La importancia de transformar a Chiapas a través de una agenda ciudadana, gubernamental e internacional

-El desarrollo no llega por decreto. Se construye cuando gobierno, sociedad, empresarios y comunidad internacional deciden caminar hacia un mismo objetivo.

Marco Tulio Carrascosa

Cada generación recibe una responsabilidad histórica.
A algunas les corresponde defender la libertad.
A otras reconstruir la economía.
Y a unas cuantas les toca cambiar el destino de una región.
Estoy convencido de que esa responsabilidad hoy le pertenece a nuestra generación de chiapanecos.
Durante décadas hemos hablado del enorme potencial de Chiapas.
Y no estamos exagerando.
Somos la puerta natural entre México y Centroamérica.
Contamos con más de 650 kilómetros de frontera internacional.
Tenemos salida estratégica al océano Pacífico.
Poseemos una de las mayores reservas de agua dulce del país.
Nuestra biodiversidad es reconocida internacionalmente.
Disponemos de una riqueza agrícola, forestal, energética y turística extraordinaria.
Pocos estados reúnen tantas ventajas competitivas como Chiapas.
Sin embargo, los resultados no corresponden a nuestro potencial.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) volvió a colocar a Chiapas en la última posición nacional dentro del Índice de Competitividad Estatal 2025, reflejando rezagos persistentes en educación, innovación, infraestructura, mercado laboral y capacidad para atraer inversión.
No se trata únicamente de un dato estadístico.
Es un llamado de atención.
Porque la competitividad ya no depende solamente de producir más.
Depende de generar confianza.
Las empresas no invierten donde existen problemas.
Invierten donde existen soluciones.
Las grandes compañías internacionales no toman decisiones multimillonarias basándose únicamente en incentivos fiscales.
Analizan cuidadosamente el entorno.
Preguntan si existe Estado de derecho.
Si hay certeza jurídica.
Si las instituciones funcionan.
Si existe paz social.
Si la mano de obra está capacitada.
Si las universidades generan talento.
Si el gobierno facilita la inversión.
Si la sociedad participa.
Y si existe estabilidad suficiente para planear inversiones a veinte o treinta años.
Las empresas no compran discursos.
Compran confianza.
Y la confianza se construye todos los días.
El verdadero activo de Chiapas no está bajo la tierra.
Está en su gente.
Existe un concepto utilizado por los economistas más importantes del mundo llamado capital social.
Se refiere al nivel de confianza, cooperación y participación que existe entre ciudadanos, instituciones, empresas y gobierno.
Los países que hoy lideran los índices mundiales de competitividad entendieron esta lección hace décadas.
Singapur pasó de ser una pequeña isla sin recursos naturales a convertirse en uno de los centros financieros más importantes del planeta.
Corea del Sur transformó una economía devastada por la guerra en una potencia tecnológica.
Irlanda dejó atrás décadas de rezago para convertirse en uno de los principales destinos de inversión europea.
¿Qué hicieron diferente?
Construyeron instituciones.
Fortalecieron la educación.
Garantizaron seguridad jurídica.
Combatieron la corrupción.
Y entendieron que el desarrollo económico comienza mucho antes de que llegue la primera inversión.
Comienza cuando existe confianza.
Chiapas necesita una nueva gobernanza
Durante años hemos esperado que el gobierno resuelva todos los problemas.
Eso nunca ocurrirá.
El siglo XXI cambió las reglas del desarrollo.
Las regiones más competitivas funcionan mediante gobernanza colaborativa.
Gobierno.
Empresarios.
Universidades.
Organizaciones de la sociedad civil.
Fundaciones.
Academia.
Organismos internacionales.
Ciudadanía.
Todos participan.
Todos proponen.
Todos construyen.
Ese modelo todavía no termina de consolidarse en Chiapas.
Las cámaras empresariales llevan años levantando la voz
