¿Todos estamos dopados?
Carlos Loret de Mola
El caso está por darse a conocer oficialmente: la Federación Mexicana de Futbol exonerará públicamente a los cinco famosos jugadores que dieron positivo por consumo de clembuterol en el dopaje, y que tuvieron que ser expulsados de la concentración deportiva en el marco de la Copa Oro en Estados Unidos, de la que finalmente nuestro país fue campeón. Según confían fuentes muy bien informadas, la Femexfut tuvo los amarres listos —sólo faltaba el visto bueno de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés)— desde la semana pasada, cuando visitó nuestro país el Médico en Jefe de la FIFA, Jiri Dvorak, para ir apuntalando la conclusión final: el consumo de esta sustancia prohibida fue un accidente por descuido en el manejo de los alimentos de los seleccionados nacionales de futbol, nueve de los cuales exhibieron rastros en sus pruebas de sangre. Una muestra de cabello de cada uno de los futbolistas bajo investigación confirmaron la hipótesis, pues el pelo guarda por meses rastro de lo que una persona ingiere sistemáticamente.
De acuerdo con el dictamen de la Femexfut, no es un tema de Paco Memo Ochoa, Sinha, El Masa Rodríguez, Edgar Dueñas, El Hobbit Bermúdez y otros cuatro jugadores cuyos nombres no han salido a la luz pública. Es un asunto de todos los ciudadanos mexicanos que compran carne en el país.
La línea argumentativa de las conclusiones de las instancias directivas del futbol regional es de alerta: en México la gente está comiendo carne con sustancias prohibidas. La “prueba reina” que ofrece en su expediente la Federación del balompié es que tomó, con notario, trece muestras de carne de manera aleatoria —mercados, tiendas de autoservicio, carnicerías— y cuatro de ellas dieron positivo a clembuterol.
Extrapolando el dato, una de cada tres veces que un mexicano come carne, está metiéndose al cuerpo, sin saberlo y sin que nadie lo proteja, un químico indeseable. Ya desde hace cosa de un mes, los atletas alemanes fueron advertidos por sus autoridades: si comen carne en México van a dar positivo. En síntesis, la gente que en México come carne sale dopada.
Frente a este escándalo de talla internacional que muestra a una población en riesgo y que se ha potenciado por tratarse de una denuncia desde la jefatura del deporte más popular en el país, los gobiernos deben una respuesta del tamaño del propio escándalo, que hasta ahora parecen minimizar: Aduanas de Hacienda está obligada a impedir el paso de grandes cantidades de clembuterol; la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) debe revisar los corrales y a los ganaderos; los Ayuntamientos verificar que los rastros no le metan la sustancia al ganado; y la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), la venta final de carne en mercados y tiendas de autoservicio.
SACIAMORBOS
“¡Los castigamos por pendejos, no por putañeros!”, espetó el directivo a los ocho en el regaño colectivo.
