LA CASA DEL JAGUAR II

Gustavo Hernández Larrauri

LA HISTORIA DE LA CASA

Como narrar una historia de una casa llena de historias, como narrar una historia de una casa fincada del recuerdo, del pasado, del presente y del futuro, de una casa que ha escrito y labrado por si misma sus memorias en sus cimientos y hasta en la ultima teja en su tejado, plasmando en su esencia una a una sus momentos, inmersa en un firmamento mágico y natural de un Chiapas, repleto de grandezas, como narrar una historia de una casa situada en un lugar místico como lo es los Altos de Chiapas y San Cristóbal de las Casas, como narrar una historia de una casa en cuyo aire se respira el olor a selva lacandona, el aroma del incienso, a tierra viva, al olor de tierra mojada, de un color como el ocaso chiapaneco, o de un ocaso en el otoño, o del verde del retoño en primavera y del verano, o el melancólico del invierno chiapaneco, una casa que en su andar y en su camino han andado junto a ella, al lado de su historia, monarcas, mandatarios, mandantes y gente viva y ávida de un sueño, del sueño “Na Bolom” .

Como plasmar la tradición de una casa, amalgamada con el barro de la tierra chiapaneca y la juncia del ocote, lugar donde en el amanecer todavía huele al humo de la leña del fogón y a tierra de la selva, como narrar una historia de una casa que a servido de morada a miles de historias, sus historias, de una casa que desde su construcción quizá supo que en su destino albergaría a miles de huellas del Jaguar cuyos rastros se distinguirían más allá de las fronteras del tiempo y del espacio, de una casa en que brotan uno a uno los recuerdos, de una casa que por si misma cuenta en palabras mudas que resuenan con sonidos sus historias, ahora, en cada cimiento, en cada teja, en cada adobe, en cada columna, en cada pared, en cada laja, en cada puerta, en cada ventana, en cada habitación, en cada jardín y en cada pasillo “Na Bolom”, la Casa del Jaguar, con su misión, con su visión y su legado deja su huella de sesenta años, no solo en México, en Chiapas, sino mas allá de las fronteras del tiempo y el espacio.

Hay que dejar que la casa por si misma cuenta su historia, ya que en cada una de su paginas, en cada testimonio inmerso en su esencia, en su estructura, en su espacio y en la tierra que finca su cimiento, deja ver en paginas que han escrito todos y cada uno de los que fincaron y fincan “Na Bolom, la Casa del jaguar”, palabras vivas que cuentan mas allá de los recuerdos, de ese espacio de tierra que deja al descubrir una a una sus pisadas en la cimiente que fue y ha sido clara, Trudy y Frans, lo escrito, lo vivido y lo hecho esta, sigue vivo en cuyos destinos como parte de una historia repleta de leyendas que en su momento de la vida fincaron juntos un destino, con México, con Chiapas y con San Cristóbal de las Casas, encriptado sutilmente con el tiempo en cada adobe de la historia de la casa, la cual huele a indigenismo.

En su espacio se respira el conservar, el promover y el exponer todo el patrimonio, todo el legado que dejaron Frans Blom y Gertrude Duby, en la casa del siglo, con sus salas del museo, con sus diferentes colecciones etnográficas, con la capilla que tiene muestras del virreinato colonial, la biblioteca que está especializada en la cultura maya, así como la colección de negativos y de fotografías y los miles de ejemplares que legaron, entre ellos los mapas realizados por Frans Blom y ahí el curso que fijaron los destinos encaminados y encrucijados entre Frans y Trudy cuya ruta del destino empezó en Dinamarca y Suiza, pero se fijó y se pinto con pinceles del tiempo en un lienzo de México, en Chiapas y San Cristóbal de las Casas, destino que marcó la historia de la casa que existe como testigo mudo del legado para Chiapas, dejen pues que les cuente una a una sus historias…

El día tres de Julio de 1950, entramos a vivir en nuestra casa, Na Bolom, y esta gran casa es nuestra, como la arreglaremos? Gertude Duby y Frans Blom…

En abril de 1940, hice la primera visita a las ruinas de Bonampak, y allí encontré algunos lacandones quienes viven no muy lejos de la antigua ciudad maya, les dije que dentro de cuatro o cinco lunas iba a volver Pancho Blom, y entonces les traía algunos regalos. Volví en septiembre del mismo año, era durante las lluvias más fuertes y un lacandón, quien no había visto durante mi primera visita, llegó a mi campamento preguntando por Pancho Balum, ¿y mis regalos? Ahora bien, en lengua de los lacandones, Blom, no tiene sentido alguno, pero Balum quiere decir tigre, y hoyAñadir un evento para hoy en día esta gente de la selva me llama Pancho Balum. En Febrero de 1950 compré una casa en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Es una casa grande y todo el mundo la llamaba “La casa de Manuel Penagos”, el nombre de la persona que había erigido la casa. Esto me enojó, y para cambiar este nombre establecido había que poner una seña o distintivo. Entonces me recordé de un alegre tigrito que camina sobre un friso esculpido en la antigua ciudad de Tula, entonces copie y mando mi dibujo a Oaxaca, donde se me hicieron un tigre de azulejos a colores. Este Tigre alegra ahora camina a cada lado de la entrada de mi casa, y como Balum en maya se cambia a Bolom su tzotzil la gente a empezado hablar de la casa del tigre o Na Bolom. (Pancho Balum o Frans Blom)…