Organizaciones como COPARMEX, CANACINTRA y CANACO SERVYTUR han insistido durante años en la necesidad de fortalecer la competitividad, simplificar la regulación, atraer inversiones y generar condiciones para el crecimiento económico.
No todas las propuestas han sido adoptadas.
Pero el mensaje ha sido consistente.
Sin productividad no habrá empleo.
Sin empleo no disminuirá la pobreza.
Sin inversión no existirá desarrollo sostenible.
Es momento de escuchar más a quienes generan riqueza.
Los datos no pueden seguir ignorándose
Las mediciones oficiales muestran que Chiapas continúa enfrentando importantes retos en pobreza, rezago educativo y desarrollo social. Las estadísticas de CONEVAL reflejan que la entidad mantiene algunos de los mayores desafíos del país en materia de bienestar y acceso a derechos sociales.
A ello se suman desafíos como la brecha digital, la desnutrición infantil en diversas regiones, el rezago educativo y la necesidad de fortalecer la infraestructura, el sistema de salud y la productividad.
No son solamente indicadores.
Son millones de historias.
Millones de familias.
Millones de sueños esperando una oportunidad.
Una visión que comenzó hace más de una década
Desde 2014, la Oficina de Enlace Internacional ha promovido una agenda basada en la cooperación internacional, la atracción de inversiones, el intercambio con empresarios, diplomáticos, universidades, organismos multilaterales y líderes internacionales.
La visión siempre fue clara.
Posicionar a Chiapas como una plataforma logística, turística, empresarial y de cooperación para México y Mesoamérica.
También advertimos que la migración irregular terminaría convirtiéndose en uno de los mayores desafíos para la frontera sur si no existía una estrategia integral basada en desarrollo económico, cooperación internacional y fortalecimiento institucional.
Hoy esa realidad está presente.
Miles de personas provenientes de Venezuela, Colombia, Haití, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Cuba y otras regiones han transitado o permanecido en Chiapas.
Este fenómeno exige una respuesta basada en coordinación, legalidad, desarrollo y visión de largo plazo.
El momento histórico
No podemos seguir discutiendo únicamente quién gobierna.
Debemos comenzar a discutir hacia dónde queremos llevar a Chiapas durante los próximos treinta años.
Necesitamos una Agenda Chiapas 2050.
Una agenda construida por todos.
No por un partido.
No por un gobierno.
No por un empresario.
No por una organización.
Por todos.
Una agenda donde participen el gobierno estatal, los municipios, el sector empresarial, las universidades, los colegios de profesionistas, las iglesias, las fundaciones, las organizaciones de la sociedad civil, los organismos internacionales y los propios ciudadanos.
Porque nadie conoce mejor los problemas de Chiapas que quienes los viven todos los días.
Pasemos del discurso a la transformación
Ha llegado el momento de dejar atrás la política de la confrontación.
La transformación no vendrá de un discurso.
Vendrá del trabajo conjunto.
Vendrá cuando el gobierno escuche.
Cuando la iniciativa privada invierta.
Cuando la sociedad participe.
Cuando las universidades innoven.
Cuando las organizaciones civiles propongan.
Cuando la comunidad internacional encuentre en Chiapas un aliado estratégico.
Tenemos ubicación.
Tenemos recursos.
Tenemos talento.
Tenemos historia.
Tenemos identidad.
Lo único que nos ha faltado es construir una visión común.
Porque el verdadero desarrollo nunca pertenece a un solo gobierno.
Pertenece a toda una generación que decidió trabajar unida.
Y estoy convencido de que esa generación puede ser la nuestra.
Que Chiapas deje de ser noticia por sus rezagos y comience a ser reconocido por su liderazgo no depende únicamente del gobierno.
Depende de todos nosotros.
Y ese cambio comienza el día en que dejamos de preguntarnos qué puede hacer Chiapas por nosotros y empezamos a preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer nosotros por Chiapas.

Continuará…✒️

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