La nueva izquierda de Chiapas y las Reformas: Raúl Eduardo Bonifaz Moedano

En México, la izquierda llegó al poder presidencial con el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador y su proyecto ha sido sencillo: convertir al poder político en un instrumento para construir un país más equitativo, teniendo al gobierno como protagonista principal, señaló en la máxima tribuna del Estado el diputado Raúl Eduardo Bonifaz Moedano.

En ese sentido, dijo el diputado por MORENA, los instrumentos son el esquema fiscal y el gasto público con orientaciones progresivas. Es decir, apoyar con más a los que tienen menos.
Los mexicanos, en su mayoría determinada y determinante, eligieron la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación. Esto es la continuidad de los propósitos centrales y las modificaciones en la forma que son determinadas por el tiempo. Recordemos que uno de los ejes del pensamiento de izquierda es que toda realidad está sujeta al cambio permanente y así son las sociedades.
Bonifaz Moedano recalcó que en ese modelo político se inscribe nuestra presidenta electa, Claudia Sheinbaum: una izquierda moderna sin lugar a duda.

Ser de izquierda hoy es sentir y fortalecer la vocación por la justicia social dentro de la democracia sustantiva. Es decir, de una democracia que se convierta en el camino, dentro de las libertades, para elevar equitativamente los niveles de vida.

Por eso el cambio debe adecuarse y esa adecuación va a exigir esfuerzos a todos los ciudadanos de Chiapas. Sobre todo, un esfuerzo para trabajar en unidad en torno al Gobernador electo Eduardo Ramírez Aguilar. Sin lugar a duda la formación de izquierda Eduardo Ramírez reconoce la desigualdad que proviene la discriminación por razones de género, edad, origen étnico o por vivir en el norte, centro sur.

En este orden de ideas los poderes de la República, los estados deben consolidarse para que puedan cumplir las tareas que la Nación les asigna. Se busca, razonar sobre cómo acercar totalmente la justicia real a los grandes grupos de mexicanas, Y durante toda la campaña y a la presidenta electa aprobó la consulta popular para la reforma del Poder judicial.
Las y los diputados tenemos que seguir puntualmente la ruta de la reforma judicial y los Foros que se van a realizar para las y los chiapanecos, es inútil llevar un problema ante las diversas instancias judiciales, porque éstas, están alejadas de la percepción respecto a la complicada realidad social que nos rodea. Además, las instancias judiciales, con el pretexto de la autonomía, en muchos casos son beneficiarias de la impunidad que es una de las principales simientes para la corrupción.

Aún con buena voluntad, la aplicación de las leyes en nuestro país tiene diversas y profundas complicaciones. Por eso mismo tenemos que se requiere hacer reformas a fondo.

En consecuencia, se requiere dar continuidad a la política de transformaciones hacia una sociedad más equitativa. La justicia debe ser más justa e igual para todas y todos.
Por eso se deben hacer cambios al Poder Judicial cuando así se requiera.
De acuerdo con la Constitución, la Nación tiene en todo momento el derecho de hacer cambios en sus instituciones, incluido el marco constitucional vigente. Por esa razón es importante la consulta popular, que aprobó el pueblo de México para examinar y determinar la dirección y el sentido de las reformas a la Carta Magna en lo relativo al Poder Judicial.

Se hace decisivo, de manera urgente, recuperar las austeridades republicanas, la credibilidad y la confianza para el Poder Judicial en nuestro país.

Como Congreso, debemos mandar una señal clara de que la impartición de justicia debe ser mejor y el mejoramiento se puede lograr con cambios a fondo en el funcionamiento del Poder Judicial.

Debemos recordar que los órganos del Estado mexicano están sujetos a la Constitución y pueden ser reformados por los representantes populares. Ese es el rasgo esencial e indiscutible de un sistema democrático.

Es necesario garantizar el acceso igualitario a la justicia, no sólo para los ricos y poderosos. Se debe evitar que la capacidad económica y el influyentismo rompan la imparcialidad en los procesos judiciales.

En otras palabras, buscamos que los jueces y magistrados designados por el pueblo se deban a los ciudadanos y no a quienes tienen la capacidad de influir en las designaciones, utilizando sus poderes económicos o políticos.
Fueron tres encuentros realizados por el Comité Nacional de Morena para conocer la opinión del pueblo y la mayoría esta de acuerdo en que se renueve.
El 75 por ciento de los encuestados consideran que los ministros se la SCJN deben ser elegidos por la ciudadanía.

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