LA LISTA

Frans y Trudy, antes de casa expedición a la selva lacandona, realizaba y aconsejaba una lista de lo que cualquier arqueólogo debería de llevar a esa exploración, una pequeña o gran lista de cosas materiales, según se vea, una lista tan pequeña que con ella podría descubrir el mundo, el mundo de la selva lacandona, aconsejaban lo que se podía hacer o no, receta de supervivencia para entrar en un mundo en ese entonces poco explorado, con miles y miles de kilómetros por descubrir, por recorrer de un mundo donde cabían vestigios de una gran cultura, la cultura maya, de una parte de un México, en ese entonces pocas veces explorado, una gran lista con la que se podrían encontrar, ruinas, pirámides, estelas y glifos donde se plasmaban la historia de un mundo de antaño, de una gran civilización que poco a poco la selva la había escondido, encriptada en su ser, en sus entrañas, un mundo que se podría descubrir con una pequeña lista de utensilios, artefactos y consejos de y para la exploración, una lista tan pequeña, que en el más intimo sentido de ella estaba el por que del llegar hasta lo mas intimo de un mundo poco explorado en ese entonces, la selva lacandona, utensilios de explorador que se conservan, muchos de ellos como mudos testigos de la vida de Frans y Trudy, de ese amor por la selva, recuerdos que ahora viven y se pueden ver junto a la historia de la casa.

En esa lista que estaba compuesta por equipo de ropa personal, casa de campaña, cocina, víveres, mapas y planos, fotografía, herramientas, botiquín, transporte (mulas), trueque, equipo humano y un vocabulario de localismos, en sí, una lista qué en estos tiempos modernos de la red de redes, de satélites de comunicaciones, de Black Berry´s, I-Phone´s, smartphones, Laltop´s, Gps, Blu-ray, memory card, Pantallas de plasma, formatos de tercera dimensión, cámaras digitales de imagen fija y movimiento, tarjetas de debito de crédito, transferencias electrónicas bancarias, vehículos Hummer todo terreno, sleepings y ropa térmica, cuerdas dinámicas, estáticas, cascos, ropa y botas de kevlar y todos los utensilios para campismo y deportes extremos, comparados con la lista de Trudy y Frans, los utensilios usado por Frans y Trudy, parecieran sacados de una película de antaño, de algún expedicionario en cuya trama y eje central, el expedicionario corriera grandes aventuras, tiempos aquellos, qué, para muchos serían tan viejos como los tiempos pasados del gramófono o fonógrafo, no, la lista de Frans y Trudy, en estos tiempos podría ser tan útil como cuando realizaron su primera expedición, pero no solo eso, si no que en esa lista se les fue la vida al conformarla.

Una lista que la fueran armando y desarrollando con las necesidades de su tiempo, pareciera que la integraran con cada paso, con cada descubrimiento, con cada hallazgo, con cada esfuerzo y con inmensa pasión por descubrir a la selva lacandona, en esa lista, memoria cual espejo de su tiempo y trueque de su vida a cambio de ser tan solo un segundo, segundo eterno en el espacio de un Chiapas, inexplorado, al dejar su huella por la selva, cual arrieros de su tiempo buscaron los caminos, el sendero que los llevaría a descubrir su mundo y su pasión, Chiapas, México, al dejar plasmado su paso en el camino de una historia, en la historia de la selva y de la historia de la casa, “Na Bolom”, la cual por toda la casa, se ven los recuerdos de esa lista, el legado, el recuerdo y derrame de vida en cada objeto, cuyo valor era tan grande y equiparable con el precio de sus propias vidas, por lo que a continuación transcribo la lista de Frans y Trudy, para que Usted, amable lector le de la justa dimensión de los objetos de esa lista, muchos de ellos exhibidos junto a la historia de la casa: Estos datos de libro “La Selva Lacandona” escrito por Frans y Gertrude que a continuación trascribiré reflejan el momento histórico que vivieron estos dos exploradores en su recorrido por el sendero de la selva Chiapaneca de ese entonces, datos y una lista, que, insisto, ajustándose a nuestro tiempo, quizá seria mas que necesaria en muchos casos como guía o brújula de orientación de vida, ya sea, en vida misma o en vida en selva, de asfalto o selva lacandona…

ROPA PERSONAL:

Sombrero, sombrero tejano o mejor casco o sarakof. (nosotros no lo usamos) Funda de tela ahulada para el sombrero.

Camisas. Preferibles de franela, que no se enfríen con la transpiración. Procurar que tengan bolsas grandes que se puedan abotonar: Es fácil imaginarse lo molesto que es inclinarse (cosa harto frecuente) y dejar sembrados por todas partes los objetos que lleva uno consigo.

Pantalones. Por lo menos tres ordinarios, de soldado o de obrero, escogiendo tela gruesa que seque rapidamente. Los pantalones de montar son más vistosos, pero incómodos cuando hay que andar a pie, especialmente si están mojados porque impiden el libre movimiento de las rodillas.

Botas. Medias botas, o botas con clavos en la suela. Algunos prefieren polainas y zapatos, de todas manera , se debe procurar defensa contra las mordidas de las víboras de la rodilla para abajo.

Pijamas de franela.

Seis pares de calcetines.

