Del Movimiento Estridentista iniciado en 1921 con las ideas que dieron un nuevo impulso a la renovación estética y cultural, surge la obra de Josué Mirlo, considerado uno de los más genuinos poetas del Estado de México.
En los albores del siglo XX, en el año 1901, nace Arnulfo Lorenzo Genaro Robles Barrera, quien años más tarde adoptaría el seudónimo con el que identificó toda su obra: Josué Mirlo, autor que destacó por la originalidad, habilidad y equilibrio de su lírica.
Fue en el municipio de Capulhuac, Estado de México, donde transcurrieron sus primeros años de vida. Posteriormente ingresa a la Escuela Nacional de Medicina, aunque años atrás, en 1923, ya se había iniciado en sus estudios de literatura y ese año decide participar en los Juegos Florales donde resulta ganador con el poema “Canto a la primavera, Andante nocturno”.
Libre y bohemio como sus versos, su inquietud creadora lo llevó a acercarse a los grupos literarios generadores de cambios, tales como El Pentágono, la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y el Ateneo José Enrique Rodó.
Los poemas de Josué Mirlo descienden como lluvia de metáforas que van dando vida a cada objeto que nombra, evento que no ocurre sólo por acto poético sino por reflejo inmediato de la mente ante lo que el observador describe con tal escrutinio que vislumbra tanto la clara luz del paisaje como la oscuridad oculta debajo de las piedras. El autor se presenta entonces como intérprete que traduce lo cotidiano en poesía, pero una poesía que tiene vida y se mueve.
Hábil narración poética, “prosa bárbara”, inusitada sensibilidad, sentido del humor que transita de la sutileza al sarcasmo, canto a la vida en sus más diversos gozos y tribulaciones, son tan sólo algunos de los vientos que avivan la obra de este asiduo visitante del mítico Café de Nadie, guarida de artistas vanguardistas.
A lo largo de los años, el estilo de Mirlo fue evolucionando hasta adquirir un tono genuino y personal, tal como se puede apreciar en títulos como: Manicomio de paisajes, Monigotes. Ensayo en prosa bárbara, Baratijas. Mercado de versos, Cuarteto emocional y Museo de esperpentos, este último, se dice, refleja la desesperación del autor luego de que entre los años 1959 y 1960 perdiera la vista, y además se agudizara la sordera que padeció desde su infancia.
En próximas fechas, se llevará a cabo en nuestro estado un evento conmemorativo a la obra de este escritor mexiquense que merece el conocimiento y reconocimiento de los chiapanecos. Esté pendiente. ASICh
