Rodrigo Ramón Aquino
2015, arrancamos
Antes de cualquier otra línea quiero dirigirme a usted presunto lector, lectora, para agradecerle su tiempo y su interés por los temas que aquí se tratan.
En los días en conjunto que llevo en esta apasionante profesión he ido aprendiendo con la experiencia de los yerros que nadie, por más popular, inteligente o atrevido que sea, tiene la verdad absoluta.
Con las gotitas diarias de experiencia he logrado entender que las mejores ideas, o por lo menos la ideas que logran aportar pinceladas enriquecedoras al lienzo de la realidad se hallan en el medio, y no en los extremos como algunos defienden.
Las ideas que se sitúan en los extremos pocas veces son tolerantes con las otras ideas. Los absolutismos no son lo mío y pocas veces abonan a la solución. El día a día es más complejo que fórmulas leídas en libros. Hace falta vida y sensibilidad.
Vivimos tiempos complicados en la vida pública. Ante ello quiero decirle que no se trata de un asunto en particular de nuestro estado o del país. Hay crisis en la clase política, crisis en las instituciones y crisis en la ciudadanía. Son signos de los tiempos.
Con todo, y quizá por mi actual formación en temas políticos y sociales, aún creo que la solución se haya en las vías institucionales, en el diálogo, en el debate racional y no violento. En las propuestas y no en las descalificaciones.
Estamos en pleno año electoral y nuestra participación y aportaciones pueden mejorar en mucho las condiciones actuales.
Como ciudadanos estamos obligados a mostrar mayor interés por el actuar del gobierno, que dicho sea de paso no es el enemigo, como algunos catastrofistas pregonan.
Debemos seguir con lupa los procesos legislativos en la aprobación de nuevas leyes y los perfiles de quienes buscan ocupar puestos de elección.
No caigamos en el desánimo y le apostemos al colapso de nuestro sistema de gobierno. Las experiencias de otros países nos pueden ahorrar muchos dolores de cabeza.
Veamos qué está bien y luchemos por mantenerlo así, identifiquemos lo que está mal y de manera organizada, acompañados por profesionales, propongamos soluciones.
En el arranque de este 2015 mi deseo es que gocemos de salud, trabajo y el ánimo de construir juntos un mejor estado, un mejor país. Y que la política vuelva a ser un bien común y no el privilegio de unos cuantos.
Ágora
La noticia política de inicio de año sin duda es la reaparición en la escena política del tapachulteco José Antonio Aguilar Bodegas.
Su sola presencia provoca ansiedad en algunos grupos de poder. Su figura no sólo representa al PRI institucional, al tricolor que hoy gobierna el país, sino hace palidecer a los nuevos cuadros que no tienen ni formación ni tablas.
Bodegas inició el año diciendo que no iba a participar en el proceso electoral de este año, la noticia recorrió el estado en horas y antes de que su efecto menguara, pues que siempre sí y que se inscribe en el proceso priísta como aspirante a diputado federal por el XII Distrito.
Pero ¿una diputación federal es suficiente para quien ya fue diputado federal, senador y candidato a la gubernatura del estado? No lo creemos. Más bien pensamos que lo que busca es sólo el fuero legislativo para quitarse de encima cualquier proceso judicial que pudiese darse (recordemos la presunta investigación a su persona por la Interpol, derivada de al también presunta relación laboral con los Álvarez Puga).
Si nuestras sospechas son ligeramente ciertas, veremos a un Josean ungido diputado federal por el PRI y al poco tiempo lo veremos solicitar licencia para ocupar un puesto de relevancia en la estructura de gobierno de la actual administración estatal.
Corrillo
Nombramiento: La que arranca con todo el año es la consejera presidenta del IEPC, María Lourdes Morales, al dejar ya sentir su mano en la conducción del instituto. Hoy nombra a Víctor Hugo Gordillo Méndez como nuevo titular de la Unidad Técnica de la Oficialía Electoral. Hombre de mucha experiencia en el ramo, pero, sobre todo, persona de toda su confianza.
Contacto:
roraquiar1@hotmail.com
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