Suéteres. Hay noches frías en las montañas tropicales, y más cuando sopla “norte”, cosa frecuente en esas regiones.

Pañuelos. Paliacates.

Manga de hule. (Poncho).

Hilos, agujas, tijeras, botones.

Correas para botas.

Brújulas, linternas de petróleo, linternas con baterías y focos de refacción.

Un machete con su funda y lima.

Un cuchillo de caceria .

Bolsas ahuladas para la ropa.

Mochila de ropa ahulada.

Las bolsas ahuladas de diferentes tamaños, medianas, y grandes, son utilísimas para proteger tanto ropa como libros de apuntes y víveres. Todo el equipo ahulado debe hacerse de preferencia con hule natural.

Un frasquito para preservar los fósforos de la humedad.

Se recomienda no llevar pistola. Los indígenas tienen desconfianza de las personas que las usan, porque muchas los han molestado. Muchos años de andar viajando por los caminos de México me aseguran la conveniencia de no ir armado. Para el indio a escopeta es diferente. Significa solo un medio de obtener alimentos y no le inspira desconfianza.

El machete es cosa indispensble, la selva Lacandona tiene aporximadamente una extensión de 20,000 km cuadrados con menos de 500 habitantes. Se puede caminar durante varios días en cualquier rumbo sin encontrar persona alguna. La vegetación es espesa y las veredas poco frecuentes, por eos es necesario caminar con el machete desenvainado e irse abriendo camino mientra se avanza, asi como marcar árboles para identificar la vereda de regreso al campamento.

En los bajos, lugares pantanosos y cubiertos de vegetación baja y cerrada. Abunda una palmita de hohas verdes, blancas por su cara anterior. En estos sitios es conveniente procurar que las hojas queden con el lado blanco para arriba, son perfectaete visibles en la penumbra verde de la selva.

CASA POR PERSONA

Una hamaca, las hamacas usadas durante la última guerra en el Pacífico son útiles, porque tienen un techo de hule y mosquitero. Siendo hechas de nailon su peso es mínimo. No obstante, no son tan buenas como parecen. Algunos prefieren la hamaca de lona con pabellón o bien hamaca con mosquitero por separado. ´Este debe ser de tejido cerrado para que no puedan penetrar chaquistes y otros bichos microscópicos.

COBIJAS: Se debe llevar siempre una cobija gruesa para pones bajo el cuerpo; esto es casi más importante que el procurarse cobijas para taparse.

FUNDAS DE ALMOHADA, llenándose éstas con ropa hacen de por sí una magnífica almohada.

SABANAS. Son necesarias por refrescantes, más cuando el cuerpo está lleno de piquetes de mosquito o garrapatas.

OBJETOS DE TOCADOR: Jabón para uso personal, jabón para lavar ropa, papel sanitario.

LONAS, Lonas grandes o tiendas de campaña, de acuerdo con el número de personas. En muchos lugares se pueden hacer chozas o champas de hoja de palma, pero como no siempre es seguro encontrar material apropiado para el techo, se recomienda llevar las lonas.

Las lonas pueden hacerse perfectamente de manta ordinaria de 4 x 3.6 metros, preparándolas con una solución impermeable que damos a continuación:

4 litros de gasolina

½ kilo de parafina

¼ de cera de Campeche (cera de abeja)

1 litro de aceite de linaza.

Se cortan la parafina y la cera en pedazos pequeños y se disuelven en la gasolina, mezclando después, perfectamente, el aceite de linaza. A esta preparación se le puede dar cualquier color agregándole una latita de pintura de aceite.

La cantidad dada es suficiente para cubrir, aproximadamente, un metro cuadrado por ambos lados de la tela, forma en que debe aplicarse la solución a fin de que la lona o manta queden bien impermeabilizadas.

COCINA:

Ollas y sartenes de aluminio, preferentemente, ya que el peltre es qubradizo, se oxida y resulta más difícil de mantener limpio.

1 sartén grande de aluminio

1 sartén chico de aluminio

3 ollas mediana de aluminio

2 ollas grandes de aluminio

6 tazas de peltre

6 bandejas de peltre

No deben comprarse taas ni platos de aluminio, este material se calienta bastante y quema las manos y la boca. Dese preferencia al plástico

6 platos de peltre

6 juegos de cubiertos

1 palangana de peltre para uso general

1 palangana de peltre para preparar masa de harina para tortillas

1 trinchante de cabo largo

2 cucharas de cabo largo

1 colador de cabo largo

1 embudo de peltre

1 embudo de lámina para petróleo

1 molino chico

Botecitos de plástico para sal, azúcar, arroz, manteca, etcétera, trapos para cocina.

Las cucharas, los trinchantes y los cabos de los cuchillos, tanto como las latas para los víveres, deben ser de plástico de color azul claro. Primero porque el plástico no es oxidable y segundo, porque ese color se distingue fácilmente entre la maleza y suelo de la Selva en caso de extraviarse. Los colores verde, negro y azul oscuro no deben usarse.

Una cosa muy útil es una rejilla de hierro con pies plegadizos, para poner sobre el fuego y acomodar encima las ollas. No ocupa mucho lugar en la carga.

La lista anterior está considerada para cinco personas:

2 escopetas calibre 16

Cartuchos número cero a 1 para venado y jabalí

Cartuchos número 4 para faisán, cojolite y otras aves

Anzuelos de varios tamaños.

