La obra literaria de Elena Poniatowska es el “archivo vivo del siglo XX”

La escritora y periodista Elena Poniatowska Amor fue homenajeada en un conversatorio sobre su obra en el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis, donde reconoció que a sus 94 años “es un privilegio estar viva, sana y comer con muchas ganas”.

Luego de escuchar las intervenciones de Sara Poot Herrera, Iván Restrepo y Alberto Ruy Sánchez –quienes destacaron el valor de la autora como “archivo vivo del siglo XX”, su defensa del periodismo independiente y sus destellos literarios–, la Premio Cervantes de Literatura 2013 tomó la palabra visiblemente emocionada.

“Es un regalo enorme estar en esta mesa con amigos generosos, inteligentes y que amo. Hay muy buenas vibraciones, mucho amor y muchas luchas compartidas a lo largo del tiempo y de los años”, expresó.

En su intervención, la colaboradora de La Jornada también evocó de manera especial a dos figuras entrañables: a su amigo Carlos Monsiváis, a quien dijo deber “todo”, y al periodista Manuel Buendía, a quien definió como “hombre bueno e inteligente”, que tuvo una “muerte inmerecida y terrible”.

En el conversatorio realizado como parte de la exposición Elena Poniatowska Amor, archivo personal, el investigador Iván Restrepo, destacó que la escritura de la autora es el acervo vivo de Europa y México.

Refirió que El amante polaco es el libro más difícil pero más actual. “Es una investigación maravillosa sobre el siglo XVIII. Para entender lo que está pasando ahora, hay que remitirse a eso, porque parece que la humanidad no tiene memoria”.

Para Restrepo, Poniatowska no sólo crea una novela histórica sobre su antepasado, el rey Stanisław Poniatowski, sino que traza un puente directo con el presente: las invasiones que sufrió Polonia, la pérdida de un tercio de su territorio –incluida Ucrania–, y que hoy se repiten con las grandes potencias, con Gaza y Ucrania, por ejemplo.

El especialista en temas ambientales recordó el prólogo que escribió Elena Poniatowska para el libro La CIA en México, de Manuel Buendía, porque ahí la autora defiende el periodismo auténtico, el que busca fuentes, las comprueba y es independiente del poder público, en una época en que imperaban “el chayote y el sobre que llegaba a los columnistas de los periódicos”.

Sobre las entrevistas de Poniatowska, Restrepo refirió que siempre “saca a la sopa” a sus entrevistados, y la consideró implacable e irresistible conversadora.

Contó una anécdota que ocurrió en 1974: tras una reunión encabezada por el entonces presidente Luis Echeverría, donde Restrepo habló de cacicazgos en Guerrero, días después la escritora lo buscó para preguntarle: “¿conociste a Lucio Cabañas?”

Restrepo admitió que sí se encontró con el maestro en la sierra. Por esa revelación fue regañado por José Pagés Llergo, director de la revista Siempre! “Elena te saca la sopa a como dé lugar. Esa es su capacidad para entrevistar”, reconoció el investigador.
“Su fama va con el siglo”

En su turno, la investigadora, escritora y académica yucateca Sara Poot Herrera destacó que la autora de La noche de Tlatelolco “es la figura literaria mexicana más conocida y reconocida de la segunda mitad del siglo XX, y lo que va del XXI. Su fama va con el siglo y entre siglos”.

Pero Poot no la definió por los premios, que son muchos, sino por su archivo donde guarda palabras. “Poniatowska es el archivo del siglo XX mexicano”, así como Sor Juana Inés de la Cruz fue la bisagra del siglo XVII. El paralelismo fue el eje de su intervención.

La investigadora trazó un espejo entre la Décima Musa y Elena Poniatowska. Dos niñas que llegaron de fuera, una de Nepantla, otra de París, a cambiar la nobleza de sus vidas por la nobleza de las letras en la Ciudad de México.

Indicó que las une también una fama expansiva y generosa. “Sor Juana esparcía sus poemas a diestra y siniestra. Elena regala incansable su firma con dedicatorias personales, contesta el teléfono, usa el Metro, invita a su casa, se retrata con todo el mundo, va a las marchas. Eso también es hacer literatura”.

En Poniatowska, agregó Poot, la crónica se vuelve ritmo; el ritmo, poesía, y la poesía, registro de un país. “Es la escritora que rescata a las mujeres de alas rotas y a las de altos vuelos; que forma genealogías femeninas y que, como Sor Juana, se ha curado en salud contra la envidia con caridad”.

Lo literario en Poniatowska no está sólo en sus novelas, sino en los destellos. Esa fue la tesis central de la participación del escritor Alberto Ruy Sánchez en el conversatorio.

Propuso que en lugar de clasificar los libros de Poniatowska por estantes de librería, los estudiosos hagan un “inventario de destellos literarios” en toda su obra, incluso donde parece sólo periodismo o biografía.

Al finalizar el acto, la autora de Hasta no verte Jesús mío firmó libros de algunos asistentes.

La exposición Elena Poniatowska Amor, archivo personal se puede visitar en el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis (Isabel La Católica 26, Centro Histórico).

 

Con información de LA JORNADA

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