La “twittiza” entre Espino y Lozano

Historias de reportero

Carlos Loret de Mola

La red social de moda, Twitter, ha sido la arena de un pleito escrito entre dos políticos del mismo partido, pero distinta corriente: el secretario del Trabajo, Javier Lozano, y el ex dirigente nacional del PAN, Manuel Espino

Según el registro tuittero, @ManuelEspino lanzó este dardo el domingo: “@JLozanoA vino a provocar, no es panista, es un arribista que no le ayuda a @FelipeCalderón Dónde están los empleos?”. Agregó: “es el ejemplo de ineptitud gubernamental traída del PRI”. Sin recibir respuesta, escaló la bronca y retó a Calderón a debatir en Twitter: “No temas, presidente”, le mandó.

Ahí se enganchó Lozano: pidió respeto para su jefe y disparó a Espino un “sólo Judas temió. Dedícate a lo tuyo”. Tuvo respuesta: “Quiero demostrar tu ineptitud para generar empleo”, y le cobró que a él le debe la Secretaría que ostenta. El ex priísta lo mandó a la ventanilla de Atención Ciudadana de la Presidencia y le dijo adiós. Espino no se fue: “si te metes a pegar, aguanta”, le llamó pobre priísta, lo acusó de arreglarse con Elba Esther Gordillo y se mofó de su aspiración de ser jefe de Gobierno del DF por el PAN (Lozano en realidad quiere ser Presidente).

En su metralla de mensajes, Espino escribió mal algunas palabras y de eso se agarró Lozano para burlarse; luego lo mandó derechito a su biblioteca para leer la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal al aclararle que no es el encargado de generar empleos, y finalmente abrió una tregua porque entró al cine. Al salir, volvió a la carga para sugerir que Manuel Espino tiene intereses oscuros por los que pretende que se frene la lucha contra el narco. El de “El Yunque” lo negó.

Intervino el colega José Cárdenas para ofrecerles un debate al aire en Radio Fórmula, que Espino aceptó y Lozano rechazó acusando a su adversario de no tener estatura moral, cargo público ni trabajo en que ocuparse: que no estorbe, le pidió.

Ahí Manuel Espino escribió un mensaje al presidente Calderón: “Si no tienes voluntad para dialogar conmigo, no mandes a tus incondicionales a hacer el ridículo”. Publicó su celular para que le llamara el del gabinete en caso de aceptar el debate. En dos días de esgrima, Espino tachó de “inepto” a Lozano 23 veces, le dijo provocador —“en ese plan están los calderonistas”— y lo acusó de corrupto. Hasta ayer ambos se siguieron “picando”, pero ya sin mandarse mensajes directos.

La tuitiza entre dos prominentes panistas radiografía las disputas al interior de este partido y deja abiertas dos líneas de investigación: la eficacia del gabinete y el “presidente del empleo” —eslogan de campaña que el propio Espino promovió en 2006—, y las reiteradas sugerencias federales de que el ex dirigente panista es aliado de criminales (si eso piensan cuando menos dos secretarios de Estado, ¿por qué no lo han mandado con Greg Sánchez?).

Está desatada la guerra, están cerca los comicios estatales, no tan lejos la sucesión presidencial y el gobierno y su partido también exhiben la crisis y desesperación de perredistas en sus pugnas intestinas y priístas en su descarada operación electoral.

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