Hilos para pescar,sal

Azúcar.

Café

Fríjol

Harina

Manteca

Arroz

Lista de provisiones que se dan a los chicleros de cada mes. (Esta dieta es sólo rara vez aumentada con carne de caza)

10 kilos de harina

6 kilos de azúcar

6 kilos de fríjol

2 kilos de arroz

2 kilos de café

2 kilos de manteca

1 kilo de sal

1 1/5 kilos de jabón

4 litros de petróleo

Estas cantidades pueden usarse como base para comprar víveres. Nosotros acostumbramos cargar muy poca latería: leche en polvo, avena, chocolate, huevos en polvo y algo de nescafé como reserva. La latería aumenta mucho el peso de la carga y no satisface después de 8 o 10 horas de camino o una jornada de trabajo al aire libre.

Durante nuestro viaje tuvimos una caza abundante y además de ésta y de la pesca, nos surtimos con legumbres y frutas de los campamentos lacandones. Nuestra dieta era mejor y mas variada que la que es común entre finqueros e indios fuera de la selva.

Considerando los precios comunes por guajolote, por faisán y cojolite, carne de venado, puerco y jabalí, en me mercado de México, hacemos la cuenta siguiente, según precios de 1948:

31 faisanes $ 25.00 c/u $ 775.00

42 cojolites $ 20.00 c/u $ 840.00

5 venados

(200 kg) 6.00Kg. $1,200.00

6 jabalíes

(180 Kg.) 6.00Kg. $1,080.00

Otros animales $ 250.00

$4,145.00

Menos Gastos:

2 escopetas a $ 150.00 c/u $ 300.00

350 cartuchos 122.50 $ 422.50

Ahorro $ 3,722.50

Se ve claro que la vida en la Selva sale más barata que en la ciudad.

Es muy importante llevar pozol o pinol para el camino siempre que haya manera de conseguirlo.

Otras cosas que deben llevarse muy necesarias para los hombres que van como trabajadores, son: un cuchillo para cada uno, batería y focos para sus linternas, así como cigarros y cerillo que se les venderán a precio de costo.

MAPAS Y PLANOS.

Brújula Brunton

Para los rumbos topográficos y planos de ruinas. Para las veredas en el espesor de la Selva es de más utilidad una brújula sencilla para tomar rumbos generales.

Altímetro

Termómetro (centígrados)

Cintas métricas metálicas de bolsillo

Reglas

Tabla de dibujante

Escuadra en “T”

Triángulo

Transferidores

Mapas oficiales de la zona de investigación

Compás

Tintas roja y negra

Rollos de papel engomado

Reloj pulsera

Binocular. Amplificación 8 X. Por la vibración del aire, cuando hace mucho calor, binoculares de potencia más alta son casi inútiles.

Papel cuadriculado.

FOTOGRAFÍA

Cámaras con lente rápido, porque hay mucha sombra y luz verd,. Un lente de ángulo ancho es muy necesario para fotografiar edificios y monumento , ya que por lo tupido de la vegetación es muy raro que se puedan tomar éstos a la distancia necesaria para lentes ordinarios.

Tripié con cabeza movediza indispensable, hay ocasiones en que es necesario fotografiar directamente hacia abajo para tomar monumentos caídos o excavaciones.

Exposímetro.

Filtros verde, amarillo y rojo.

Disparadores

Películas. Según preferencia y considerando las varias condiciones de la luz.

Películas de colores

Película infrarroja. Especialmente cuando se trata de tomar paisajes topográficos, fotografiar la selva con película infrarroja es un mal procedimiento, ya que se obtiene ina idea falsa de la naturaleza.

Las películas deben conservarse en latas de galletas vacías herméticamente cerradas-

Bolsas ahuladas para las cámaras.

Unas láminas de hoja de lata de tamaño aproximado al de las cajas de transporte, pueden utilizarse como reflectores. Ocupan muy poco espacio.

De un calendario con números grandes se puede hacer algo de utilidad, recortando y montando los números en cartón .Así dispuestos sirven para enumerar los objetos que se encuentren en ruinas, excavaciones, etcétera.

Para hacer resaltar los jeroglíficos esculpidos, se pueden espolvorear con talco o harina, lo que pone de relieve las figuras. Este procedimiento no daña la escultura, después de la primera lluvia queda limpia.

HERRAMIENTA:

1 pico de geólogo

1 pala chica

1 coa

6 machetes

15 limas para afilar machetes

1 hacha chica

1gato de automóvil de 1 ½ toneladas. Es frecuente encontrar monumentos caídos. Su peso impide que puedan levantarse con una mera palanca.

Herrajes para las bestias, con sus clavos

Pinzas

2 hachas de montería (los cabos se hacen en el monte)

1 serrucho de tres hojas

1 martillo

Clavos ordinarios de varios tamaños

Polea con aparejo. La polea es necesaria cuando se debe cruzar la carga sobre ríos o arroyos con la ayuda de un cable. Se puede emplear también para levantar monumentos.

Pie de hierro y pez de zapatero. Clavos para zapatos, agujas, hilo.

1 caldera doble.

Parafina. La parafina licuada se emplea para tratar objetos delicados, como telas, petatres, canastas y adornos de madera, que se encuentren en cuevas o tumbas. Así protegidos se pueden llevar al laboratorio para su tratamiento final.

