Omar Molina Zenteno ya no es de fiar y eso lo ha de tener muy en cuenta el gobernador del estado, Eduardo Ramirez Aguilar, toda vez que fue un político que se lleno las bolsas de dinero a costa del chantaje y con la renta de sus camiones (volteos), quien se aprovechó de su cargo cuando fue subsecretario de gobierno y diputado local, hoy se ha convertido en un don nadie, porque ya nadie lo pela, por sus malos actos.
Molina Zenteno es un parásito que vive de la política, es un camaleón que se adapta a cualquier situación y su ambición es insaciable, y habría que recordarle o ya debe estar enterado Eduardo Ramirez Aguilar sobre como se desempeñó Omar Molina Zenteno, por ello, no debería volver a ocupar cargos públicos como este tipo de políticos.
Omar Molina fue diputado por el Verde Ecologista, luego diputado Independiente, posteriormente militó al PES, Mover a Chiapas, y por último se unió a las filas de Morena, donde no corrió con suerte, por más que le entregó su alma al diablo, ahora anda en espera de que le den algún hueso, situación por la cual, ya le están cobrando factura, hoy es considerado como un oportunista, mercenario, chaquetero y traidor, por lo tanto debe ser rechazado de forma tajante por el gobernador, no debe darle cabida a ningún lado.
A su paso como diputado, abusaba de su cargo y cobraba cada favor a un precio muy alto, eran al rededor de 60 mil pesos que les cobraba a los ex alcaldes por la renta de sus camiones, también incurrió en actos de corrupción, chantajes y amenazas, porque cuando le dejaban de pagar se aprovechaba de su investidura para abordar tribuna y pronunciarse en contra de quien ya no le pagaba, y así de esta manera “doblegaba” a los ex alcaldes, precisamente a los de la Región los Bosques.
No es un secreto a voces que, Omar Molina Zenteno, tenía las manos metidas en los momentos de terror que vivieron pobladores del municipio de Pantelhó, en los enfrentamientos y los 21 desaparecidos, además, obtuvo fuertes críticas de venir violentando la paz social en aquel municipio, toda vez que buscaba satisfacer sus mezquinos intereses particulares, sin importar el daño que causaba.
