Nuevas modalidades de atención psicológica /Psic. Carlos Hiram Culebro

ATENCIÓN PSICOLÓGICA MEDIANTE “MÁQUINAS INTELIGENTES”. En los últimos años, la aparición súbita de sistemas de inteligencia artificial ha abierto una nueva modalidad en la forma en que las personas reciben apoyo psicológico. Ya no se trata de hablar con otro ser humano, sino de interactuar con una “máquina inteligente” capaz de responder, orientar e incluso simular empatía. Este fenómeno plantea preguntas de fondo: ¿puede una inteligencia artificial ejercer funciones terapéuticas?, ¿hasta dónde llega su utilidad y dónde comienzan sus límites?
La atención psicológica mediante inteligencia artificial consiste en el uso de algoritmos entrenados para conversar con usuarios, identificar patrones de lenguaje asociados a estados emocionales y ofrecer respuestas estructuradas que buscan aliviar malestares emocionales. A diferencia de la terapia tradicional, no hay un profesional humano presente sino un sistema programado que aprende de grandes volúmenes de información.
Entre sus ventajas destaca la disponibilidad inmediata. Esas máquinas no duermen, no cobran honorarios y pueden atender a miles de personas de manera simultánea. Para muchos usuarios, especialmente jóvenes, este tipo de interacción resulta menos intimidante que acudir a consulta. Asimismo, puede ser un primer acercamiento para quienes nunca han hablado de su salud mental.
Sin embargo, conviene no perder de vista una realidad fundamental: la inteligencia artificial no comprende, interpreta. Es decir, no posee conciencia, tampoco experiencia emocional ni responsabilidad ética en el sentido humano. Su capacidad de respuesta depende de patrones estadísticos y programación, lo que implica riesgos importantes. Puede ofrecer sugerencias inadecuadas, como ocurrió con aquella máquina que aprobó el suicidio de su paciente; además, carece de sensibilidad ante contextos complejos o, en casos graves, no detectar oportunamente situaciones de riesgo como la ideación suicida.
Otro punto crítico es la ilusión de vínculo. Algunas personas pueden llegar a sentir que establecen una relación genuina con la máquina, cuando en realidad se trata de una simulación de diálogo. Este fenómeno, desde la psicología, abre interrogantes sobre la sustitución del lazo humano por interacciones artificiales.
Desde una perspectiva ética y profesional, este tipo de atención psicológica debe entenderse como una herramienta complementaria, no sustitutiva. Puede servir como apoyo inicial u orientación psicoeducativa.
ATENCIÓN PSICOLÓGICA VÍA INTERNET. También conocida como terapia en línea o telepsicología, es una modalidad de intervención profesional que ha crecido de manera notable en los últimos años, especialmente tras la pandemia de COVID-19. Consiste en brindar tratamiento psicológico mediante plataformas digitales como videollamadas, chats o llamadas telefónicas.
Se trata de un proceso terapéutico similar al presencial, pero mediado por la tecnología. El psicólogo y el paciente establecen un espacio de comunicación a través de herramientas digitales.
La terapia en línea ofrece beneficios importantes:
Accesibilidad: Permite atender a personas en zonas alejadas o con dificultades de movilidad, algo especialmente relevante en estados como Chiapas; comodidad: el paciente puede tomar la sesión desde su hogar o un espacio seguro; continuidad: facilita dar seguimiento a procesos terapéuticos sin interrupciones por cambios de residencia o situaciones imprevistas; reducción del estigma: algunas personas se sienten más cómodas al no acudir físicamente a un consultorio.

También presenta desafíos que deben considerarse críticamente:

Falta de contacto físico y lenguaje no verbal, lo que puede limitar la evaluación clínica; problemas técnicos: fallas de conexión o interrupciones que pueden afectar la sesión; confidencialidad: es fundamental garantizar que la plataforma sea segura y que el entorno del paciente sea privado; psicólogos charlatanes: En internet proliferan personas sin formación adecuada ofreciendo “terapias”, lo cual representa un riesgo serio para la salud mental.
La atención psicológica en línea debe regirse por principios éticos fundamentales, como son la verificación de la identidad y cédula profesional del terapeuta, consentimiento informado del paciente, protección de datos personales y límites claros sobre el tipo de atención (por ejemplo, crisis graves pueden requerir intervención presencial).
En México, organismos como el Colegio Mexicano de Psicología y diversas universidades han emitido lineamientos para regular esta práctica, aunque aún existe un vacío normativo en algunos aspectos.
La atención psicológica vía internet o con una máquina inteligente no sustituyen completamente el encuentro humano cara a cara, pero sí representan una herramienta valiosa y, en muchos casos, necesaria. Bien utilizada, puede democratizar el acceso a la salud mental; mal empleada, puede convertirse en un terreno fértil para la improvisación y el engaño.
En un mundo cada vez más digital, el reto no es si la terapia debe ser con una máquina, en línea o presencial, sino garantizar que -en cualquier formato- conserve su esencia: el compromiso ético, científico y profundamente humano con el bienestar del paciente.
(*): Fundador de la Asociación Chiapaneca de Profesionales para la Salud Mental.

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