Escobillas.- Para limpiar monumentos.

Palustres de varios tamaños (cucharas de albañil)

1 linterna grande con baterías y focos de reserva , para exploración en cuevas, etcétera.

Papel de chias. Para sacar moldes de esculturas. El uso del yeso en la Selva resulta inconveniente, tanto por su peso como por la gran humedad que hay durante más de la mitad del año. Existe en el mercado una especie de hule líquido para el mismo objeto. No lo hemos experimentado y nada podemos decir de su efectividsad.

BOTIQUIN.

Consúltese al Instituto de Enfermedades Tropicales de la Secretaría de Salubridad y Asistencia.

Debe llevarse siempre una gran cantidad de medicamentos, para poder proporcionarlos a los indígenas que se encuentren por el camino. Igualmente debe proveerse de una buena dotación de tela adhesiva, que no solo es útil en caso de heridas, raspaduras etc., sino para remendar mangas de hule, lonas de campaña, encuadernaciones de libros y mil cosas más. También hay que llevar bastantes “curitas”

Remedio contra las garrapatas y el pinolillo (mostacilla) Los finqueros y los indios hacen una mixtura de tabaco y alcohol con el que se lavan el cuerpo. Las garrapatas y pinolillos sueltan la cabeza y pueden desprenderse después fácilmente con una bola de cera de abeja.

TRANSPORTES.

Se deben comprar mulas buenas con sus aparejos y jarcias. Se procurará también que los aparejos sean adquiridos en la zona que se investiga y que sean conocidos de los arrieros de la región.

En las selvas de Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán es indispensable conseguir mulas que sepan comer ramón, hojas de un árbol muy común en ellas. Es muy raro encontrar zacate para pastura bajo la sombra de los árboles gigantes.

Bastantes reatas, cinchos y tapa-cargas de refacción. Son muy necesarios.

Una buena cantidad de costales para carga y para sudaderas.

La compra de las mulas reporta muchas ventajas y tanto éstas como los aparejos pueden venderse al final del viaje. Comprar las mulas resulta mucho más económico que alquilarlas, ya que al hacerlo se debe paga el alquiler de ida y vuelta, más el sueldo de los arrieros, y éstos inventan miles de excusas para hacer descansar a sus bestias y gana más, causando lamentables retrasos en el itinerario del viaje. Conozco casos en que los arrieros encargados de las mulas alquiladas han escondido varias mulas durante días en el monte y con el pretexto de buscarlas han desaparecido, debiendo no obstante cubrírseles el alquiler de las bestias y sus propios sueldos.

Como otro argumento más a favor de lo dicho , recuerdo que en cierta ocasión llegaron unos expedicionarios con mulas alquiladas a la ciudad de Flores, en el Petén, Guatemala. No existía entonces ruta aérea y para salir había que seguir camino a Guatemala o a Belice. Aprovechando esta circunstancia, los arrieros repentinamente subieron a medio camino, el precio del alquiler al doble, viéndose los expedicionarios forzados a pagar. Esto no puede suceder con mulas propias.

RELACION DE GASTOS DE TRASNPORTE.

Una mula de carga alquilada (precio aproximado) $4.00 por día

180 días con 6 mulas alquiladas $4,320.00

180 días con 6 mulas compradas $ 2,400.00

Ahorro $1,920.00

6 mulas compradas a $ 400.00 c/u (1948) $2,400.00

6 mulas vendidas después del viaje $ 200.00 c/u $1,200.00

Costo del viaje con 6 mulas (180 días) $1,200-00

Costo de mula por día $ 1.12

(Si alquiladas o propias, debe comprárseles maíz siempre que haya oportunidad de conseguirlo).

MULADA PARA UN VIAJE LARGO EN LA SELVA.

1 mula de silla por persona

1 mula para el arriero

2 mulas de carga, equipo y víveres por persona

1 mula de carga para la maleta del arriero.

Por cada 5 mulas un arriero, en fin más gente, más mulas, más arrieros, más frijoles, mas gente y más mulas, y así , sin fin.

Nuestra ropa y equipo se empacaron en cajas de cedro de 55 por 30 cm. Y 40 de fondo. Si se hacen mas grandes se lastimarán las bestias de carga, Por lo general se carga una mula con 8 arrobas (11.5 kg.) que dan un total de 92 Kg. Considerando los malos caminos de la Selva nosotros preferimos llevar una carga aproximada de 70 Kg. Por mula.

TRUEQUE.

El trueque es la forma original del dinero, y en un viaje como el nuestro nos fue de gran utilidad, Muchos indígenas están acostumbrados al comerciante ambulante que llega de vez en cuand9o con un par de mulas cargadas de gargantillas, agujas, listones, jaboncitos perfumados, espejos, peines, etc., de quien obtienen lo que desean dándole maíz u otros productos en cambio.

Una parte de nuestros víveres los obtenemos de los lacandones por medio del trueque. Compramos plátanos, huevos camotes, y otros productos, a cambio de objetos que los lacandones Kayúm y Bor nos habían encargado meses antes que habíamos estado con ellos. Los servicios que nos prestaron también fueron pagados con mercancía que a ellos les gusta y necesitan:

Paliacates pólvora negra limas

Gargantillas rojas fulminantes (mixtos) cuchillos

Espejos municiones (plomo) semillas (legumbres y flores)

Peines machetes medicinas

Al grupo de la laguna Lacanjá le llevamos escopetas (las llaman “patente”) de un cañón, de calibre 16 y cartuchos. Ellos dan gran valor a las escopetas y queman todos sus cartuchos tan pronto pueden, para después volver al uso del arco y las flechas. Rara vez salen a las monterías donde pueden conseguir cartuchos, pero a precios exorbitantes. Las más de las veces esperan resignadamente a que llegue otro explorador y les regale o cambie más cartuchos.

