+ Gómez Maza, el último apache
+ La Debilidad del sistema…
+ Comentarios al Margen…
Ruperto Portela Alvarado.
UN LEGADO DE LIDERAZGO…
Tutlibachis.- 04 de agosto.- Armado de valor, un líder honrado puede transitar por la vida con la frente en alto y morir de pie como los árboles. De muy pocos de los que he conocido como dirigentes (cosa muy diferente a ser líder) han demostrado esas virtudes que hoy los harían hombres o mujeres de la memoria histórica de México o en su caso de Chiapas. Uno de esos líderes de opinión, de los que dieron su tiempo y con el tiempo su vida, fue Gilberto de Jesús Gómez Maza, médico de profesión (pedíatra para ser más exacto), mismo que pudo contar las atrocidades de la “guerra sucia” y los horrores que marcó el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez con su “Noche de Tlatelolco” y el “Jueves de Corpus” en 1968 y 71, respectivamente.
El doctor Gómez Maza como le conocíamos fue un médico de convicción y aplicación del “Juramento de Hipócrates”. Lo conocí allá por los años de 1978-79 cuando tenía un dispensario médico en la calle de Benito Juárez de la colonia Bienestar Social. Allí atendió a mi hijo José Vinicio y luego fue su pedíatra de cabecera.
Tuve la oportunidad de platicar y conocer –tal vez menos que otros amigos como Enrique Alfaro Santos- cuando fue fundador del Partido de la Revolución Democrática en Chiapas allá por 1989-90 al lado de otro luchador social como Heberto Castillo Martínez militando en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) que fue uno de los que dio vida al PRD como también el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT); Partido Popular Revolucionario (PPR); Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP); Unión de la Izquierda Comunista (UIC) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST).
Es cierto, Gilberto Gómez Maza pretendió ser Senador de la República, Diputado Federal e inclusive, gobernador de Chiapas, pero las circunstancias, su romanticismo, su lucha social no lo dejaron porque constituyeron características de alto rango moral y humanístico que el poder mismo se encargó verle como enemigo y no permitirle esos objetivos para impulsar el desarrollo de los chiapanecos en áreas delicadas como la salud y la justicia social. Logró ser diputado local desde donde propuso la creación de un hospital para la donación de órganos que hasta el final de sus días insistió mediante un artículo que dedicó al gobernador Juan José Sabines Guerrero.
Su pulcritud de vida llegó al punto de solicitarle al mismo Sabines que no interviniera en ninguna circunstancia con referencia a su salud como se lo habían solicitado amigos del doctor Gómez Maza y por el contrario le pidió que se haga realidad el hospital que él mismo detalla en su columna, “A quien corresponda”.
Puedo asegurar que muchos amigos y compañeros periodistas (columnistas-reporteros), médicos y políticos afines al doctor Gilberto Gómez Maza ya habrán hecho lo pertinente para rendirle el homenaje al profesionista, al luchador social quien hasta el último momento de vida se atrevió a exigir lo que creyó es justo para los chiapanecos. Descanse en paz “el último Apache”…
“DOLOR MÁS FUERTE, EL PROPIO”…
Cuando la tragedia es en casa ajena, el dolor no es tan fuerte como cuando toca a nuestra casa y familia. La violencia desatada tal vez muy lejos de donde vivimos parece que no nos conduele, pero si estamos en Chiapas y un familiar es asesinado arteramente en Tijuana, solo así sabemos de la magnitud del pesar.
Me ha tocado escribir sobre violencia, asesinatos, secuestros, levantones, amenazas, pero no haber tenido que sufrir por la muerte de un joven familiar quien tuvo que emigrar de Alvarado al norte del país para lograr sustento y bienestar dentro de un parámetro de clasemediero.
Es ahora cuando de veras nos convencemos de la “debilidad del sistema” y lo que llaman “estado fallido” porque no se ha podido siquiera controlar –ya no erradicar- a las bandas de delincuencia organizada que en el mes de julio se mostraron más activas contra jóvenes (estudiantes y deportistas) por motivos que hasta hoy nadie sabe “el por qué”.
El gobierno federal ha intentado todos los métodos para ganar la guerra contra la delincuencia que hoy nos comparte como si esa responsabilidad fuera de la sociedad civil. “La batalla contra la delincuencia es de todos”, ha dicho el Presidente Felipe Calderón Hinojosa. Cuando menos no es la mía ni yo la empecé. Las culpas si las hay son de otros que no supieron o no pudieron dar “vida mejor” a todos los mexicanos erradicando la pobreza, utilizando los recursos públicos para obras y bienestar social como empleo, salud, seguridad pública, justicia social como elementos básicos para una vida digna.
