Itinerario Político

El PAN se pudrió, apesta

Ricardo Alemán

Aguscalientes, ejemplo de lo podrido. Azules que resultaron peor que el PRI

El escándalo que vive el Partido Acción Nacional en Aguascalientes —en donde el gobernador azul hace todo para heredar su administración al PRI—, se ha convertido en un retrato de cuerpo completo de la crisis que vive en todo el país el partido en el poder.

Y ante esa realidad, cobra sentido la expresión melancólica de un viejo militante que ha vivido las tres etapas del PAN; la del apostolado por la democracia, la ola azul del poder y, la debacle que no pocos se niegan a reconocer. El viejo militante lo sintetiza así: “el PAN se pudrió, apesta”.
El caso Aguascalientes resulta emblemático en el paquete de 12 estados que renovarán gobierno en julio próximo. Pero no es el único ejemplo de la forma vergonzosa en que el partido azul se pudre. La historia reciente muestra escándalos similares en Nuevo León, Chihuahua, Yucatán, Chiapas, Nayarit, San Luis Potosí y Querétaro —por citar sólo algunos—, en donde los gobernadores azules que prometieron el “cambio”, resultaron peor que el PRI.

¿Qué pasó en todos esos estados, para que los electores echaran del poder al viejo y corrupto PRI, y para que al poco tiempo votaran por el regreso del viejo y corrupto PRI? En efecto, que desde la ola azul que creció en 1988 a niveles impensables, y que llegó al poder presidencial en el año 2000 con Vicente Fox, el PAN abrió sus puertas a empresarios y políticos que —en muchos casos—, no eran más que vividores del poder, pillos y maestros del oportunismo. El resultado, un partido que se pudre.

Pero los focos rojos de la descomposición y la debacle aparecieron en la elección federal “intermedia” —de julio de 2009—, cuando el PAN no sólo perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, sino gobiernos emblema como San Luis Potosí y Querétaro, y municipios clave como Guanajuato capital. Esa debacle en realidad era un secreto a voces. Va una perla.

Cuando aquí advertimos que las elecciones para renovar el gobierno de San Luis Potosí estaban negociadas —porque el gobernador saliente, Marcelo de los Santos pactó entregar el poder al PRI—, no faltaron los genios del PAN y la opinocracia que pretendieron quemarnos en leña verde. ¡Sacrilegio, a quien se le ocurre que un gobernador azul sea capaz de tamaña traición!

Y en efecto, el pillo gobernador De los Santos negoció con el tricolor que su secretario de Salud, Fernando Toranzo, se convirtiera en candidato del PRI. ¿Por qué? Por razones poderosas. Una, que su pupilo Toranzo le cuidaría las espaldas. Y dos, que de llegar su enemigo político, Alejandro Zapata, seguro lo metería a la cárcel. ¿Y quien se escandalizó? Nadie.

Hoy la historia se repite. Resulta que hace seis años, y bajo las siglas del PAN, llegó al gobierno de Aguascalientes un empresario de dudosa reputación; Armando Reynoso Femat, quien luego de un gobierno gris pretendió imponer como sucesor a su amigo Raúl Cuadra, diputado federal de peor reputación. La jugada era de dos bandas. El gobernador Reynoso Femat sabía que Raúl Cuadra no ganaba ni en su casa, pero ese era el objetivo, preparar la derrota de su partido, el PAN. ¿Increíble? No.

En realidad Armando Reynoso Femat tiene fuertes vínculos con el candidato del PRI a sucederlo, Carlos Lozano de la Torre, a quien en el fondo siempre pretendió heredar el poder. Pero el problema apareció cuando desde el CEN del PAN, César Nava se empeñó en que el candidato fuera Martín Orozco Sandoval, alcalde de la capital de Aguascalientes, y quien había derrotado a Lozano de la Torre en la lucha por la alcaldía.

Al más viejo estilo del PRI, Reynoso Femat hizo todo por imponer a su sucesor, sin importar que pudiera entregar el poder al PRI y, con ello, el PAN perdería un bastión de poder fundamental en el corredor azul del centro del país. Por eso convirtió a Martín Orozco en “perro del mal” y lo persiguió hasta llevarlo a las puertas de la cárcel.

Hoy el Tribunal Federal Electoral determinará —en última instancia—, si Martín Orozco acredita los requisitos jurídicos para ser candidato al gobierno de Aguascalientes, o si de plano su ex amigo y actual gobernador lo sacó de la jugada a la mala. Cualquiera que sea el resolutivo del Tribunal Electoral Federal —que Orozco pueda competir, o que sea excluido—, lo cierto es que el PAN de Aguascalientes ya fue tocado de muerte. La pelea entre el gobernador saliente y su partido, y el vergonzoso espectáculo prácticamente han colocado al PRI a la cabeza en las preferencias.

Y en efecto, salvo un milagro, el 4 de julio el PAN habrá perdido un gobierno más. Y es que a los ojos de todos —salvo de los azules que viven en la soberbia—, el PAN se pudrió. Y como dice el viejo panista, “apesta”.

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Quien fuera el cantante Alex Lora, para que sus hijos reciban trato de privilegio.

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