En toda la selva Lacandona o hay sal en forma natural, y esta es una de las cosas más apreciadas por ellos. También les gusta la panela (piloncillo).

Hemos dado la lista del equipo que usamos durante nuestro viaje en 1948. Viajábamos cinco personas a pie con seis bestias de carga, aunque es evidente que debíamos haber llevado diez, pero no habían fondos suficientes. Esta fue la causa principal de que avanzáramos tan lentamente, ya que había que dividir la carga en dos lotes, llevar uno adelante un día y volver después por el otro.

LA PLUMA, UNAS HOJAS DE TRUDY

Decía Trudy: Allá en el Sureste de México, en tierras muy alejadas del centro, hay una región grande, como un país europeo, llena de riquezas, de inmensas selvas, con maderas preciosas, caoba, cedro, palo mulato, palo tinto y otros muchas, ahí hay vainilla, cacao y hule silvestre, mamey, chicle y un suelo virgen, que da todo lo que uno quiere en dos o tres cosechas al año. Allá en ese inmenso territorio andan los chicleros buscando el chico zapote para su resina y los monteros cortando sus gigantes de madera cuyo precio se marca en dólares. Pero también hay verdaderos habitantes en el mundo remoto, ellos lo saben todo, saben de las corrientes de los ríos, de los raudales y de sus partes navegables, conocen las lagunas pérdidas entre los cerros y escondidas en lo más tupido de la selva, ellos saben también mejor que todos los arqueólogos, dónde están “las casas de Piedra” como llaman a las ruinas del primer florecimiento maya.

Porque estas casas son los palacios de sus antepasados, son para ellos los lugares de la más alta veneración. Estos habitantes de la selva de pelo largo y con una camisa como único vestido, son los únicos mayas que quedaron aquí cuando los constructores de las Maravillas de Palenque y Yaxchilán se fueron hacia el Norte, se quedaron con sus tradiciones y su religión y durante siglos han andado silenciosamente a través de su reino olvidado por el mundo, sin conocimientos de las cosas del siglo XX. La conquista no les tocó, a pesar de que ya Cortés tuvo noticias de ellos, en su histórico camino a Honduras encontró en Mazatlán a indios Nopales que se quejaron mucho de los lacandones y Cortés prometió protegerlos. Es probable que los lacandones tuvieron el primer contacto con los españoles a través del fraile Bartolomé de las Casas.- Lo cierto es que este territorio que se llamaba “Tierra de Guerra” era el dominio de los dominicos. El éxito del amigo de los indios Las Casas, fue tan grande que en el año de 1548 se cambió el nombre de la región por el de La Vera Paz.

Pero los soldados del rey de España no quisieron seguir el ejemplo pacifico del de las Casas, su método era la fuerza y la brutalidad, desde 1536 hasta 1790 se organizaron doce expediciones a esta región. Entre ellas solo estuvieron animados por el espíritu de las Casas, las de los dominicos Fray Domingo de Vico y Fray Andrés López, en 1555 estos dos valientes frailes fueron matados por los lacandones que ya habían perdido toda la confianza en los españoles. En 1564 el misionero Fray Pedro Laurencio visitó a los lacandones, que recibieron bien al dominico pero este no logró nada con ellos en su territorio, aunque se presume que fundó los pueblos de Palenque y Ocosingo con indios lacandones. Algunas de las expediciones nunca lograron encontrar a los lacandones porque estos, al ver aproximarse a los españoles huían a lo más remoto de la selva. Otras expediciones fueron muy importantes, cuidadosamente preparadas durante meses llevando centenares de personas, caballos y armamento moderno. Así fue la del Regente del la Real Audiencia de Guatemala, Jacinto Barrios Leal, en 1695, pero a pesar de todo, no lograron más que la destrucción de los poblados lacandones.

Un último intento de carácter pacifico fue hecho en 1790 por el cura de Palenque José Manuel Calderón y tampoco dejó ningún rasgo. Todo intento de subyugarlos, fue en vano. Nunca quisieron perder su libertad, eran luchadores terribles que asombraron a los escritores de la conquista. Hasta hoyAñadir un evento para hoy viven los lacandones en los mismos lugares en que los conquistadores los encontraron, cerca de sus palacios en ruinas de sus gloriosos antepasados; conocen todos los escondrijos de las montañas abruptas de la lluviosa selva, las corrientes de los innumerables ríos, lagos de un azul provocador y las lagunas volcánicas de un triste color negro. Conocen mas plantas, árboles, animales y secretos de esta selva fascinadora que ningún otro ser. Muchos extranjeros y mexicanos me preguntaron como se puede llegar a Chiapas, a este estado que merece ser conocido más, donde existen todos los climas, todas las plantas, los animales y las riquezas que hay en la República, donde en varios siglos viven uno al lado del otro y en cuyo suelo una extinta y gloriosa cultura, se está formando un estado moderno.

