Itinerario Político

El perdón a Mancera y Bazbaz

Ricardo Alemán

En política y en el ejercicio del poder, el “control de daños” hace milagros. ¿Cuánto priístas antaño caídos en desgracia —por pillerías y traiciones—, hoy aparecen como reputados prohombres de la chabacana izquierda mexicana? Milagros a la vista de todos

Vale el tema porque los gobiernos capitalino y mexiquense empeñan esfuerzos titánicos de “control de daños” no sólo para salvar de la desgracia política a sus respectivos procuradores de justicia —quienes fallaron al investigar el secuestro y crimen de los niños Fernando Martí y Paulette Gebara—, sino para maquillar el descrédito que contamina las aspiraciones presidenciales de Enrique Peña Nieto y Marcelo Ebrard.

En el caso del procurador Miguel Ángel Mancera, el control de daños vendrá por el juez de la causa, quien concluirá que la PGJDF no fabricó culpables, sino que se equivocó. Claro, “como se equivocan las procuradurías de todo el mundo”, como reveló el presidente del Tribunal de Justicia del DF, Elías Azar, quien además reclamó; “dejen hacer su trabajo a los jueces”. Le dio a Mancera el remedio y el trapito.

En realidad es puro sentido común. ¿Cuánto tiempo vio el escolta del niño Martí, Cristian Salmones, a la mujer que les marcó el alto en el retén de secuestradores? ¿Diez segundos… veinte..? Por eso nadie puede tener la certeza de que lo dicho por Salmones sea verdad. Como dijo que la mujer que marcó el alto es Lorena González Hernández, La Lore, pudo decir que se trató de María Elena Ontiveros, La Guera, o La China…

Lo curioso es que la primera se dice inocente y su abogado probó que estaba en Acapulco el día del crimen, mientras la segunda reconoce haber marcado el alto al automóvil de los Martí y su participación en un operativo que terminó en el secuestro. ¿Dónde está el problema? Sí, por ridículo que se antoje, ¡el problema es político! Marcelo Ebrard no quiere aceptar que perdió el caso ante Calderón. Y claro, políticamente no puede aceptar que el procurador Mancera es un mentiroso.

En el caso del procurador mexiquense, Alberto Bazbaz, el control de daños vendrá por la teoría del accidente. ¿Por qué? Porque Bazbaz cometió un error criminal; no haber preservado la escena del crimen. Más claro. La policía intervino por un secuestro, ya que Paulette fue sacada de su cama, de su cuarto y de su casa.

Pues bien, la casa, el cuarto y la cama debieron ser preservados, ya que ahí se cometió el secuestro. ¡Qué no fue secuestro, sino desaparición y luego muerte..! Eso ya no importa. Nada se preservó, lo que sirvió para sembrar el cuerpo… y todo tipo de especulaciones. Por eso, el accidente salva todo.

EN EL CAMINO. Por cierto. ¿De veras se legitimó el PT por abrazar a AMLO? Lo que hace el caudaloso Jordan.

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