Por: Dr. Enrique Alberto Vázquez Constantino/ASICH
La artesanía es una de las manifestaciones más visibles de la diversidad cultural de una sociedad, en ella se reflejan tradición, identidad, creatividad y cultura. Por todo esto, es impostergable contribuir al reconocimiento de la importancia de las artesanías como un valor que debe ser conservado, enriquecido y proyectado hacia el futuro. Las y los artesanos del país son, por tanto, un sector social de innegable importancia para nuestro país. México tiene una riqueza artesanal que la sitúa como una de las ofertas más diversificadas, de mayor calidad y con una valiosa aportación al patrimonio cultural intangible de la humanidad
A pesar de la aportación económica, social y cultural de las y los artesanos, se ha identificado que una parte importante de éstos no cuenta con las condiciones para generar ingresos sostenibles de su actividad.
La actividad artesanal se reconoce como el trabajo realizado por persona o personas para realizar artesanías de forma manual ya sea individual, familiar o comunitaria, que tiene por objeto transformar productos o sustancias orgánicas e inorgánicas generalmente nativas en artículos nuevos, donde la creatividad personal y la mano de obra constituyen factores predominantes que les imprimen características culturales, folklóricas o utilitarias, originarias de una región determinada, mediante la aplicación de técnicas, herramientas o procedimientos transmitidos generacionalmente.
Una Artesanía es considerada como un producto de identidad cultural comunitaria, hecho por procesos manuales continuos, auxiliados por implementos rudimentarios y algunos de función mecánica y utilizando materia
prima generalmente nativa. El dominio de las técnicas tradicionales de patrimonio comunitario permite a la o el artesano crear diferentes objetos de variada calidad y maestría, imprimiéndoles valores simbólicos e ideológicos de la cultura local.
En Comitán de Domínguez, Chiapas, México, se ha impulsado diferentes ramas de la Artesanía como la Orfebrería y la Joyería, en especial con la técnica de la Filigrana, que ha generado diferentes corrientes para su adecuada clasificación, ya que al utilizar técnicas de ambas ramas, ha sido controversial identificar la frontera entre ellas para una adecuada clasificación, para el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, la tiene considerada como joyería, sin embargo, según los especialistas que son los artesanos de filigrana chiapaneca, también puede clasificarse en la rama de la orfebrería por las características y técnicas que utilizan para la creación de algunas piezas.
La Filigrana Chiapaneca se prepara a partir de dos hilos de plata u oro entorchados, se cortan diminutos trocitos que sirven de relleno en cada hueco o
compartimiento de una pieza mayor, pudiendo llevar cada obra terminada de 800 a 1200 rellenos, en un tiempo de fabricación que puede ser como mínimo una semana hasta varios meses de trabajo. La característica especial que ha diferenciado a las artesanías de filigrana chiapaneca y que la han reconocido e identificado por su Estado de origen, es porque se realiza con una técnica que permite generar piezas con hilos más delgados que la filigrana realizada en
otras Entidades de México.
Al igual que varias artesanías en México, cada vez existen menos talleres y artesanos que trabajen con estas técnicas, en el caso específico de Comitán de Domínguez, Chiapas, únicamente a diciembre del 2019, existen dos talleres en donde realizan artesanías de filigrana chiapaneca.
En los talleres de Roberto Aguilar están realizando labores para rescatar esta artesanía chiapaneca, han abierto espacios a manera de semillero de artesanos jóvenes para que aprendan y desarrollen esta labor, así como han participado en diferentes foros estatales, nacionales e internacionales para incentivar que más personas e instituciones se interesen en esta rama de las artesanías y en conjunto las salven de su extinción.
Hace 80 años aproximadamente era una tradición que las mujeres chiapanecas lucieran aretes de filigrana de oro, sin embargo conforme ha pasado el tiempo, aunado a los altos costos en su fabricación por el alza de los metales preciosos, ha disminuido su demanda y en consecuencia los artesanos desistan de fabricarla.
Es imperante para su rescate, que existan programas de la iniciativa privada o del sector público que incentiven la adquisición de estas artesanías
para rescatarla, pueden utilizarse como un regalo a los visitantes distinguidos, así como obras distintivas en eventos especiales para entregarlo entre otros, a
quienes son reconocidos por un premio o participantes de Congresos, Coloquios, Encuentros o Asambleas.
Derivado de esta investigación sobre artesanías chiapanecas en peligro de extinción, se encontró a Roberto Aguilar López, artesano radicado en Comitán de Domínguez, desde hace más de 20 años; nació en el seno de una familia Tuxtleca, desafortunadamente sus padres se divorcian y como ocurre en muchos casos el pequeño era inquieto y para darle una ocupación y no diera problemas, lo mandan de aprendiz a los 6 años al taller de Don Fernando Espinoza Gómez, quien lo inicia en la fabricación de la filigrana. A los 12 años Roberto ya podía ganarse la vida con lo que sus manos producían al tejer los hilos de oro elaborando hermosos diseños tradicionales. En 1998 obtiene el tercer lugar Nacional en el Gran Concurso de Arte Popular convocado por el Fondo Nacional de Artesanías; en 1999 obtiene una beca para asistir a Tenerife, en las Islas Canarias, España; y en el año 2003 obtiene premio especial en el concurso Nacional de Plata Hugo Salinas Price; ha sido expositor en varios recintos culturales como el Museo de Arte Popular en la Ciudad de México, en el Museo de la Ciudad de Comitán y en el Museo Dr. Belisario Domínguez Palencia.
Así también se identificó a Hilda Espinosa Guillén, ganadora del primer lugar en el Premio Nacional del Gran Concurso de Arte Popular que organiza el FONART con una pieza elaborada en Filigrana Chiapaneca. Diseñadora de Joyas y promotora de las artesanías en Comitán de Domínguez y la región. Se ubicó a María Melany Guillen Ruiz, artesana multidisciplinaria, cuenta con más de 42 años de experiencia, elabora modelos tradicionales y modernistas, además de la elaboración de joyas, se ha desempeñado en la rama textil en la elaboración de tejidos y bordados a mano.
También se localizó a Humberto Espinosa de Los Santos, maestro que cuenta en su haber con múltiples obras, es asesor y apoya en los talleres de fabricación de productos artesanales. Su desempeño lo ha llevado a diversos lugares del estado de Chiapas, gusta de estar constantemente motivando a los jóvenes que se ocupen en el rescate de las artesanías y generar acciones para revalorar nuestra identidad cultural.
Es fundamental identificar las rutas estratégicas para detonar el crecimiento del sector artesanal, de ello depende el eliminar algunas ramas de la artesanía del peligro de extinción, como es el caso de la filigrana chiapaneca, que ha brindado premios, reconocimientos y gratos momentos a la comunidad de artesanos de Chiapas durante varias décadas.
*Investigador y Presidente del Centro de Investigación y Estudios Sociales, Económicos y de Mercados del Sector Privado