Se llega fácilmente por avión a la capital Tuxtla Gutiérrez,; algo más trabajosamente se puede llegar en ferrocarril por Veracruz y Arriaga; desde aquí una carretera magnífica nos lleva al moderno Tuxtla Gutiérrez , mas allá, un camino que pasa por paisajes de una belleza grandiosa, nos deja en San Cristóbal de las Casas, Perla de Chiapas, Ciudad de tierra fría llena de flores y de perfumes. En Jovel, nombre indio de San Cristóbal, cambiamos de ropa, nos ponemos traje de montar, empacamos nuestras cosas en un petate, ponemos un morral de alegres colores delante de la silla, amarramos atrás la manga de hule, montamos en una buena mula y nos encaminamos por los bosques de pino rumbo a la tierra caliente. La bajada de un cerro abrupto, desde el que se disfruta una vista increíble, nos lleva al inmenso valle de Ocosingo , tierra sub tropical de una maravillosa fertilidad; En Tenejapa hemos dejado la tierra de los Ztoztiles y entramos en el reino de los indios Tzeltales. Los dos hablan lenguas mayas diferentes.

Ocosingo la cabecera del municipio mas grande del mundo (Unos 20,000 km2), es el último pueblo que encontramos, después en las fincas ganaderas de Doña. Caritina en San Antonio en el Paraíso de don Cuahutémoc. En el Real de don Pepe Tarrano, gozamos como en todo Chiapas de una hospitalidad que no se expresa en muchas palabras, pero que es afectiva y amistosa.- Encontramos todavía algunos lugares habitados, puestos avanzados en la región maya; la lengua española se quedó atrás. También se quedaron atrás desde hace días las carreteras y ahora se quedan atrás los caminos de herraduras, empiezan las veredas muy tupidas, a veces y los picados (Veredas muy marcadas solamente por el machete) llenos de bejucos que se enredan con las raíces, veredas que se pierden, que se terminan en un arroyo o en enormes troncos derribados que obstruyen el paso. Nos encontramos en el reino de los misteriosos lacandones que todavía hoyAñadir un evento para hoy mantienen escondidos sus caminos.

No los hemos visto todavía, pero ellos con seguridad ya tienen noticias de nosotros, algunos de ellos escondidos detrás de un árbol nos habrá visto pasar y jugandonos con su instinto certero habrá traído la noticia al caribal antes que lleguemos, su paso no se oye, sus pies desnudos se deslizan con rapidez de venado o por el suelo húmedo, su cuerpo delgado y pequeño se infiltran por picados que nuestros ojos ni siquiera perciben, si nosotros no les hemos inspirado confianza en un momento a otro abandonaran al caribal y se irán más adentro hasta que el peligro se aleje. Pero a mi no me tienen miedo ya les he visitado cinco veces, conozco el paradero de la mayoría, sé como esconden sus caminos. Aquí mismo, en el arroyo debo subir unos metros en el agua y encuentro el picado que va al caribal .- El tronco de caoba que hemos encontrado en el camino quiere decir que unos veinticinco metros después nos encontramos cerca de un caribal..

Muchas veces me llevaron a sus milpas mas escondidas como esta de la poética Laguna Peljá, navegamos desde un caribal situado en una lomita a través de la laguna, al otro lago cerca de la orilla, habían muchos troncos en el agua, pero ningún signo de vereda, sin embargo desembarcamos en estos troncos y pasando sobre un plátano balanceante llegamos hasta el sendero. Entre árboles inmensos cortados en la selva, crece el maíz que alcanza hasta tres o cuatro metros de altura, el fríjol trepa por las mazorcas y por los árboles todavía erguidos, pero negros por el fuego de la rozadura. Entre el maíz y el tabaco hay un cultivo de algodón, que bonita nos parece su flor rosada, en las orillas del tabacal que es muy grande, hay cañas de azúcar, cargamos de piñas nuestro morral y de plátanos que ellos ponen al sol, hasta que la cáscara tome color negro y el interior se transforme en una crema dulce y finísima.

El bistec de venado, de faisán o de puerco de monte es mejor que cualquier bistec en un restaurant de lujo, la sopa de cangrejo, de mojarra o de macabil es sabrosísima. El k´ayen, bebida hecha con masa de maíz, ligeramente fermentado, desleída en agua y a veces caliente con jugo de caña de azúcar aderezado con cacao o vainilla silvestre, es más refrescante que el café, poco conocido por los lacandones. Mis amigos lacandones saben que yo “sabe” comer todo lo que ellos comen y por esto ellos también aceptan todo lo que yo les ofrezco. -Pobre gentes.- me ha dicho algunos amigos mirando las fotografías de los lacandones

Son pobres desde un cierto punto de vista. Viven en un aislamiento grande y ningún médico les ayudará en algún caso de peligro. Ellos son sanos por naturaleza, muy fuertes a pesar de que todos están emparentados, pero las enfermedades les llegan de fuera, con los monteros y chicleros que les contagian el mal, para los cuales no tienen ninguna defensa, un catarro, un sarampión pueden ser mortales para ellos. Desde el punto de vista de la comida viven mejor que los indios próximos a la ciudad y mejor aún que los indios tzeltales, sus vecinos inmediatos. Los lacandones son señores y tiene la mentalidad de la gente que nunca conoció la esclavitud, ni la servidumbre no poseen ningún sentimiento de inferioridad. Para ellos el blanco no es gente superior.- Es otra gente nada mas.- y ¿Quién sabe? puede ser que tal vez inferiores. Por que los lacandones, fueron hechos por un gran Dios Hachakium, el creador del mundo, de los cerros, de los árboles y de todas cosas que ellos conocían antes de la llegada de los blancos.

