Angel Mario Ksheratto
Educación: lo gratis sale muy caro
¿Es, la educación de sus hijos, gratuita? ¿Es de calidad? Las respuestas, seguramente, serán un rotundo no. El artículo tercero, párrafo Cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es categórico: “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita”. Por “gratuita” se entiende que no deberá pagarse un solo centavo por ello.
No obstante, en todas las escuelas se cobra una “cuota” por inscripción, lo cual, evidentemente, viola el precepto constitucional arriba referido. Le pongo un ejemplo: en la escuela “Lázaro Cárdenas” ubicada entre las colonias Maya, San Marcos y Nueva Delicias, el costo por inscripción es de 450 pesos. A algunos padres les han dicho que cubriendo esa cantidad, ya no serán molestados con aportaciones periódicas durante el ciclo.
No es privativo de esa esa escuela; a la que usted vaya a inscribir a sus hijos, le impondrán determinada cantidad de dinero. Y si no paga, sencillamente, no podrán estudiar, aun cuando el mismo artículo tercero, establece que, además de tratarse de un derecho humano, es obligatorio que todo ciudadano, reciba la educación.
Conozco a tres familias de escasos recursos económicos; dos, son madres solteras con una y dos hijas que deberían estudiar la primaria. La otra, es un matrimonio con tres hijos. Una de ellas debería estudiar la secundaria y los otros dos (una niña y un niño) la primaria. Los ingresos de los padres son paupérrimos; apenas juntan lo poco que ganan para medio comer. Obviamente, para pagar las cuotas escolares, no les alcanza. Este año, no los van a inscribir.
Son seis estudiantes menos. Si ese número lo metemos a una escala de medición general, el porcentaje de niños y niñas que anualmente se quedan sin estudiar, es enorme. Incalculable.
La secretaría de Educación, sostiene la teoría que la impartición de conocimientos, es gratuita y niega que se cobren cuotas de inscripción en las escuelas. De hecho, no hay un registro de ingresos en las finanzas de esa dependencia por ese concepto.
Es, explican a veces a regañadientes, “a criterio de cada escuela”. Ahí, tenemos una admisión tácita que en realidad, la educación, pese a la Constitución, tiene un costo monetario, lo cual vuelve al texto constitucional, letra absolutamente muerta; sin valor y sin aplicación dentro de un sistema educativo que carece voluntad para hacer cumplir la ley.
Si hacemos cuentas claras, la educación es una de los servicios más caros que se pagan en el país. Entre cuotas de inscripción, útiles escolares, uniformes y cooperaciones para fiestas y manutención física de las escuelas, lo que cada padre de familia debe erogar anualmente, es una cantidad respetable que la mayoría de las veces, no se puede pagar. Aparte, el transporte y la alimentación. (Porque los famosos desayunos escolares, son otra falacia.)
La gran pregunta es si esa cuestión se puede revertir; es decir, si podría hacerse efectiva la Constitución. La gran respuesta, para nuestra desgracia, es que no. No, mientras persista la apatía para exigir que se respete el derecho a una educación digna, gratuita y de calidad… ¿Calidad?
El otro gran problema de la educación, es la falta de calidad. Basta decir que éste año, los libros de texto gratuitos, salieron igualmente, muy caros. Y lo peor, con errores ortográficos espantosos que dejan una perfecta radiografía de la pésima calidad educativa con la que contamos.
Ayer mismo, una institución asiática dedicada al monitoreo de las universidades, dio a conocer el ranking de las 500 mejores universidades del mundo; del país solo figura la Universidad Nacional Autónoma de México, en el lugar número 163, muy por debajo de las existentes en el continente africano.
Eso sí, la UNAM sigue siendo considerada la mejor universidad de América Latina; en la región, solo cuatro universidades mexicanas lograron entrar a la clasificación (IPN, Universidad de Guadalajara y la UAM). Brasil, logró colocar a 17 centros de estudios.
Chiapas, sencillamente, no figura ni en los ranking’s de las peores. Porque ni a eso llegan. Son tan de mala calidad, que superan lo peor. ¿Por qué? Porque la educación superior se ha vuelto un negocio lucrativo concebido en la corrupción. Para nadie es secreto que el rechazo de miles de jóvenes en las universidades públicas, está relacionado con los intereses de los dueños de las universidades particulares.
Y todo, para que reciban la peor de las educaciones. Hay en Chiapas, decenas de “universidades”. Cualquiera que tiene una casa con cinco cuartos, ya puede abrir su propia “universidad”. Por la avenida central hay una de tantas. Sus “instalaciones” consisten en un par de aulas. Otras, tienen grandes extensiones de terrenos cubiertos de infraestructura, pero carecen de maestros capacitados. Ingenieros que dan filosofía, antropólogos que enseñan derecho… Ya solo alta que contraten a carniceros para que enseñen medicina.
De tal manera que para que el artículo tercero se cumpla, falta mucho. O tal vez, nunca lleguemos a tener educación gratuita y de calidad.
Tarjetero
*** Católicos y evangélicos de Chenalhó que venían enfrentándose más que por razones religiosas o ideológicas, por chismes comunitarios, firmaron un acuerdo mediante el cual se comprometen a respetarse mutuamente y a dejar de divulgar falsedades, que han sido aprovechadas por agentes sistemáticamente inconformes consigo mismos para hacer creer que hay un conflicto de gravedad. Cierto es que por desidia, otros conflictos han crecido en la entidad; es decir, por no atenderlos a tiempo. Bien por ese logro y ojalá, no vuelvan con sus líos de vecindario. *** El alcalde capitalino, Samuel Toledo Córdova Toledo, está entrampado en su idea de privatizar el agua. La medida, desde luego, afectará a todos y sí, favorecerá a unos cuantos. Habrá que preguntar al edil quiénes son los verdaderos beneficiados pues por ahí, una fuente filtró que por lo menos, uno o dos representantes de una poderosa multinacional expendedora de agua aparentemente purificada, ha estado en Tuxtla buscando quedarse con el negocio. Ya veremos. *** Hasta ayer, la PROFECO anunció que realizará operativos para evitar abusos en lo que útiles escolares se refiere. Ya que timaron a medio mundo, se aparecen. *** Por cierto y con relación al tema principal de hoy, padres de familia denunciaron que en la escuela “Rodulfo Figueroa”, los directivos del plantel aparte de obligar a pagar la cuota, están discriminando a los niños. Solo hijos de “buenas familias”, dicen, están recibiendo. Niños de padres pobres, son echados a la calle. A tal grado llega la voracidad, que exhiben en cartelones, los nombres de los niños, cuyos padres no han pagado la cuota. A ver si el inútil que finge ser secretario de Educación, hace algo para evitar ese tipo de abusos. *** Luego nos leemos.
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