRI–, cada fin de sexenio se ha dotado a los trabajadores sindicalizados al servicio del Estado dicha prestación, por lo cual ya se convirtió en un derecho; “y nadie puede venir ahora a concederla a capricho, como si fuese algo que depende de su decisión personal”; cuando se debe comenzar a entregar este beneficio antes del 30 de noviembre de 2012.
Por su parte, el presidente colegiado de la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos, Bernardo Quezada Salas, recordó que el bono sexenal surge de un acuerdo con el gobierno federal, luego “de intensas, pero respetuosas negociaciones, en las que se privilegió el diálogo y la concertación”.
Expuso que desde el inicio del presente año y hasta la fecha, encabezó la lucha por un aumento salarial y el pago del bono sexenal, tradicional desde el gobierno del presidente José López Portillo; cuyo beneficio será para todos los trabajadores al servicio del Estado, “incluidos los de la otra Federación y de gremios como el Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal”.
También puso en claro que en las negociaciones con la SHCP, se acordó iniciar el pago del bono a partir de la primera quincena de noviembre y concluirla a más tardar el último día del mes. Lo cual no se había cumplido en el Inifed éstos, los últimos días del gobierno calderonista.
De cara a ello, ambas dirigencias se comprometieron a recibir las quejas de los trabajadores de base que no hayan recibido el bono sexenal, para emprender a su lado una lucha contra los directivos de las dependencias y organismos que no han terminado de entender que su papel ya concluyó, por lo que deben ser sujetos de una sanción administrativa. No se entiende a qué le apuesta, pero ¡No hay borracho que trague lumbre!…
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