FILIPICAS /Paco Ramírez /Los sobres vuelven a la boleta

Un partido que juró no ser igual a los demás tiene que explicar por qué un hombre grabado recibiendo efectivo vuelve a pedir su voto.
Pío López Obrador se registró en el proceso interno de Morena para buscar la coordinación distrital en Tuxtla Gutiérrez, paso previo a una diputación federal. La candidatura no está definida y depende de ese proceso. La pregunta, entonces, no es qué hará él. Es qué hará Morena.
Los hechos no están en discusión. En agosto de 2020 se difundieron grabaciones de 2015 en las que Pío aparece recibiendo dinero en efectivo de David León Romero, operador político en Chiapas. El propio Pío reconoció haber recibido esos recursos. No es una acusación: es un video y una confesión.
Lo que sigue también es cierto, y no vamos a esconderlo. El INE resolvió en agosto de 2025, tras cinco años, que no había elementos suficientes para acreditar que ese dinero financiara a Morena, y no se determinó responsabilidad penal. El Tribunal Electoral avaló esa decisión. Que no se haya podido probar un delito no equivale a que no haya nada que explicar. Una cosa es lo que un tribunal puede sancionar y otra lo que un partido decente debe tolerar.
Y aquí está el punto. Morena no llegó al poder diciendo “no se pudo probar”. Llegó diciendo que ellos eran distintos. Hoy, por convicción o por conveniencia, el partido tiene frente a sí a un aspirante cuyo mayor antecedente público es un video de sobres. Si lo deja pasar por encuesta, estará diciendo que el apellido pesa más que el estándar. Si lo frena, estará reconociendo que el problema era real. No hay salida cómoda, y eso le toca a Morena, no a quien lo señala.
Hay una regla en el camino. Morena anunció que ningún pariente de funcionarios actuales entraría en las encuestas internas de 2027. Pío es hermano de un expresidente, no de un funcionario en funciones, y por esa rendija pasa. Una regla que se puede esquivar con una sola palabra no es una regla: es un adorno.
No es el único apellido. Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente, busca una diputación federal por Tabasco, y la oposición local alista denuncias por supuestos actos anticipados de campaña. Dos integrantes de la misma familia, dos candidaturas, un mismo movimiento que predicó contra los dinastas.
Sobre los hijos hay, además, un episodio que Morena nunca aclaró del todo. En septiembre de 2025 se tramitaron amparos a favor de Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán contra posibles órdenes de aprehensión; el abogado señalado como promovente dijo que él no los presentó y los hermanos negaron haber gestionado nada. La presidenta habló de una campaña de calumnias. Un juez desechó después otra demanda similar. Nadie ha probado nada contra ellos, y así debe decirse. Pero dos preguntas siguen vigentes: quién promovió esos amparos y con qué propósito. La respuesta, hasta donde se sabe, sigue pendiente. Y cuando en agosto la Fiscalía rechazó investigar al hijo del expresidente por supuesto contrabando de combustible, dijo que no contaba con datos de prueba con fuerza legal, mientras él negaba cualquier actividad delictiva. Sin datos de prueba no hay caso; pero sin explicaciones tampoco hay tranquilidad. ¿Qué se sabe sobre los amparos de los hijos de AMLO? +3
Chiapas tiene memoria. En Tuxtla, donde Pío ya compitió en 2009, la gente sabe lo que vio y lo que escuchó. Le corresponde a Morena responder si la distancia entre su discurso y su práctica es una anécdota o una forma de gobernar.
Hay quienes dicen que todo esto es legal. Quizá lo sea. Pero el partido que pedía moral y no solo legalidad no debería conformarse con lo primero.

¡Comparte la nota!