Los servicios educativos que brinda el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), a través del modelo pedagógico de Educación para la Vida y el Trabajo (MEVyT) repercuten favorablemente en las condiciones generales de vida, elevan el patrón de educación ambiental, el de ingresos y mejora la convivencia hacia el interior de las familias, ello de acuerdo al estudio elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).
El director general del INEA, Juan de Dios Castro Muñoz destacó que para abatir del rezago educativo a los 33 millones de mexicanos que aún no concluyen su educación básica o que no saben leer y escribir, es prioritario asegurar la continuidad educativa, lo que repercute en los conocimientos adquiridos por los educandos y que les serán de utilidad en su vida y su trabajo.
El Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) ha diversificado y ampliado su oferta educativa, de tal manera que brinda sus servicios a través de un programa pedagógico innovador, flexible y acreditable, enfocado hacia jóvenes y adultos en diferentes contextos de vida.
El Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo (MEVyT) cuenta con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como un programa que responde a las necesidades de los usuarios y permite la continuidad educativa, más allá de la educación básica.
Por otra parte, la UNESCO considera a México entre las naciones con mayor viabilidad para lograr la Meta del Milenio en el año 2015 de reducir el analfabetismo en un 50 por ciento, a través del INEA.
Asimismo, el Instituto se ha dado a la tarea de brindar un servicio dirigido a la conservación de las lenguas y culturas maternas, de tal forma que cuenta con el MEVyT Indígena, en casi 50 lenguas de las 365 vertientes lingüísticas originarias.
La tarea del INEA es un reto que necesita del apoyo de toda la sociedad en sus diferentes procesos organizacionales, para poder ampliar su abanico de atención y llegar a esos 33 millones de jóvenes y adultos que requieren iniciar, continuar o concluir su educación básica y que no siempre buscan el acceso a este derecho. ASICh
