Arturo Novelo /ASICh
Las papas fritas con sal, copeteadas de catsup y mayonesa rebajada marcan tendencia gastronómica en la zona central sur de Tuxtla Gutiérrez.
Los comensales sostienen con una mano su plato de unicel mientras con la otra dan cuenta del escurridizo manjar, servido a toda velocidad por ambulantes que han cambiado el uso de suelo a las calles para extender un emporio de comestibles y baratijas.
Entre cientos de puestos ambulantes que saturan banquetas y calles que emulan un populoso mercado, la renovación del del fast food callejero pudo darse gracias a la tolerancia de las autoridades municipales hacia el ambulantaje.
Años antes las canasteras traían una carga ligera, prestas a huir de la policía en cualquier momento. En la permisividad actual, es posible ver, además de las numerosas freidoras, venta de camarón fresco o frito, pollo y carnes. Además las verduras y ropa se exhiben sobre amplias mesas formadas con cajones de madera.
Punto a favor para el desarrollo de la industria de la fritanga y el comercio callejero es la receptividad del público, que puede ver de mala manera la obstrucción de la vía pública pero no puede resistirse a la oferta de papas fritas, tamales, pan … !tres kilos de plátano por 10 pesos! ASICh
