Carlos Hiram Culebro S.
Detrás de cada junta de más de 14 mil grupos de Alcohólicos Anónimos que se realizan diariamente en el país, existe una estructura de servicio poco conocida pero fundamental, que permite que el mensaje de recuperación llegue de manera ordenada, responsable y fiel a sus principios. Se trata de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C. (CMSG-AA), organismo que coordina y respalda los servicios generales de esta comunidad en el territorio nacional.
Lejos de funcionar como una organización jerárquica tradicional, Alcohólicos Anónimos ha desarrollado, a lo largo de nueve décadas, un modelo organizacional singular, basado en la experiencia colectiva, la rotación de responsabilidades y la ausencia de intereses personales. En ese entramado, la CMSG-AA cumple una función clave: servir a los grupos, no gobernarlos. Prueba de esto último es que la estructura funciona como una pirámide invertida, en donde los grupos se encuentran en la cima.
La Central Mexicana es la entidad legal que representa a Alcohólicos Anónimos en México, al ser integrante de Servicios Mundiales de Alcohólicos Anónimos. Desde la CMSG-AA se coordinan tareas indispensables como la publicación y distribución de literatura, la atención a solicitudes de información, el vínculo con profesionales de la salud y de otras disciplinas, así como la planeación de encuentros nacionales de servicio. Todo ello tiene un solo propósito: que los grupos puedan concentrarse en lo esencial, ayudar a otros alcohólicos a dejar de embriagarse.
El corazón de la Central Mexicana es la Junta de Servicios Generales, un cuerpo colegiado encargado de cuidar el buen funcionamiento de la obra común. En ella participa el Comité de Paso Doce, el Representante de Información Pública, entre otros, así como los custodios, quienes son figuras centrales para el equilibrio y la continuidad de Alcohólicos Anónimos en México.
Los custodios clase A son personas que no padecen alcoholismo, pero que conocen profundamente la filosofía de Alcohólicos Anónimos y simpatizan con su labor. Su aporte proviene de su experiencia profesional en áreas como administración, finanzas, comunicación, salud o asuntos legales. Su presencia permite que la organización cuente con asesoría técnica objetiva, indispensable para enfrentar retos administrativos y de representación externa.
Por su parte, los custodios clase B son miembros con una sólida trayectoria de recuperación y servicio. Ellos aportan la experiencia personal de haber vivido el problema del alcoholismo y haber encontrado una salida a través de A.A. Su función principal es salvaguardar que las decisiones se mantengan fieles a los principios que han permitido a Alcohólicos Anónimos ayudar a millones de personas.
Conjuntamente con los otros actores que conforman la Junta de Servicios Generales, el trabajo de los custodios clase A y B refleja una de las mayores fortalezas de Alcohólicos Anónimos: el equilibrio entre experiencia profesional y sabiduría de quien padeció del alcoholismo. Gracias a esta estructura de servicio, A.A. continúa ofreciendo esperanza y recuperación a quienes sufren por su adicción a las bebidas embriagantes.
