+ Peña Nieto no acierta una sola…
Ruperto Portela Alvarado.
SE PASÓ DE LISTO EL PRESIDENTE…
Está visto que al Presidente ENRIQUE PEÑA NIETO no le sale bien, ninguna jugada. Su espíritu reformista no fue muy terso que digamos y hasta hoy las once que impulso están en tela de juicio en razón a su operatividad con fines de desarrollo social y crecimiento económico. El caso Ayotzinapa lo trae de cabeza y para complementar no convenció a nadie, ni él ni su esposa la “Gaviota” de que la “Primera Dama de México” tiene la solvencia financiera suficiente para comprar una residencia con valor de 7 millones de dólares o los 85 millones que dicen costó.
Ahora sus propuestas para: a).- Impulsar el desarrollo; b).- promover la seguridad pública y, c).- combatir la corrupción a través de un “decálogo” que más parece un acto de buena fe y de mejores intenciones. Todo lo propuesto para “El México que todos queremos” nos dice más de sus omisiones y decadente administración, que en dos años de gobierno debió implementar para que el país no estuviera como lo vemos hoy. En este sentido, “el Presidente se pasó de listo” porque, como dice el vicecoordinador del PRD en el senado, LUÍS SÁNCHEZ, “la propuesta hecha por PEÑA NIETO es solo para su empoderamiento”.
No entiendo el por qué PEÑA NIETO y sus asesores fijaron la vista en los ayuntamientos como centro de corrupción y no tomó en cuenta que este nivel de gobierno es el más vulnerable de los tres; que la corrupción institucional empieza con “los de arriba” entre los que se cuenta él, por una serie de “conflictos de intereses” como la entrega de concesiones de obra pública a sus amigos, socios y cercanos colaboradores desde la gubernatura que encabezó en el Estado de México y ahora en la Presidencia de la República.
En primer lugar, el defenestrado “Decálogo” de buenas intenciones no incluye en el proyecto de combate a la corrupción a los administradores y procuradores de la justicia federal y de los estados (ministerios públicos, jueces, policías, mandos superiores) donde se ha enraizado este “cáncer social” y se ha comprobado que están infiltrados por la delincuencia organizada. No son solo los municipios, también los gobernadores y estructuras de gobierno como se ha documentado.
Hay miles de ejemplos de corrupción en los gobiernos estatales que no han sido cuestionados ni castigados por la irracional impunidad que en un juego perverso motiva a mayores corruptelas. En el Estado de Morelos en 1998 fue cuestionado su gobernador JORGE CARRILLO OLEA (1994-1998) por brindar supuesta protección a narcotraficantes. La denuncia no prosperó.
En la docena trágica de los gobiernos panistas, dos gobernadores de Morelos, militantes de ese mismo partido, fueron señalados por cuestiones de corrupción: SERGIO ESTRADA CAJIGAL RÁMIREZ (2000-20006) a quien el actual mandatario de esa entidad, GRACO RAMÍREZ GARRIDO ABREU (PRD) lo acusó de haberlo mandado matar a través de un sicario apodado “El Jarocho” y colusión con la delincuencia organizada. El También panistas MARCO ADAME CASTILLO (2006-2012), fue señalado de desviar 446 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal de Morelos. No sucedió nada.
En Tamaulipas, los ex gobernadores priístas, TOMÁS YARRINGTÓN RUVALCABA (1999-2004) y EUGENIO JAVIER HERNÁNDEZ FLORES (2005-2010), han sido acusados por malversación de fondos públicos y nexos con la delincuencia organizada por lo que están siendo requeridos por las autoridades federales mexicanas y de los Estados Unidos. En otras administraciones truculentas, se menciona al ex gobernador priista de Coahuila, HUMBERTO MOREIRA VALDEZ por transacciones fraudulentas de préstamos con documentos apócrifos y endeudamiento de las finanzas estatales por más de 36 mil millones de pesos.
El caso de ANDRÉS GRANIEL MELO en Tabasco (2007-2012) es singular porque hasta ahora es el único gobernador señalado por corrupción en su administración que está en la cárcel. El señalamiento es fraude y abuso de autoridad por un monto de 17 mil millones de pesos de las arcas públicas. En ese sentido fue encarcelado el gobernador de Chiapas PABLO ABNER SALAZAR MENDIGUCHÍA (2000-2006) por un desvío de 104 millones de pesos en la compra de un seguro de vida que le permitió cobrar después de que dejó la gubernatura, pero también está cuestionado por un presunto fraude de casi once mil millones de pesos que estaban destinados a la reconstrucción de los municipios devastados por el huracán Stan en octubre del 2005.
También en Chiapas se exige la aplicación de justicia en contra del ex gobernador JUAN JOSÉ SABINES GUERRERO (2006-2012) por malversación y endeudamiento de la hacienda estatal por más de 40 mil millones de pesos, fraude en la obra pública que fue pagada sin iniciarse o concluirse o el engaño de programas como biodiesel y los de reconversión agrícola. Su expediente está en suspenso y nadie puede asegurar que se le aplicará la ley.
En esos mismos tiempos de los gobiernos panistas, tres ex gobernadores priístas hicieron historia con actos de corrupción documentada, sin que hasta la fecha “siquiera” se les llame a cuenta por enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad, tráfico de influencias, inclusive supuestos nexos con la delincuencia organizada. Me refiero a FIDEL HERRERA BELTRÁN de Veracruz; ULISES RUIZ ORTIZ de Oaxaca y MARIO MARÍN TORRES de Puebla. El trío infernal goza de total impunidad y siguen su ruta delincuencial en las filas del PRI.
Por ahí, por los exgobernadores, por los administradores y procuradores de justicia, los jueces, ministerios públicos, funcionarios federales y estatales, debió empezar el Presidente ENRIQUE PEÑA NIETO su “Propuesta” de buenas intenciones, sin que esto quiera decir que se debe excluir al ayuntamiento que es la primera y más cercana autoridad con sus gobernados, pues en Chiapas por ejemplo, tenemos ex y actuales ediles que ya gozan de una pésima fama pública, “solo” por sus extremas corrupciones…Y ES TODO…Para comentarios, quejas y mentadas: rupertoportela@gmail.com
