LOS THERIANS /Psic. Carlos Hiram Culebro

En los últimos meses, una palabra poco conocida ha comenzado a circular en diferentes contextos, particularmente entre adolescentes y jóvenes: “therians”. Videos en los que personas caminan en cuatro patas, usan máscaras de animales o aseguran sentirse identificadas con lobos, gatos o zorros han despertado curiosidad, críticas y preocupación en diversos sectores sociales. Pero ¿qué significa realmente este término?, ¿cuál es su origen y qué explica su expansión?, ¿amerita atención psicológica o se trata solamente de una nueva expresión cultural de la era digital?
La palabra therianthropy proviene de raíces griegas: therion, que significa “bestia” o “animal”, y anthropos, que significa “ser humano”. Históricamente se utilizaba para describir mitos sobre humanos que se transformaban en animales, como los hombres lobo o criaturas híbridas presentes en diversas culturas. Estos relatos han existido desde la antigüedad y reflejan la antigua fascinación humana por la relación entre lo humano y lo animal.
En su uso contemporáneo, el término “therian” se refiere a personas que afirman experimentar una identificación psicológica, espiritual o emocional con un animal no humano, al que suelen llamar su “teriótipo”. Según quienes se reconocen como parte de esta comunidad, no se trata de una transformación física ni de un simple disfraz, sino de una experiencia interior relacionada con su identidad personal. Para ellos, esta identificación representa una forma de autocomprensión y expresión de su individualidad.
Aunque para muchos parece una moda reciente, el fenómeno tiene antecedentes más antiguos. La comunidad moderna de therians comenzó a organizarse en foros de internet hace 30 años aproximandamente, particularmente en los Estados Unidos, donde usuarios compartían experiencias similares de identificación con animales. Aquellos espacios virtuales funcionaron como puntos de encuentro para personas que de otra manera habrían permanecido aisladas en sus vivencias personales.
Durante muchos años el fenómeno permaneció en círculos reducidos de internet. Sin embargo, su visibilidad se ha multiplicado en épocas recientes gracias a plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, donde miles de jóvenes publican videos mostrando comportamientos asociados con su supuesto animal interior. De esta manera, lo que antes era una subcultura digital casi invisible se ha convertido en un fenómeno viral que despierta tanto interés como desconcierto. Hoy se observa en distintos países, incluido México.
Diversos especialistas señalan que el auge de los therians puede explicarse por una combinación de factores psicológicos, sociales y tecnológicos. Entre las causas más mencionadas se encuentran:
1. La búsqueda de identidad en la adolescencia: la etapa juvenil es un periodo de exploración personal, por lo que algunas personas encuentran en estas comunidades una forma de expresar sentimientos de diferencia o singularidad.
2. La necesidad de pertenencia: las redes sociales permiten crear comunidades globales donde los individuos encuentran aceptación y reconocimiento.
3. La influencia de la era digital: contenidos llamativos o inusuales, como correr en cuatro patas o usar máscaras animales, tienden a viralizarse rápidamente.
4. La cultura de las subculturas juveniles: a lo largo de la historia han surgido movimientos similares —desde tribus urbanas hasta comunidades virtuales— que permiten a los jóvenes diferenciarse del mundo adulto.
A estos factores podría añadirse la creciente necesidad de visibilidad en el entorno digital, donde la originalidad y lo extraordinario generan mayor atención y reconocimiento.
¿Será este fenómeno una actividad recreativa? La respuesta depende del punto de vista con el que se analice. Para algunos participantes, ser therian no es un juego ni una actividad recreativa, sino una vivencia personal profunda vinculada a su identidad. Sin embargo, observadores externos señalan que en muchos casos el fenómeno también puede funcionar como una forma de entretenimiento o expresión estética, similar a otras subculturas de internet. En muchos casos, la frontera entre identidad, juego y representación digital resulta difusa.
En varios casos los jóvenes practican lo que se conoce como “quadrobics”, es decir, movimientos a cuatro patas, o utilizan máscaras, colas y accesorios inspirados en animales. Estas prácticas, que para algunos son simplemente lúdicas, para otros representan una manera de materializar simbólicamente su identidad animal.
El fenómeno ha generado debates importantes. Entre las posibles repercusiones se mencionan: confusión identitaria en adolescentes vulnerables, estigmatización o burlas en el entorno social, conflictos importantes en el contexto familiar o escolar y exposición excesiva a redes sociales. También se ha señalado el riesgo de que algunos jóvenes, en búsqueda de aceptación digital, adopten conductas que pueden generar aislamiento o ridiculización.
Estudiosos de la conducta humana advierten que no todos los casos implican un problema psicológico; puede tratarse simplemente de una etapa de exploración personal o de participación en una comunidad digital. Sin embargo, cuando esta identificación se vuelve rígida o sustituye las relaciones humanas reales, podría convertirse en una señal de alerta.
Cuando la conducta del therian genera sufrimiento, aislamiento o dificultades para la vida cotidiana, se recomienda acompañamiento psicológico profesional. Entre las estrategias más mencionadas están: psicoterapia individual, especialmente enfoques cognitivo-conductual o psicodinámico; orientación familiar para mejorar la comunicación entre padres e hijos; educación digital que ayude a comprender el impacto de las redes sociales; fortalecimiento de la identidad personal, promoviendo habilidades sociales y autoestima.
La intervención no debe orientarse a prohibir o ridiculizar la experiencia del joven, sino a comprender el contexto emocional que la acompaña. La clave está en escuchar, orientar y fortalecer la identidad personal sin desacreditar las inquietudes propias de la etapa juvenil.
El surgimiento de los therians refleja transformaciones profundas en la cultura contemporánea. Internet ha permitido la creación de identidades y comunidades que hace apenas algunas décadas habrían sido imposibles.
Como ha ocurrido con otras subculturas juveniles, el tiempo determinará si se trata de una moda pasajera o de una expresión cultural más duradera.
Más allá de la curiosidad que despierta, este fenómeno nos obliga a mirar de frente una realidad: en la era digital, la búsqueda de identidad puede llegar a territorios insospechados. y cuando los jóvenes necesitan sentirse “animales” para encontrar pertenencia, quizá sea momento de que la sociedad se pregunte qué tan humanamente estamos acompañando su crecimiento.

* Fundador de la Asociación Chiapaneca de Profesionales para la Salud Mental AC

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