Tras el hallazgo de cientos de tumbas de niños indígenas en terrenos de un internado escolar operado por la Iglesia Católica, en la región de Okanagan, Columbia Británica, Canadá, van seis iglesias destruidas e incendiadas.
Esta semana fueron halladas al menos 182 tumbas no identificadas en los terrenos de la antigua residencia escolar de St. Eugene Mission School, en la provincia de Columbia Británica, en el oeste de Canadá, lo que eleva a más de mil 100 restos de menores indígenas encontrados últimamente, informó el grupo lower kootenay.
Este descubrimiento se suma al de finales de mayo cuando los tk’emlúps te secwépemc, otro grupo indígena de la Columbia Británica, reveló el hallazgo de los restos de al menos 215 niños indígenas en la antigua residencia escolar de Kamloops.
La semana pasada, otro grupo aborigen de la provincia occidental de Saskatchewan, los cowessess, anunció que habían encontrado otras 751 tumbas sin identificar en escuela residencial Marieval.
De acuerdo con el jefe de la tribu Cowessess, Cadmus Delorme, los hallazgos no son una “fosa común”, sino “tumbas sin nombre” en un cementerio a cargo de la Iglesia Católica hasta 1950 y que después las retiró.
El sistema de residencias escolares para indígenas fue impuesto por las autoridades canadienses a finales del siglo XIX para eliminar la cultura aborigen del país. Los niños indígenas eran sacados a la fuerza de sus comunidades y enviados a estos internados situados en algunos casos a centenares de kilómetros de sus familias.
Entre 1890 y 1997 más de 130 escuelas residenciales funcionaron por todo Canadá y unos 150 mil niños indígenas fueron internados en estas instituciones que eran administradas por órdenes religiosas, en su mayoría católicas.
En las residencias escolares, los niños indígenas sufrieron abusos físicos, psicológicos y sexuales de forma sistemática e incluso experimentos a manos de científicos gubernamentales. Con información de EFE y fotos de Reuters