Entiendo que la disputa por ser “El Estado Más Seguro” como se lo abroga la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco o el eslogan de “Por Un Chiapas Aún Más Seguro” que promueve a la par que la actividad turística Juan Sabines en Chiapas, es un asunto mediático y político.
Hay que reconocer que tanto Yucatán como Chiapas no tienen los problemas de narcotráfico, violencia y asesinatos masivos como en Sonora, Chihuahua, Coahuila, Sinaloa, Tamaulipas, Jalisco e inclusive Veracruz y Tabasco; pero “no hay que rascarle la panza al tigre” invocando esa seguridad de la que todavía podemos presumir aquí y en Campeche, pero no en Quintana Roo.
La debilidad del “Estado Mexicano” es un asunto que tiene mucho que ver con los mexicanos porque somos quienes la padecemos, pero también porque en ese cuadro de referencia está contemplada la corrupción, la inseguridad nacional la injusticia y la ilegalidad institucional que destacó el Presidente de la República, Felipe Calderón cuando firmó el “Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad”.
Aquel 21 de agosto del 2008, el Ejecutivo Federal reconoció que “la sociedad mexicana se encuentra profundamente agraviada por la impunidad, la corrupción, la falta de coordinación entre las autoridades, así como el ambiente de inseguridad y violencia”. Sobre este diagnóstico y la firma del “Acuerdo…” se plasmaron 75 puntos con un compromiso de ejecución de 4 meses. Ya se van a cumplir dos años y no hay resultados.
Ahora el Presidente le tira la bolita a las organizaciones sociales que han estado dispuestas a participar y cumplir; a hacer el trabajo que no han podido hacer las corporaciones policiacas incluyendo la PGR y la Secretaría de Seguridad Pública. Por ahora estoy seguro que el tema está agotado para la crítica en los medios y muy extenso para las acciones del gobierno federal, de los Estados y municipios que también tienen su coto de responsabilidad…
COMENTARIOS AL MARGEN…
A lo mejor mis dos que tres lectores no me extrañaron en estos días que estuve fuera de circulación, pero ahora sí que fue un asunto de fuerza mayor y un tanto funesto por la muerte violenta sucedida a un primo-hermano en la fatídica ciudad de Tijuana. Este es otro hecho más de violencia sobre los jóvenes que no tienen nada que ver con las bandas de criminales ni la guerra declarada desde hace tres años por el Presidente Calderón a los cárteles de las drogas y organizaciones criminales dedicadas a todo tipo de actividades ilícitas… Si creían que la “guerra política” ya había terminado en Oaxaca y Veracruz, se equivocaron. La banda jarocha que comanda Miguel Ángel Yunes Linares, insiste en tumbar a Javier Duarte de Ochoa del pedestal de la gubernatura veracruzana y le están acumulando irregularidades en el proceso electoral del 4 de julio pasado con tal de que anulen los comicios… En la tierra del prócer del “Respeto al Derecho Ajeno es la Paz” las cosas están más calientes.. Pero parece que eso no lo entiende Ulises Ruiz Ortiz que todavía gobierna a los oaxaqueños. Primero el PAN, PT, PRD y Convergencia instalaron mesas de recepción de denuncias en contra del gobernador oaxaqueño por aquello de la violación de los derechos humanos durante el movimiento de 2006 en que los de la APPO (Asociación Popular de Pueblos de Oaxaca) fueron desalojados del Centro Histórico… Ahora la acusación es del gobernador electo Gabino Cué Monteagudo porque dice que Ulises se quiere pasar de verde cambiando la ley para dejar en cargos importantes más allá de su mandato (Supremo Tribunal de Justicia, Procuraduría General de Justicia, entre otros), así como la entrega de placas de transporte de mediano y alto tonelaje para tener adeptos y protegerse a su salida. Además lo acusan de estar esperando el último momento de su mandato para empezar la entrega – recepción de la administración… Ahora sí que, como dijo la Chucha: “cada quien su transa”… Ayer regresó al redil del Congreso del Estado el “Torito” Guzmán después de la tremenda “corrida” que le dieron en el cartel de la “Huacalera” cuando le ganara “El Nivón” panista la presidencia municipal de Tapachula… También en el Congreso se dieron a conocer los nuevos nombres de los que sustituyen al alcalde de Copainalá, Rodolfo Martínez Morales quien solicitó licencia indefinida y al de Amatenango del Valle, Victórico Álvarez Gómez quien falleció la semana pasada… Se acabó el mecate… Y ES TODO…
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