Carlos Hiram Culebro S. /ASICH
Alcohólicos Anónimos (AA) es una comunidad internacional que ha transformado la vida de millones de personas que sufren por el alcoholismo. Su método de recuperación está basado en los Doce Pasos, una guía práctica que busca llevar al alcohólico desde el reconocimiento de su problema hasta una vida de sobriedad y superación de algunos errores en su conducta.
A continuación se presentan esos pasos con un breve comentario sobre el propósito de cada uno. Anticipadamente, el autor de este texto pide disculpas a AA por si algunos de los comentarios no se ajustan a los planteamientos de su organización.
1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto
ingobernables.
El primer paso es el reconocimiento honesto de la enfermedad. Aceptar que no se tiene control sobre el alcohol es el punto de partida para abrirse a la ayuda y comenzar la recuperación.
2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
Este paso introduce la espiritualidad, no necesariamente religiosa, como un camino hacia la sanación. Abre la posibilidad de confiar en una fuerza más grande que uno mismo.
3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
Se toma una decisión consciente de entregarse a ese Poder superior. Implica humildad y dejar de luchar solos.
4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
Este paso invita a la introspección. Se trata de mirar la propia vida con sinceridad, sin excusas y reconocer defectos, errores y daños causados.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestros errores.
No basta con reconocer los errores: es necesario confesarlos y compartirlos con algún miembro de esa organización. Este acto rompe el aislamiento y ayuda a liberar culpas.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.
Implica una actitud de apertura y cambio. Se reconoce que la transformación personal es posible si hay disposición sincera.
7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
Más allá de la disposición del paso anterior, aquí se da un acto de humildad: pedir ayuda para cambiar, reconociendo que no todo depende del esfuerzo personal.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño causado.
El proceso de recuperación incluye el reconocimiento del daño hecho a otros. Es un paso hacia la reconciliación y la responsabilidad.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
Es el momento de enmendar errores, pero con prudencia, sin causar más dolor. La reparación es concreta y busca sanar relaciones a quienes se haya ofendido durante su alcoholismo.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
Se promueve la vigilancia continua. La sobriedad y la integridad requieren constancia en la revisión de la propia conducta.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebíamos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
El crecimiento espiritual es constante. Este paso alimenta la conexión con lo trascendente como fuente de dirección y fortaleza.
12. Habiendo experimentado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otros y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.
El alcohólico en recuperación se convierte en testigo y servidor, compartiendo su experiencia para ayudar a otros a supercar su adicción a esas bebidas.
Los Doce Pasos -aseguran quienes los practican- no son un camino fácil, pero han probado ser eficaces. Fueron formulados por Bill Wilson, uno de los cofundadores de Alcohólicos Anónimos, en el libro conocido como el ‘Libro Grande’ de AA. Se inspiró en la experiencia personal de los primeros miembros de esa agrupación, ahora constituída como una asociación civil.
Los grupos de AA se encuentran en muchos lados, hasta en el punto más alto del cerro más distante; quienes tienen reconocimiento oficial de la organización mundial de AA son aquellos que en la parte exterior de su local informan ser parte de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, AC
