José López /ASICh
La celebración internacional de los pueblos indígenas, que se da a partir de 1994, cada 9 de agosto, no es más que para seguir creando conciencia de la necesidad de mejorar la situación económica, social y cultural de estos núcleos de poblaciones, respetando plenamente sus características distintivas y sus propias iniciativas, señaló el arzobispo de Tuxtla, Rogelio Cabrera López.
Nuestro estado de Chiapas, fuertemente caracterizado por la riqueza de sus comunidades indígenas, requiere que se siga promoviendo, todo aquello que ayuda a que el desarrollo de dichas comunidades, sea integra.
Dijo que es necesario buscar los canales de comunicación que permita crear el clima de respeto y tolerancia. Así como hacer eficiente las demandas hechas a las autoridades.
Otro tema, igualmente importante, agregó en conferencia de prensa, es la reflexión y todo aquellos que se pueda realizar por la juventud. El próximo 12 de agosto celebraremos el día internacional de la juventud. Haciendo eco del compromiso hecho por la asamblea, es necesario urgir la capacitación de los jóvenes para que tengan oportunidades en el mundo del trabajo, y evitar que caiga en la droga y la violencia.
Cabe reconocer con grado todo lo que se propone en este rubro, y esperamos como se ha reflexionado en pasado días en la ciudad de san Cristóbal en el seminario titulado todas las culturas, todos los derechos. En un trabajo coordinado por la ONU y el gobierno del estado.
La atención de nuestras jóvenes y, estos, teniendo la oportunidad del trabajo, serán menos vulnerables a dejarse impresionar por las propuestas criminales y de vicios. Traerá también la seguridad de nuestro país y de nuestras familias.
Hace algunos días nos reunimos líderes espirituales de diversas denominaciones religiosas para dialogar con el presidente de la república Felipe Calderón Hinojosa. El tema fue la preocupación del gobierno y de la sociedad por la escalada de violencia en el país. Todos hemos manifestados nuestro apoyo al presidente para que cumpla con el deber moral de enfrentar el crimen organizado.
Afirma el catecismo de la iglesia católica a la exigencia de la tutela del bien común corresponde el esfuerzo del estado para contener la difusión de comportamiento lesivo de los derechos humanos y las normas fundamentales de la convivencia civil además las iglesias nos comprometimos a colaborar a través de la misión que no es propia a evangelizar a los fieles para que sigan el camino del bien. ASICh