El culto que los lacandones practican, podrá ser extraño pero no es nunca ridículo. No olvidaré la forma en que Enrique, un lacandón, rogaba al Dios K´ak que curara a su hija de la calentura, puso el copal en el brasero del Dios K´ak y empezó a hablar con su Dios: Su voz cambiaba, hablaba bajo, de prisa, imploraba, parecía insultar, gritaba, cantaba y al final lanzó un grito prolongado que comenzaba en un tono muy alto y fuerte y que iba bajando hasta terminar, en los registros mas bajos de su voz. Era impresionante y lúgubre. Y en este lugar perdida a muchas leguas de toda habitación humana, hasta la luna tropical, en este paisaje de árboles inmensos, parecía misteriosa.- Esta luna tomó para mí verdaderamente la forma de Okná, Diosa protectora del nacimiento. Los lacandones queman copal por la salud a sus Dioses; el indio tzeltal, su vecino que es católico, quema una vela delante de San Antonio, hacen ofrendas de maíz, fríjol, tabaco a sus Dioses; El tzeltal va con flores, música y tambores a visitar a su santo para pedirle buena cosecha.

Sin embargo los lacandones tienen una mentalidad abierta para las cosas nuevas, Aceptan fácilmente semillas que no conocen; también aceptan medicinas, a las que sin mucho trabajo ha puesto de acuerdo con su religión: si, – me dijo un lacandón en cierta ocasión, -el dios cura la calentura y tus píldoras la enfermedad.- Tienen una moral muy elevada. El robo les es desconocido y los tzeltales que con frecuencia vienen a robarles su tabaco, les produce un disgusto profundo. Con entera confianza puede entregarse a los lacandones dinero adelantado para que traigan frutas o fabriquen flechas. No solamente entregan lo prometido, sino que lo traen el día y hora marcado con absoluta puntualidad. Si Chank´in (Sol chico) dice. – te traigo papaya otro día, cuando el sol está chico aquí, indicando el poniente, nada le impedirá llegar con la fruta.

Son polígamos ciertamente, pero Mateo que ha andado mucho con los chicleros enseñándolos el chico zapote y que por esto conoce algo nuestras costumbres, me explica: – Si, puede ser que tu santo no permita muchas mujeres, pero el hombre tiene querida en Comitán, otra Ocosingo, otra en Tuxtla. Es una condenación muy sencilla de la moral hipócrita de los hombres que hizó Metzabok. Nuestro mundo no les asombra. Somos otras gentes simplemente, les interesa mucho todas las cosas técnicas. El lacandón don José supo inmediatamente que faltaba un tornillo en un pequeño molino de nixtamal que le habíamos regalado. No tienen miedo al avión que ven en los campamentos chicleros. Quieren aprender; varios lacandones me rogaron que les enseñara a escribir. El único reproche de Chank´in, el sabio lacandón tiene que hacer a su dios supremo Hachakyum, es que no les enseña a leer. Casi no tienen instrumentos musicales, pero les gusta mucho oír música, y uno de sus más grandes deseos es tener un órgano de boca o una vitrola. Se entusiasman con el canto; una noche me oyeron cantar y al día siguiente a la misma hora llegó don José con un grupo diciendo: Esta chico el sol, canta; – Fue necesario que yo cantara todo mi repertorio en francés, italiano y alemán.

Es cierto que ya quedan muy pocos. Y hay gentes que piensan que lo mejor sería dejarlos en su selva con sus costumbres. Pero la selva ya no está aislada. HoyAñadir un evento para hoy está abierta y cada vez mas la penetración es más profunda en ella. Ya no se puede cerrar este territorio inmenso. Y todo esto significa para los lacandones, contagios de enfermedades que harán desaparecer rápidamente a los pocos que quedan. Hay quien piensa que no vale la pena salvarlos. Pero son humanos y aunque fuera por esta razón, habría que intentar su salvación, además son inteligentes y buenos. Son el último contacto vivo con los constructores de Yaxchilan , que en su tiempo no fue menos importante que Jerusalem, Meca y Roma. Guardan las tradiciones, aunque algo alteradas del pueblo Maya. Y todavía hay mucho que averiguar de sus pensamientos secretos que pueden ayudar a esclarecer los misterios indescifrables de esta región, Escrito y pensamiento de Gertrude Duby, Los Indios lacandones su pasado y su presente (ESTE ESCRITO REFLEJA EL TIEMPO, SU PENSAR, EN VIDA, DE HACE MAS DE MEDIO SIGLO)…

Segunda parte, datos proporcionados por “Na Bolom” A.C: Sugerencias, atentados, averiguaciones y comentarios en:

larrauri37@hotmail.com

larrauri37@yahoo.com.mx

hernandezlarrauri@mexico.com

Website:

www.forochiapaneco.com

Facebook: Gustavo Hernández Larrauri

Twitter. Gustavo Hdz Larrauri

www.paginasprodigy.com/forochiapaneco

¡Comparte la nota!