Opinión Magisterial /Gilberto Zavala /¿Voto electrónico en la Sección 7?

El surgimiento del movimiento magisterial en 1979 en Chiapas, inspirado por demandas solidarias de los trabajadores de la educación, entre ellas, la de mejora salarial y democracia sindical, daría nacimiento a la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), prácticamente desde Chiapas y Oaxaca, más tarde Michoacán y Guerrero.
Con el tiempo, sus demandas económicas pasaron a ser eternas, lo mismo que se opusieron a todo ejercicio oficial educativo desde la evaluación hasta la aplicación de contenidos de planes y programas de estudios 2013 y 2017 –sustituidos ahora por una propuesta pedagógica crítica-.
Los últimos gobiernos terminarían por debilitar al SNTE y fortalecer a la CNTE, según la conveniencia política o económica de sus actores. El gobierno federal pasado atendió la perspectiva internacional de incluir la inducción docente, por la cual países como Reino Unido, Francia, Alemania, España, Japón, China, entre otros, lograron una sociedad exitosa y desarrollada, debido a la implementación de una política de mejorar la calidad y práctica educativa, a partir del primer contacto de los docentes con sus escuelas y alumnos, a costa de golpear al SNTE y fortalecer a la CNTE por una mala comunicación en materia educativa.
Durante más 40 años, la CNTE siempre ha encontrado mecanismos o coyunturas políticas para fortalecerse. El gobierno federal del presidente Andrés Manuel López Obrador atendió uno de sus reclamos centrales al llevar a cabo una nueva reforma educativa que tampoco satisfizo a la CNTE, al tiempo que regulaba las relaciones laborales desde el tema de la democracia sindical y los derechos colectivos de los trabajadores que ampara el artículo 123 de la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos, así como la Ley Federal del Trabajo y sus reglamentos.
El SNTE, por su lado, “volvería al origen unitario, democrático…” mediante un nuevo reglamento para la elección de directivas seccionales a fin de “cumplir con la actual legislación laboral que establecía el voto universal, libre, directo, secreto, personal e intransferible” para la elección de dirigencias sindicales en general, acción que, por supuesto, fue rechazada por la CNTE y otros grupos magisteriales emergentes.
La CNTE mantuvo la “dignidad” política y rechazó ser parte aliada del actual gobierno federal. Rechazaron la nueva reforma educativa, persiguieron al Presidente en busca de nuevos diálogos. El SNTE volvió a colocarse como interlocutor válido dentro del entramado político e institucional al apoyar y acompañar al gobierno federal en la nueva política educativa.
El gobierno federal ha reconocido al movimiento magisterial como parte fundamental que evitó la “destrucción total de la educación por parte de los gobiernos neoliberales del pasado”. Pero aquí en Chiapas, eso ha sido un desastre educativo. El sistema magisterial de la CNTE está caracterizado por una resistencia a las políticas educativas a partir de dirigencias sindicales radicales que, con el tiempo, permearon paulatinamente las estructuras oficiales del sistema educativo estatal, quitándole, incluso, capacidad en la formación ideológica en generaciones de estudiantes normalistas previo a su incorporación al ejercicio docente activo.
En poco más de 40 años, con ayuda de aliados políticos, la CNTE se posicionó en la historia local, regional y nacional por oponerse a las políticas educativas, económicas y laborales del Estado Mexicano. Quizá eso explica el por qué seguimos siendo una entidad federativa con una diversidad sociocultural y política acumulada en materia educativa en la que el abandono escolar por diversas causas siempre estará presente.
El cambio de dirigencia magisterial en la sección 7 ha estado impregnado de negociación, presión y negociación en la que casi siempre termina por ganar el acuerdo político, perdiendo irremediablemente cualquier tipo de compromiso con la educación.
Desde la perspectiva internacional, la nueva legislatura federal ilustra el voto universal para dar sentido y viabilidad democrática a los procesos sindicales, razón por la que en varias secciones del SNTE, mediante reglamento de 2020, lleva a cabo eventos de elección de sus dirigencias estatales. Resulta interesante lo anunciado este fin de semana durante la Mañanera de Palacio Nacional por la titular de la STyPS, Luisa María Alcalde, a propósito de la elección del próximo Secretario General del Sindicato de PEMEX, este lunes 31 de enero, por la que los sindicalizados de dicho gremio dispondrán de una aplicación en sus teléfonos celulares para que desde las 00:01 horas del día de la elección puedan votar, sin presión política de por medio, presión o chantaje de una u otra parte participante.
De haber participación del gremio y sus resultados transiten la ruta de la civilidad y la armonía sindical, ¿podría darse la misma aplicación electrónica en Chiapas para la elección de la dirigencia magisterial en la Sección 7? Tendría sentido avanzar hacia una nueva democracia magisterial que deje atrás esa historia de vejaciones, persecuciones, desplazamientos o desconocimiento contra docentes y autoridades educativas, así como daños materiales recurrente a oficinas centrales y regionales en el afán político de controlar decisiones y acciones que tienen que ver con la vida educativa. Las maestras y maestros y demás trabajadores de la educación de Chiapas tienen la palabra.

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