INM actúa por ocurrencias

*A través de boletines pretende engañar a la opinión pública.

Martín Morales/ASICH 

Después de que se diera a conocer el abuso de autoridad, usos excesivo de la fuerza, humillación y hasta intento de extorsión en los que incurrieron dos agentes del Instituto Nacional de Migración, en contra de dos migrantes, en las inmediaciones de Raudales Malpaso, en el estado de Chiapas, el INM da a conocer su postura a través de un boletín informativo.

A decir de los defensores de Derechos Humanos, esto solo es una falacia, ya que en su desesperación de lavarse las manos y deslindar responsabilidades, en el comunicado enviado a los medios de comunicación y publicado en su página oficial, el INM señala que los involucrados fueron dados de baja definitiva; se procede a dar vista de lo sucedido a la OIC y a presentar una denuncia ante el MP, sin embargo, los agentes del INM agresores ni si quiera han sido notificados y continúan trabajando sin problemas.

Por otra parte se sabe que en el lugar del incidente, los agentes del INM iban a asegurar a dos migrantes, pero uno se escapó, logró pedir ayuda y de manera anónima señaló que los agentes les habían pedido dinero a cambio de su libertad, sin embargo se negaron y dijeron que los denunciarían, “pero ellos nos dijeron que le hiciéramos como quisiéramos, porque pedir una cuota era una instrucción directa de sus mandos y del propio delegado”.

Cada fin de semana, el titular del INM Chiapas, Carlos Alberto Santiago Hernández, viaja a su natal Tabasco y pasa por esa zona a recibir su cuota, donde incluso ordena a los agentes del INM trabajar solos, cuando el protocolo señala que deben estar acompañados en todo momento por elementos de la Guardia Nacional, por lo que también tiene responsabilidad.

En este sentido la respuesta del INM no es la más adecuada, ya que además del supuesto castigo a los agentes agresores, también se debería llamar a cuentas a los mandos y al propio titular Carlos Alberto Santiago Hernández “alias el Tío Lolo”, ya que al parecer los agentes de migración solo obedecían sus órdenes.

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