La Casa Batlló recupera su esplendor original

Madrid. Antoni Gaudí, considerado el máximo exponente de la arquitectura modernista y símbolo de la Barcelona contemporánea, sólo tiene 27 construcciones catalogadas, siete de éstas en la capital catalana. Una de las más admiradas por su belleza y armonía, pero también por su tecnología innovadora y rupturista, es la Casa Batlló, que ahora, más de un siglo después de su última remodelación, recupera su esplendor original y abre las puertas de todos los rincones al público. La tercera planta, que hasta ahora era una vivienda particular, fue sometida a una exhaustiva restauración para recrear el proyecto original.

Esta tercera planta fue habitada durante más de un siglo por la familia que da nombre al edificio, los Batlló, después de que el propio Gaudí la remodeló entre 1904 y 1906. Desde entonces había sido una vivienda particular, de ahí la enorme alegría de Nina Bernat, consejera delegada del inmueble: “abrir esta planta significa recuperar una parte esencial de la historia de Casa Batlló y compartirla con el mundo. Es un espacio que ahora inicia un nuevo capítulo sin perder su esencia. Nos encontramos con una vivienda muy transformada, pero extraordinariamente completa bajo las capas posteriores. El proceso fue casi arqueológico: retirar, descubrir y recuperar lo que ya estaba allí”.

Después de retirar las capas de yeso y pintura acumuladas afloró la arquitectura original de la vivienda. Según el arquitecto responsable del proyecto, Xavier Villanueva, “se constató una vez más que Gaudí aplicaba soluciones técnicas adelantadas a su época. Herrajes, pavimentos y estucos fueron rehabilitados o reproducidos en un proceso que ha arropado las artes tradicionales de los gremios con los avances tecnológicos. Así se ha recuperado un centenar de los elementos de carpintería: puertas, arrimaderos y estucos han desvelado su belleza primigenia”.

 

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Foto Europa Press

La restauración de esta tercera planta duró tres años. Entre los hallazgos de los técnicos destacan estucos con motivos florales ocultos durante décadas, los techos ondulados originales, puertas recicladas adaptadas por Gaudí y, sobre todo, una maneta inédita que amplía el conocimiento sobre la obsesión del arquitecto por el detalle y la innovación.

El interiorismo de la planta, que también buscó recuperar su esencia original, lo realizó la italiana Paola Navone, de OTTO Studio, quien explicó que “el resultado es un espacio íntimo y versátil donde cada estancia cuenta una pequeña historia. Se puede reservar de forma independiente, con lo que se convierte en un monumento vivo”.

La Casa Batlló fue declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 2005 y es una de las obras cumbres del modernismo y uno de los siete edificios de Gaudí en Barcelona, junto a otras construcciones míticas, como la catedral de la Sagrada Familia, el Parque Güell o La Pedrera.

 

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Con información de LA JORNADA

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